<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>vatican.va</title><link>http://www.vatican.va</link><description>vatican.va</description><language>es</language><item><title><![CDATA[Ángelus, 10 de noviembre de 2019]]></title><pubDate>Sun, 10 Nov 2019 12:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191110.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191110.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 11 Nov 2019 09:48:56 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><b><i><font size="4">&Aacute;NGELUS</font></i></b></font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Plaza de San Pedro<br /> Domingo, 10 de noviembre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center">[<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/10/angelus.html">Multimedia</a></b>]</p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>La p&aacute;gina del Evangelio de hoy (cf.<i> Lucas</i>20, 27-38) nos ofrece una ense&ntilde;anza maravillosa de Jes&uacute;s sobre la resurrecci&oacute;n de los muertos. Algunos saduceos, que no cre&iacute;an en la resurrecci&oacute;n, provocaron a Jes&uacute;s con una pregunta algo insidiosa: &iquest;De qui&eacute;n ser&aacute; esposa tras la resurrecci&oacute;n una mujer que ha tenido siete maridos sucesivos, todos ellos hermanos, y que han muerto uno tras otro? Jes&uacute;s no cae en la trampa y responde que los resucitados en el m&aacute;s all&aacute; &laquo;ni ellos tomar&aacute;n mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como &aacute;ngeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrecci&oacute;n&raquo; (vv. 35-36). As&iacute; responde Jes&uacute;s.</p> 
<p>Con esta respuesta, Jes&uacute;s invita, en primer lugar, a sus interlocutores &#x2015;y a nosotros tambi&eacute;n&#x2015; a pensar que esta dimensi&oacute;n terrenal en la que vivimos ahora no es la &uacute;nica dimensi&oacute;n, sino que hay otra, ya no sujeta a la muerte, en la que se manifestar&aacute; plenamente que somos hijos de Dios. Es un gran consuelo y esperanza escuchar estas palabras sencillas y claras de Jes&uacute;s sobre la vida m&aacute;s all&aacute; de la muerte; las necesitamos sobre todo en nuestro tiempo, tan rico en conocimientos sobre el universo pero tan pobre en sabidur&iacute;a sobre la vida eterna.</p> 
<p>Esta clara certeza de Jes&uacute;s sobre la resurrecci&oacute;n se basa enteramente en la<i> fidelidad de Dios</i>, que es el Dios de la vida. De hecho, detr&aacute;s de la pregunta de los saduceos se esconde una cuesti&oacute;n m&aacute;s profunda: no s&oacute;lo de qui&eacute;n ser&aacute; esposa la mujer viuda de siete maridos, sino<i> de qui&eacute;n ser&aacute; su vida</i>. Es una duda que atormenta al hombre de todos los tiempos y tambi&eacute;n a nosotros: despu&eacute;s de esta peregrinaci&oacute;n terrenal, &iquest;qu&eacute; ser&aacute; de nuestras vidas? &iquest;Pertenecer&aacute; a la nada, a la muerte?</p> 
<p>Jes&uacute;s responde que la vida <i>pertenece a Dios</i>, que nos ama y se preocupa mucho por nosotros, hasta el punto de vincular su nombre al nuestro: es &laquo;el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque &Eacute;l no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para &Eacute;l todos viven&raquo; (vv. 37-38). La vida<i> subsiste donde hay v&iacute;nculo</i>, comuni&oacute;n, fraternidad; y es una vida m&aacute;s fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. Por el contrario, no hay vida cuando pretendemos pertenecer s&oacute;lo a nosotros mismos y vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte. Es ego&iacute;smo. Si vivo para m&iacute; mismo, estoy sembrando la muerte en mi coraz&oacute;n.</p> 
<p>Que la Virgen Mar&iacute;a nos ayude a vivir cada d&iacute;a en la perspectiva de lo que decimos en la parte final del Credo: &laquo;Creo en la resurrecci&oacute;n de la carne y la vida eterna&raquo;. Esperamos el m&aacute;s all&aacute;.</p> 
<hr color="#C0C0C0" size="1" width="75%" /> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><b>Despu&eacute;s del &Aacute;ngelus</b></p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Ayer en Granada, Espa&ntilde;a, Mar&iacute;a Emilia Riquelme y Zayas, fundadora de las Hermanas Misioneras del Sant&iacute;simo Sacramento y de Mar&iacute;a Inmaculada, fue proclamada Beata. Y hoy, en Braga, Portugal, se celebra una Misa de acci&oacute;n de gracias por la canonizaci&oacute;n equipolente de San Bartolom&eacute; Fernandes de los M&aacute;rtires. La nueva Beata fue ejemplar en el fervor de la adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica y generosa en el servicio a los m&aacute;s necesitados, mientras que el nuevo Santo fue un gran evangelizador y pastor de su pueblo. &iexcl;Aplaudamos a los dos!</p> 
