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ENCUENTRO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
CON LOS PARTICIPANTES EN LA INICIATIVA
"EL TREN DE LOS NIÑOS"
ORGANIZADO POR EL PONTIFICIO CONSEJO DE LA CULTURA*

Atrio del Aula Pablo VI
Sábado 3 de junio de 2017

[Multimedia]


 

Papa Francisco:

Chicos y chicas, me dicen que debo hablar. Pero a mí me gusta escuchar. ¿Tú, quieres hablar? ... Vamos, vamos. ¿Quieres hablar? Vamos, dime algo, cuéntame algo.

Niña:

Quiero ir al restaurante.

Papa Francisco:

Ah, ¡Quiere ir al restaurante! ¡Tiene hambre, quiere comer!

Niña:

¡Sí! Luego me voy a casa.

Papa Francisco:

Cuando dijo: "Quiero ir al restaurante," es una manera de decir al Papa: No hable mucho... [risas, risas] yo quiero comer!". Muy bien. Vuelve, a tu sitio. ¿Y tú, querías hablar? ...

Niño:

¡Sí!... Hoy, mi madre trajo un paquete...

Papa Francisco:

Está bien. Y tu, ¿qué quieres decir?

Niña:

Quiero decir que hoy voy a la playa

Papa Francisco:

¿Vas a la playa? Dime ...

Niña:

Hoy voy a ir a la playa con mi madre y mi hermana y mi prima; se llaman Yasmin y Alessandra. Tengo seis años, mi hermana ocho y Yasmin diez.

Papa Francisco:

Está bien. Bravo.

Chico:

Yo represento a Norcia y a Cascia. Después del terremoto, la mayoría de las casas e iglesias están destruidas. Por el terremoto se desbordó también un río, que hasta entonces estaba seco; después del terremoto, debido a las fuertes sacudidas, el agua ha vuelto a aparecer y ahora tiene mucha fuerza. Quería darle las gracias por habernos recibido, sea a los dos chicos de Norcia que a todos los demás.

Papa Francisco:

Gracias. Y me gustaría que algunos de vosotrosme dijese cómo fueron esos días después del terremoto, Tu ..., ven, ven; Dime.

Niño:

Fueron difíciles.

Papa Francisco:

Sí. Dime: ¿por qué difíciles? Dime, dime...

Niño:

Tuvimos dificultades por las casas y los edificios derrumbados. Y todas nuestras escuelas.

Papa Francisco:

¿También las escuelas?

Niño:

Sí.

Papa Francisco:

Cuando yo fui allí, la escuela estaba en una tienda de campaña...

Niño:

Es verdad.

Papa Francisco:

¿Incluso ahora?

Niño:

Sí.

Papa Francisco:

Y ahora, ¿Cómo os estáis recuperando?

Niño:

Nos recuperamos porque trajeron nuevas casas y escuelas.

Papa Francisco:

Tenemos que recuperarnos, ¿sabes? Cuando hay estos desastres, también existe la fuerza para recuperarse.

Niño:

Es verdad.

Papa Francisco:

Y vosotros habéis sido muy buenos

Niño:

Gracias.

Papa Francisco:

Gracias a ti, Gracias.

Niña:

Durante algún tiempo íbamos a la escuela por la tarde, porque estábamos en los módulos. Ahora, sin embargo, tenemos escuelas donde empezamos la escuela por la mañana y hemos reanudado el horario normal.

Papa Francisco:

Es decir, ¿Habéis vuelto a la normalidad?

Niña:

Sí, normalmente; empezamos la escuela por la mañana, hasta la una y media.

Papa Francisco:

¿Ninguno de vosotros ha perdido un año?

Niña:

No, no.

Papa Francisco:

Esto es bueno.

Niña:

Sí, efectivamente...

Papa Francisco:

¿Y cómo has visto a la gente, el valor de la gente? ¿Qué viste allí?

Niña:

Creo que, gracias a la directora, empezamos la escuela de inmediato, incluso después de varios problemas con la escuela que, de todas formas era inhabitable, pero volvimos inmediatamente. Sin problemas.