<p>Quiero dirigir un pensamiento especial al querido pueblo de Sud&aacute;n del Sur, al que visitar&eacute; este a&ntilde;o [pr&oacute;ximo]. Con el recuerdo todav&iacute;a presente del <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/4/11/ritiro-leaders-sudsudan.html">retiro espiritual para las Autoridades del pa&iacute;s</a>, que tuvo lugar en el Vaticano el pasado mes de abril, deseo renovar mi invitaci&oacute;n a todos los que participan en el proceso pol&iacute;tico nacional a buscar lo que une y a superar lo que divide, en un esp&iacute;ritu de verdadera fraternidad. El pueblo del Sud&aacute;n del Sur ha sufrido mucho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y espera con gran esperanza un futuro mejor, especialmente el fin definitivo de los conflictos y una paz duradera. Por lo tanto, insto a los responsables a que contin&uacute;en, sin cansancio, su compromiso con un di&aacute;logo inclusivo en la b&uacute;squeda del consenso para el bien de la naci&oacute;n. Tambi&eacute;n expreso la esperanza de que la comunidad internacional no deje de acompa&ntilde;ar a Sud&aacute;n del Sur en el camino hacia la reconciliaci&oacute;n nacional. Os invito a todos a rezar juntos por este pa&iacute;s, por el que siento un especial afecto. [<i>Ave Mar&iacute;a</i>]</p> 
<p>Deseo tambi&eacute;n confiar a vuestras oraciones la situaci&oacute;n de mi querida Bolivia, muy cercana a mi patria. Insto a todos los bolivianos, en particular a los actores pol&iacute;ticos y sociales, a que esperen de manera constructiva e incondicional, en un clima de paz y serenidad, los resultados del proceso de revisi&oacute;n de las elecciones que se est&aacute; llevando a cabo actualmente. Y esto en paz.</p> 
<p>Hoy en Italia celebramos el D&iacute;a Nacional de Acci&oacute;n de Gracias por los frutos de la tierra y el trabajo. Me uno a los obispos para recordar el fuerte v&iacute;nculo entre el pan y el trabajo, esperando pol&iacute;ticas de empleo valientes que tengan en cuenta la dignidad y la solidaridad y eviten los riesgos de corrupci&oacute;n. Que no se explote a los trabajadores, que haya trabajo para todos, pero trabajo real, no trabajo de esclavos.</p> 
<p>Quiero daros las gracias a todos los que hab&eacute;is venido de Roma, de Italia y de muchas otras partes del mundo. Saludo a los peregrinos de Haaren (Alemania), Darwin (Australia) y a los estudiantes de Neuilly (Francia), as&iacute; como a los fieles de la di&oacute;cesis de Piacenza-Bobbio, los de Bianz&egrave; y Burano.</p> 
<p>Os deseo a todos un feliz domingo. Por favor, no os olvid&eacute;is de rezar por m&iacute;. Gracias. Os deseo un buen almuerzo y hasta pronto.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Entrega del "Premio Ratzinger" (9 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Sat, 09 Nov 2019 12:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191109_premio-ratzinger.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191109_premio-ratzinger.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 11 Nov 2019 11:43:03 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">ENTREGA DEL &quot;PREMIO RATZINGER&quot;</font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300"><b><font size="4">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO</font></b></font></i></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300">Sala Clementina<br />S&aacute;bado, 9 de noviembre de 2019</font></i></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/9/premio-ratzinger.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Tengo el placer de otorgar personalmente tambi&eacute;n este a&ntilde;o los “Premios Ratzinger”. Es una grata circunstancia para m&iacute;. Expreso ante todo mi aprecio a las dos ilustres personalidades que nos han sido presentadas por el cardenal Amato, Presidente del Comit&eacute; Cient&iacute;fico de la Fundaci&oacute;n Joseph Ratzinger–Benedicto XVI. Saludo con gratitud al Prof. Charles Taylor y al P. Paul B&eacute;r&eacute;, S.J., as&iacute; como a sus familiares y a cuantos los estiman y acompa&ntilde;an en este momento de celebraci&oacute;n, y a los dirigentes y amigos de la Fundaci&oacute;n.</p> 
<p>Pero tambi&eacute;n me alegra tener esta hermosa oportunidad de expresar una vez m&aacute;s mi estima y afecto por mi predecesor, el querido Papa Em&eacute;rito <a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es.html">Benedicto XVI</a>.</p> 
<p>Le manifestamos nuestra gratitud por la ense&ntilde;anza y el ejemplo que nos ha dado al servir a la Iglesia reflexionando, pensando, estudiando, escuchando, dialogando, orando, para que nuestra fe permanezca viva y consciente no obstante el cambio de los tiempos y de las situaciones, y para que los creyentes puedan dar cuenta de su fe en un lenguaje capaz de ser comprendido por sus contempor&aacute;neos y entrar en di&aacute;logo con ellos, para buscar juntos los caminos del encuentro con Dios en nuestro tiempo.</p> 
<p>Este ha sido siempre el intenso deseo de Joseph Ratzinger, te&oacute;logo y pastor que nunca se ha encerrado en el &aacute;mbito de una cultura puramente conceptual y desencarnada, sino que nos ha dado el ejemplo de una b&uacute;squeda de la verdad en la que la raz&oacute;n y la fe, la inteligencia y la espiritualidad, est&aacute;n continuamente integradas. Todas las disciplinas y artes concurren en este sentido a dar su contribuci&oacute;n al crecimiento del ser humano hacia su plenitud, la cual se halla, finalmente, s&oacute;lo en el encuentro con la persona viva de Jesucristo, el Logos encarnado, la revelaci&oacute;n de Dios que es amor.</p> 
<p>Estar y permanecer en di&aacute;logo activo con las culturas, que cambian con el paso del tiempo y se diversifican en las diferentes partes del mundo, es un deber para la teolog&iacute;a, pero al mismo tiempo es una condici&oacute;n necesaria para la vitalidad de la fe cristiana, para la misi&oacute;n de evangelizaci&oacute;n de la Iglesia.</p> 
<p>En esta perspectiva, nuestros dos galardonados han hecho una contribuci&oacute;n notable, que hoy reconocemos manifest&aacute;ndoles nuestra admiraci&oacute;n y nuestra gratitud.</p> 
<p>En el curso de su larga vida de investigaci&oacute;n, ense&ntilde;anza y acci&oacute;n, el profesor Taylor ha abarcado muchos campos, pero en particular ha dedicado el esfuerzo de su mente y de su coraz&oacute;n a comprender el fen&oacute;meno de la secularizaci&oacute;n en nuestro tiempo que plantea, efectivamente, un gran desaf&iacute;o para la Iglesia Cat&oacute;lica, todav&iacute;a m&aacute;s, para todos los cristianos y podemos decir para todos los creyentes en Dios. El Papa <a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es.html">Benedicto XVI</a> nos ha repetido muchas veces que la prioridad de su pontificado era volver a anunciar a Dios &#x2015;el Dios de Jesucristo&#x2015; en un momento en el que parece haber llegado al ocaso en vastas &aacute;reas de la humanidad. De hecho, pocos estudiosos se han planteado la cuesti&oacute;n de la secularizaci&oacute;n tan ampliamente como el Profesor Taylor. Le agradecemos la profundidad con la que lo ha abordado, analizando cuidadosamente el desarrollo de la cultura occidental, los movimientos del esp&iacute;ritu humano a lo largo del tiempo, identificando las caracter&iacute;sticas de la modernidad en su compleja articulaci&oacute;n, en las sombras y en las luces. As&iacute; nos ayuda a leer de una forma no reductiva las razones de los cambios que se han producido en la pr&aacute;ctica religiosa; nos invita a intuir y a buscar nuevas formas de vivir y expresar las dimensiones trascendentes del alma humana, las dimensiones espirituales en las que el Esp&iacute;ritu Santo sigue actuando aun cuando a primera vista no nos damos cuenta de ello. Todo esto nos permite confrontarnos con la secularizaci&oacute;n occidental de una manera que no sea superficial o fatalista y desalentada. Y esto es necesario no s&oacute;lo para una reflexi&oacute;n sobre la cultura de nuestro tiempo, sino sobre todo para un di&aacute;logo y un discernimiento en profundidad en su contexto, para asumir las actitudes adecuadas para vivir, testimoniar, expresar y anunciar la fe en nuestro tiempo.</p> 
<p>El Padre Paul B&eacute;r&eacute; es el primer africano en recibir el Premio Ratzinger y es un estimado estudioso de la Sagrada Escritura. Con este reconocimiento me complace expresar mi aprecio y mi aliento a todos aquellos que se esfuerzan por la inculturaci&oacute;n de la fe en &Aacute;frica con una contribuci&oacute;n de estudio original y profunda. En los primeros siglos del cristianismo, el norte de &Aacute;frica dio a la Iglesia figuras gigantescas &#x2015;como Tertuliano, Cipriano, Agust&iacute;n&#x2015; pero luego la difusi&oacute;n del Islam y, m&aacute;s tarde, siglos de colonialismo impidieron una verdadera inculturaci&oacute;n africana del mensaje cristiano hasta la segunda mitad del siglo pasado. Por lo tanto, la teolog&iacute;a africana contempor&aacute;nea es todav&iacute;a joven, pero se presente din&aacute;mica y rica en promesas. El Padre B&eacute;r&eacute; nos da un ejemplo de ello al trabajar en la interpretaci&oacute;n de los textos del Antiguo Testamento en un contexto de cultura “oral”, aprovechando as&iacute; la experiencia de las culturas africanas y esforz&aacute;ndose en el conocimiento, la comprensi&oacute;n y la acogida en el contexto africano de los S&iacute;nodos en los que ha participado.</p> 
<p>En su gran Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html">Evangelii Nuntiandi</a></i>, el Santo Padre <a href="http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es.html">Pablo VI</a> afirmaba: &laquo;Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad&raquo; (n. 18). Esto vale para todas las culturas: el acceso a la dimensi&oacute;n de la humanidad en pos de la redenci&oacute;n debe buscarse en todas las direcciones, con creatividad, con imaginaci&oacute;n; debe expresarse con los lenguajes apropiados en todos los &aacute;mbitos y espacios en los que la humanidad vive sus penas, sus alegr&iacute;as, sus esperanzas.</p> 