Papa Francisco:

Gracias.

Niña:

Gracias.

Niña

Mi nombre es Gaia, soy de Acquasanta.

Papa Francisco:

De Acquasanta ... Bien.

Gaia:

El 24 de agosto [fecha del terremoto] todos mis compañeros de clase, todos los que iban a la escuela, en fin... Pasamos mucho miedo porque nadie sabía quién estaba vivo, lo que pasaba en la escuela, en las casas de los demás ... Afortunadamente, todos ellos se salvaron. En Acquasanta no hay ningún daño especial, digamos. Sin embargo, nuestra escuela era inhabitable y nos la han reconstruido.

Papa Francisco:

¿Y todos cooperaron y trabajaron para reconstruirla?

Gaia:

Sí.

Papa Francisco:

Y eso es bueno, porque cuando se trabaja todos juntos, todos con el mismo fin, las cosas son mejores, ¿verdad?

Gaia:

Decimos que, como proyecto, hemos empezado por la escuela.

Papa Francisco:

Gracias. Bien, bien.

Gaia:

Gracias. ¡Adiós!

Niño:

Mi nombre es Juan Camillo y vengo de Norcia. Después del terremoto, hemos tardado mucho en recomenzar, en poder movernos para ir a la escuela. Primero estuvimos dentro de una carpa, todos juntos, luego estuvimos en las tiendas de campaña durante algunos días, después en las escuelas secundarias y al final nos fuimos a los módulos, e íbamos solo por la tarde. Después, alrededor de marzo, empezamos por la mañana y los módulos estaban cerca del hospital. Después continuamos a ir a clase por la mañana y fue mucho mejor porque estábamos más frescos por la mañana. En cambio, por la tarde estábamos muy cansados.

Papa Francisco:

Bravo.

Juan Camillo

Adiós

Niña:

Soy Ginebra y mi hermana está en Fiastra ... La casa de la abuela se derrumbó. Mi abuela se salvó, porque la casa se había derrumbado toda con el terremoto, y luego mi hermana y mi abuela salieron. Ahora están reconstruyendo la casa, porque hay que reconstruirla.

Papa Francisco:

Dime ... ¿Has terminado?

Ginebra:

Sí.

Papa Francisco:

Gracias.

Niña:

Soy Maria Vittoria y yo soy de Casia. Quiero decir que después del terremoto hubo muchos problemas. Antes estábamos en una granja, luego nos dieron una estructura de madera. Nos gustaría que viniera a Cascia uno de estos días.

Papa Francisco:

Gracias. Una palabra. Os he escuchado. Lo que habéis vivido es horrible, porque es una calamidad.¿ Es verdad o no? Es una calamidad. Y las calamidades dañan el alma. Pero el Señor nos ayuda a recuperarnos. ¿Tenéis confianza en el Señor, o no?

Niños

¡Sí!

Papa Francisco:

¿Seguro?

Niños

Papa Francisco:

¿Y también en la Virgen?

Niños

Papa Francisco:

Y ahora, si tenemos confianza, demos gracias a la Virgen por las cosas buenas que nos ha dado en esta calamidad: Ave María, ...

Una de las cosas que más le gustan a Jesús, una de las palabras que más le gustan al Señor es la palabra "gracias". Yo quiero daros las gracias y deciros "gracias" por esta visita, por venir aquí, incluso para recordar aquel momento horrible. Pero todos tenemos que decir también gracias a esos chicos -niños y niñas- que han venido de Río de Janeiro, y han interpretado cosas de mi país que me han conmovido. Y los invito a que vengan más cerca, para que todos les digamos "Gracias". Se llaman "Marea del mañana": un aplauso para ellos.

[Bendición]

Y gracias por vuestra visita

¡Ah! ¿el tren era bonito?

Niños:

Papa Francisco:

¿Tenéis hambre?

Niños:

Papa Francisco:

¿Habéis oído? Están hambrientos [Le dicen que ya está listo]

Ya está listo... Adiós y gracias.

 


* Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede

 



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