<p>En este sentido, aunque los dos galardonados proceden de continentes y culturas diferentes, su mensaje es mucho m&aacute;s similar de lo que parece a primera vista. En la variedad de culturas, en su diversidad de tiempo y de espacio, se puede y se debe buscar y encontrar siempre el camino hacia Dios y hacia el encuentro con Cristo. Este ha sido y es el compromiso del Profesor Taylor y del Padre B&eacute;r&eacute;, esta es la misi&oacute;n de todos aquellos que, siguiendo las ense&ntilde;anzas del te&oacute;logo Joseph Ratzinger y del Papa Em&eacute;rito Benedicto XVI, se proponen ser “cooperadores de la Verdad”.</p> 
<p>Por lo tanto, deseo a los galardonados y a todos los presentes que puedan continuar su camino con entusiasmo y alegr&iacute;a. Gracias.</p> 
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/11/09/ratz.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 9 de noviembre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[A los participantes en el Congreso «Iglesia, Música, Interpretes: un diálogo necesario», organizado por el Consejo Pontificio para la Cultura (9 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Sat, 09 Nov 2019 11:15:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191109_chiesa-musica-convegno.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191109_chiesa-musica-convegno.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 11 Nov 2019 11:18:44 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300"><b><font size="4"><i>DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br />A LOS PARTICIPANTES EN EL CONGRESO <br /></i>&quot;IGLESIA, M&Uacute;SICA, INTERPRETES: UN DI&Aacute;LOGO NECESARIO&quot;, <br /> <i>ORGANIZADO POR EL CONSEJO PONTIFICIO PARA LA CULTURA</i></font></b></font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300">Sala del Consistorio<br />S&aacute;bado, 9 de noviembre de 2019</font></i></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/9/convegnochiesa-musica-interpreti.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, buenos d&iacute;as:</i></p> 
<p>Os doy la bienvenida con motivo del III Congreso Internacional <i>Iglesia y M&uacute;sica,</i> dedicado al tema del <i>int&eacute;rprete y la interpretaci&oacute;n.</i> Doy las gracias al <a href="http://www.cultura.va/content/cultura/es.html">Pontificio Consejo de la Cultura</a> por la organizaci&oacute;n que, en colaboraci&oacute;n con el <a href="http://www.musicasacra.va/content/musicasacra/it.html">Pontificio Instituto de M&uacute;sica Sacra</a> y el Instituto Lit&uacute;rgico del Pontificio Ateneo de San Anselmo, han hecho posible esta edici&oacute;n. Saludo a todos los participantes y agradezco especialmente al Cardenal Ravasi su presentaci&oacute;n. Espero que el trabajo realizado en estos d&iacute;as sea para todos fermento del Evangelio, de la vida lit&uacute;rgica y del servicio a la cultura y a la Iglesia.</p> 
<p>A menudo pensamos en el int&eacute;rprete como un traductor, o como aquel que tiene la tarea de transmitir algo que recibe de tal manera que el otro pueda entender. Pero el int&eacute;rprete, especialmente en el campo de la m&uacute;sica, es el que traduce con su propio esp&iacute;ritu lo que el compositor ha escrito, para que resuene bello y perfecto art&iacute;sticamente. A fin de cuentas, la obra musical existe mientras se interpreta y, por lo tanto, mientras haya un int&eacute;rprete.</p> 
<p>El buen int&eacute;rprete est&aacute; animado por una gran humildad frente a la obra de arte que no le pertenece. Sabiendo que es, en su campo, un servidor de la comunidad, intenta siempre formarse y transformarse interna y t&eacute;cnicamente, para poder ofrecer la belleza de la m&uacute;sica y, en el &aacute;mbito lit&uacute;rgico, cumplir su servicio en la ejecuci&oacute;n musical (cf. <i> <a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html">Sacrosanctum Concilium</a></i>, 115). El int&eacute;rprete est&aacute; llamado a desarrollar su propia sensibilidad y genio, siempre al servicio del arte, que restaura el esp&iacute;ritu humano, y al servicio de la comunidad, especialmente si desempe&ntilde;a un ministerio lit&uacute;rgico.</p> 
<p>El int&eacute;rprete musical tiene mucho en com&uacute;n con el estudioso de la Biblia, con el lector de la Palabra de Dios; en un sentido m&aacute;s amplio con aquellos que buscan interpretar los signos de los tiempos; y m&aacute;s generalmente con aquellos &#x2015;debemos serlo todos&#x2015; que acogen y escuchan al otro para un di&aacute;logo sincero. Cada cristiano es, en efecto, un int&eacute;rprete de la voluntad de Dios en su propia existencia, y con ella entona con alegr&iacute;a a Dios un himno de alabanza y acci&oacute;n de gracias. Con este canto la Iglesia interpreta el Evangelio en el surco de la historia. La Virgen Mar&iacute;a lo hizo de manera ejemplar en su <i>Magnificat</i> y los santos han interpretado la voluntad de Dios en su vida y en su misi&oacute;n.</p> 
<p>En 1964, durante su <a href="http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/homilies/1964/documents/hf_p-vi_hom_19640507_messa-artisti.html">encuentro hist&oacute;rico con los artistas</a>, el Santo Padre <a href="http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es.html">Pablo VI</a> expres&oacute; este pensamiento: &laquo;como sab&eacute;is, nuestro ministerio es el de predicar y hacer accesible y comprensible, m&aacute;s a&uacute;n, emotivo, el mundo del esp&iacute;ritu, de lo invisible, de lo inefable, de Dios. Y en esta operaci&oacute;n que trasvasa el mundo invisible en f&oacute;rmulas accesibles, inteligibles, vosotros sois maestros. Es vuestra tarea, vuestra misi&oacute;n; vuestro arte consiste precisamente en recoger del cielo del esp&iacute;ritu sus tesoros y revestirlos de palabras, de colores, de formas, de accesibilidad&raquo; (<i>Ense&ntilde;anzas</i> II[1964], 313). En este sentido, el int&eacute;rprete, como el artista, expresa, pues, el Inefable, utiliza palabras y materia que van m&aacute;s all&aacute; de los conceptos, para que se comprenda ese tipo de sacramentalidad propia de la representaci&oacute;n est&eacute;tica.</p> 
<p>Hay un di&aacute;logo. Porque interpretar una obra de arte no es algo est&aacute;tico, algo matem&aacute;tico. Existe un di&aacute;logo entre el autor, la obra y el int&eacute;rprete. Es un di&aacute;logo a tres bandas. Y este di&aacute;logo es original en cada uno de los int&eacute;rpretes: un int&eacute;rprete lo siente as&iacute; y lo da as&iacute;, otro lo da de otra manera. Pero este di&aacute;logo es importante, porque permite tambi&eacute;n el desarrollo en la ejecuci&oacute;n de una obra art&iacute;stica. Me viene a la mente, por ejemplo, un Bach interpretado por Richter o por Gardiner: es otra cosa. El di&aacute;logo es otra cosa, y el int&eacute;rprete debe entrar en este di&aacute;logo entre el autor, la obra y &eacute;l mismo. Esto no debe olvidarse nunca.</p> 
<p>El artista, el int&eacute;rprete y, en el caso de la m&uacute;sica, el oyente tienen el mismo deseo: comprender lo que la belleza, la m&uacute;sica y el arte nos permiten conocer sobre la realidad de Dios. Y quiz&aacute;s nunca antes los hombres y las mujeres lo han necesitado tanto como en nuestro tiempo. Interpretar esta realidad es esencial para el mundo de hoy.</p> 
<p>Queridos hermanos y hermanas, os agradezco una vez m&aacute;s vuestro compromiso con el estudio de la m&uacute;sica, y en particular de la m&uacute;sica lit&uacute;rgica. Espero, para m&iacute; y para vosotros, cada uno en su camino, que seamos cada d&iacute;a mejores int&eacute;rpretes del Evangelio, de la belleza que el Padre nos ha revelado en Jesucristo, en la alabanza que expresa su filiaci&oacute;n hacia Dios. Os bendigo de todo coraz&oacute;n, y os pido que rec&eacute;is por m&iacute;. Gracias.</p> 
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/11/09/musc.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 9 de noviembre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[A los partecipantes en un Encuentro internacional para responsables regionales y nacionales de la Pastoral Penitenciaria (8 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Fri, 08 Nov 2019 12:45:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191108_pastorale-carceraria.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191108_pastorale-carceraria.html</guid><description><![CDATA[<!-- Fri, 08 Nov 2019 13:49:10 +0100 --> <p align="center"><i><font color="#663300"><b><font size="4">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br />A LOS PARTICIPANTES EN UN ENCUENTRO INTERNACIONAL PARA <br />RESPONSABLES REGIONALES Y NACIONALES DE LA PASTORAL PENITENCIARIA</font></b></font></i></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300">Sala Clementina<br />Viernes, 8 de noviembre de 2019</font></i></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/8/pastorale-carceraria.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Querido se&ntilde;or Cardenal,<br /> queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Los saludo cordialmente a todos ustedes que participan en este Encuentro sobre el Desarrollo Humano Integral y la Pastoral Penitenciaria Cat&oacute;lica. Cuando encomend&eacute; al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que hiciera patente la preocupaci&oacute;n de la Iglesia por las personas en particulares situaciones de sufrimiento, quise que se tuviera en cuenta la realidad de tantos hermanos y hermanas encarcelados. Pero no es una tarea se&ntilde;alada s&oacute;lo para el Dicasterio, sino que es toda la Iglesia en fidelidad a la misi&oacute;n recibida de Cristo, la que est&aacute; llamada a actuar permanentemente la misericordia de Dios en favor de los m&aacute;s vulnerables y desamparados en quienes est&aacute; presente Jes&uacute;s mismo (cf.<i> Mt </i>25,40). Vamos a ser juzgados sobre esto.</p> 
<p>Como ya he se&ntilde;alado en otros momentos, la situaci&oacute;n de las c&aacute;rceles sigue siendo reflejo de nuestra realidad social y consecuencia de nuestro ego&iacute;smo e indiferencia sintetizados en una cultura del descarte (cf. <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2016/february/documents/papa-francesco_20160217_messico-detenuti.html"> <i>Discurso en la visita al Centro de Readaptaci&oacute;n Social</i> de Ciudad Ju&aacute;rez</a>, 17 febrero 2016). Muchas veces la sociedad, mediante decisiones legalistas y deshumanas justificadas en una supuesta b&uacute;squeda del bien y la seguridad, procura con el aislamiento y el encarcelamiento de quien act&uacute;a contra las normas sociales, la soluci&oacute;n &uacute;ltima a los problemas de la vida de comunidad. Y as&iacute; se justifica que se destinen grandes cantidades de recursos p&uacute;blicos a reprimir a los infractores en vez de procurar verdaderamente la promoci&oacute;n de un desarrollo integral de las personas que reduzca las circunstancias que favorecen la realizaci&oacute;n de acciones il&iacute;citas. </p> 
<p>Es m&aacute;s f&aacute;cil reprimir que educar, y yo dir&iacute;a, es m&aacute;s c&oacute;modo tambi&eacute;n. Negar la injusticia presente en la sociedad es m&aacute;s f&aacute;cil y crear estos espacios para encerrar en el olvido a los infractores, que ofrecer la igualdad de oportunidades de desarrollo a todos los ciudadanos. Es un modo de descarte, “descarte educado” entre comillas.</p> 
<p>Adem&aacute;s, no pocas veces los lugares de detenci&oacute;n fracasan en el objetivo de promover los procesos de reinserci&oacute;n, sin duda alguna porque carecen de recursos suficientes que permitan atender los problemas sociales, psicol&oacute;gicos y familiares experimentados por las personas detenidas, as&iacute; como por una frecuente superpoblaci&oacute;n en las c&aacute;rceles que las convierte en verdaderos lugares de despersonalizaci&oacute;n. En cambio, una verdadera reinserci&oacute;n social comienza garantizando oportunidades de desarrollo, educaci&oacute;n, trabajos dignos, acceso a la salud, as&iacute; como generando espacios p&uacute;blicos de participaci&oacute;n ciudadana.</p> 
<p>Hoy, de manera especial, nuestras sociedades est&aacute;n llamadas a superar la estigmatizaci&oacute;n de quien ha cometido un error, pues en vez de ofrecer la ayuda y los recursos adecuados para vivir una vida digna, nos hemos habituado a desechar m&aacute;s que a considerar los esfuerzos que la persona realiza para corresponder al amor de Dios en su vida. Muchas veces al salir de la prisi&oacute;n, la persona se encuentra a un mundo que le es ajeno, y que adem&aacute;s no lo reconoce digno de confianza, llegando incluso a excluirlo de la posibilidad de trabajar para obtener un digno sustento. Al impedir a las personas recuperar el pleno ejercicio de su dignidad, &eacute;stas quedan nuevamente expuestas a los peligros que acompa&ntilde;an la falta de oportunidad de desarrollo, en medio de la violencia y la inseguridad. </p> 
<p>Como comunidades cristianas debemos plantearnos una pregunta. Si estos hermanos y hermanas han pagado ya la pena por el mal cometido, &iquest;por qu&eacute; se pone sobre sus hombros un nuevo castigo social con el rechazo y la indiferencia? En muchas ocasiones, esta aversi&oacute;n social es un motivo m&aacute;s para exponerlos a reincidir en las propias faltas.</p> 
<p>Hermanos: En este encuentro, ustedes han compartido ya algunas de las numerosas iniciativas con las que las Iglesias locales acompa&ntilde;an pastoralmente a los detenidos, a los que concluyen la detenci&oacute;n y a las familias de muchos de ellos. Con la inspiraci&oacute;n de Dios, cada comunidad eclesial va asumiendo un camino propio para hacer presente la misericordia del Padre a todos estos hermanos y hacen resonar una llamada permanente para que todo hombre y toda sociedad busquen actuar firme y decididamente en favor de la paz y de la justicia.</p> 
<p>Tenemos la seguridad de que las obras que la Misericordia Divina inspira en cada uno de ustedes y en los numerosos miembros de la Iglesia dedicados a este servicio son verdaderamente eficaces. El amor de Dios que los sostiene y anima en el servicio a los m&aacute;s d&eacute;biles, fortalezca y acreciente este ministerio de esperanza que cada d&iacute;a realizan entre los encarcelados. Rezo por cada persona que desde el silencio generoso sirve a estos hermanos, reconociendo en ellos al Se&ntilde;or. Me congratulo con todas las iniciativas con las que, no sin dificultades, tambi&eacute;n se asiste pastoralmente a las familias de los detenidos y las acompa&ntilde;an en ese per&iacute;odo de gran prueba, para que el Se&ntilde;or bendiga a todos. </p> 
<p>Quisiera terminar con dos im&aacute;genes, dos im&aacute;genes que pueden ayudar. No se puede hablar de un ajuste de deuda con la sociedad en una c&aacute;rcel sin ventanas. No hay una pena humana sin horizonte. Nadie puede cambiar de vida si no ve un horizonte. Y tantas veces estamos acostumbrados a tabicar las miras de nuestros reclusos. Ll&eacute;vense esta imagen de las ventanas y el horizonte, y procuren que en vuestros pa&iacute;ses siempre las prisiones, las c&aacute;rceles tengan ventana y horizonte, incluso una pena perpetua, que para mi es discutible, incluso una pena perpetua tendr&iacute;a que tener un horizonte. </p> 
<p>La segunda imagen, es una imagen que yo vi varias veces cuando en Buenos Aires iba con el colectivo a alguna parroquia de la zona de Villa Devoto y pasaba por la C&aacute;rcel de Devoto. La cola de la gente que iba a visitar a los detenidos. Sobre todo la imagen de las madres, las madres de los detenidos que las ve&iacute;a todo el mundo, porque estaban haciendo cola una hora antes de entrar y que despu&eacute;s eran sometidas a las revisiones de seguridad, muchas veces humillantes. Esas mujeres no ten&iacute;an verg&uuml;enza de que las viera todo el mundo. Mi hijo est&aacute; all&iacute; y daban la cara por el hijo. Que la Iglesia aprenda maternalidad de estas mujeres y aprenda los gestos de maternalidad que tenemos que tener para con estos hermanos y hermanas que est&aacute;n detenidos. La ventana y la madre haciendo cola son las dos im&aacute;genes que les dejo.</p> 
<p class="MsoNormal">Con el testimonio y servicio que ustedes realizan, mantienen viva la fidelidad a Jesucristo. Que al final de nuestra vida podamos escuchar la voz de Cristo que nos llama diciendo: &laquo;Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creaci&oacute;n del mundo. Porque cuanto hicieron a uno de estos hermanos m&iacute;os m&aacute;s peque&ntilde;os, me lo hicieron a m&iacute;&raquo;<i> </i>(<i>Mt </i> 25,34.40). Que Nuestra Se&ntilde;ora de la Merced los acompa&ntilde;e a ustedes, a sus familias y a cada uno de los que sirven a los encarcelados. Y por favor no se olviden de rezar por mi. Gracias.</p> 
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[A una delegación del Ejército de Salvación (8 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Fri, 08 Nov 2019 11:15:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191108_esercito-salvezza.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191108_esercito-salvezza.html</guid><description><![CDATA[<!-- Fri, 08 Nov 2019 12:44:17 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300"><font size="4"><b><i>SALUDO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br />A UNA DELEGACI&Oacute;N DEL EJ&Eacute;RCITO DE SALVACI&Oacute;N</i></b></font></font></p>
<font color="#663300"> </font>
<p align="center"><font color="#663300"><i>Viernes, 8 de noviembre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/8/esercito-salvezza.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Sr. General, <br /> queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Me complace tener esta oportunidad para renovaros, as&iacute; como a todos los miembros y voluntarios del Ej&eacute;rcito de Salvaci&oacute;n, mi grato aprecio por vuestro testimonio sobre la primac&iacute;a del discipulado y el servicio a los pobres que os hace un signo reconocible y cre&iacute;ble del amor evang&eacute;lico, en obediencia al mandato del Se&ntilde;or: &laquo;Amaos los unos a los otros. Como yo os he amado, as&iacute; tambi&eacute;n deb&eacute;is amaros los unos a los otros. En esto conocer&aacute;n todos que sois mis disc&iacute;pulos&raquo; (<i>Jn</i> 13, 34).</p> 
<p>Como alguna vez he recordado&#x2015; tambi&eacute;n ahora, en el coloquio&#x2015;, recib&iacute; mi primera lecci&oacute;n de ecumenismo hace muchos a&ntilde;os, &iexcl;yo ten&iacute;a cuatro!, cuando con mi abuela encontr&eacute; a los miembros del Ej&eacute;rcito de Salvaci&oacute;n. Su ejemplo de humilde servicio a los &uacute;ltimos entre nuestros hermanos y hermanas es m&aacute;s elocuente que cualquier palabra. Me viene en mente la sabia expresi&oacute;n de su predecesor, Sr. General, <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2014/december/documents/papa-francesco_20141212_esercito-salvezza.html">cuando nos encontramos hace cinco a&ntilde;os</a>: “La santidad trasciende las fronteras confesionales”. La santidad que se manifiesta en acciones concretas de bondad, de solidaridad y de sanaci&oacute;n habla al coraz&oacute;n y da testimonio de la autenticidad de nuestro discipulado. Sobre esta base, los cat&oacute;licos y los miembros del Ej&eacute;rcito de Salvaci&oacute;n pueden ayudarse mutuamente y colaborar cada vez m&aacute;s con respeto mutuo, tambi&eacute;n en la vida de santidad.</p> 
<p>Este testimonio com&uacute;n es como la levadura que, en la par&aacute;bola de Jes&uacute;s, una mujer tom&oacute; y mezcl&oacute; con harina hasta que toda la masa subi&oacute; (cf. <i>Lc</i> 13,21). El amor gratuito que inspira los gestos de servicio a los necesitados no es s&oacute;lo la levadura, sino tambi&eacute;n la fragancia del pan reci&eacute;n horneado. Atrae y convence. Los j&oacute;venes en particular necesitan sentir esta fragancia, porque en muchos casos les falta en su experiencia diaria. En un mundo donde abundan el ego&iacute;smo y la divisi&oacute;n precisamente el noble gusto por el amor incondicional sirve de ant&iacute;doto y abre el camino al significado trascendente de nuestra existencia.</p> 
<p>Como Obispo de Roma, de esta di&oacute;cesis, deseo agradecer tambi&eacute;n al Ej&eacute;rcito de Salvaci&oacute;n lo que est&aacute; haciendo en esta ciudad en beneficio de las personas sin hogar y marginadas; hay muchas en Roma, muchas. Tambi&eacute;n soy consciente de su amplia participaci&oacute;n en la lucha contra la trata de seres humanos y otras formas actuales de esclavitud. &iexcl;Que Dios bendiga vuestro esfuerzo!</p> 
<p>Gracias de nuevo por vuestra visita. Acord&eacute;monos unos de otros en la oraci&oacute;n y continuemos trabajando por la difusi&oacute;n del amor de Dios a trav&eacute;s de obras de servicio y solidaridad.</p> 
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/11/08/auda.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 8 de noviembre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Mensaje del Santo Padre a la 31 Reunión de las Partes del Protocolo de Montreal (7 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Thu, 07 Nov 2019 12:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2019/documents/papa-francesco_20191107_messaggio-meeting-montreal.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2019/documents/papa-francesco_20191107_messaggio-meeting-montreal.html</guid><description><![CDATA[<!-- Thu, 07 Nov 2019 13:03:39 +0100 --> <p align="center"><b><i> <font size="4" color="#663300">MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br /> A LA 31 REUNI&Oacute;N DE LAS PARTES DEL PROTOCOLO DE MONTREAL </font></i></b></p> 
<p>&nbsp;</p> 
<p>Saludo cordialmente a todos los participantes en la <i>31&ordf; Reuni&oacute;n de las Partes en el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono</i>. Este Protocolo, junto con sus enmiendas y el Convenio de Viena para la Protecci&oacute;n de la Capa de Ozono, representa un modelo de cooperaci&oacute;n internacional no s&oacute;lo en el &aacute;mbito de la protecci&oacute;n del medio ambiente sino tambi&eacute;n en el de la promoci&oacute;n del desarrollo humano integral.</p> 
<p>Han pasado casi treinta y cinco a&ntilde;os desde que se abri&oacute; a la firma en Viena, el 22 de marzo de 1985, el primer Convenio internacional jur&iacute;dicamente vinculante dedicado a la protecci&oacute;n de la capa de ozono. Se convertir&iacute;a en el primer Convenio del sistema de las Naciones Unidas que contar&iacute;a con el respaldo universal de toda la familia de naciones, que hoy cuenta con ciento noventa y siete Estados signatarios.</p> 
<p>Estos treinta y cinco a&ntilde;os han dado resultados positivos. De hecho, muchos estudios cient&iacute;ficos, incluidos los m&aacute;s recientes, atestiguan que el adelgazamiento de la capa de ozono se est&aacute; reduciendo gradualmente.</p> 
<p>En este sentido, quisiera centrarme en tres lecciones que podemos aprender de los treinta y cinco a&ntilde;os que han transcurrido desde la aplicaci&oacute;n del r&eacute;gimen internacional del ozono.</p> 
<p>En primer lugar, es necesario subrayar y apreciar c&oacute;mo surgi&oacute; ese r&eacute;gimen a partir de una cooperaci&oacute;n amplia y fruct&iacute;fera entre diferentes sectores: la comunidad cient&iacute;fica, el mundo pol&iacute;tico, los agentes econ&oacute;micos e industriales y la sociedad civil.</p> 
<p>Esta cooperaci&oacute;n ha demostrado c&oacute;mo podemos &laquo;lograr resultados importantes, que permitan a la vez salvaguardar la creaci&oacute;n, promover el desarrollo humano integral y cuidar el bien com&uacute;n, en un esp&iacute;ritu de solidaridad responsable y con profundas repercusiones positivas para las generaciones presentes y futuras&raquo;<a name="_ftnref1" title="" href="#_ftn1">[1]</a>.</p> 
<p>En cierto sentido, el r&eacute;gimen internacional del ozono demuestra que &laquo;tenemos la libertad necesaria para limitar la t&eacute;cnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso m&aacute;s sano, m&aacute;s humano, m&aacute;s social, m&aacute;s integral&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#112">Laudato si'</a></i>, 112). Esto nos permite confiar en que &laquo;aunque el per&iacute;odo postindustrial quiz&aacute;s sea recordado como una de las m&aacute;s irresponsables de la historia, es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#165">Laudato si'</a></i>, 165).</p> 
<p>De hecho, nos enfrentamos a un reto “cultural”, ya sea a favor o en contra del bien com&uacute;n. Aqu&iacute;, un di&aacute;logo honesto y fruct&iacute;fero, verdaderamente capaz de escuchar las diferentes necesidades y libre de intereses especiales, junto con un esp&iacute;ritu de solidaridad y creatividad, son esenciales para la construcci&oacute;n del presente y del futuro de nuestro planeta.</p> 
<p>Del mismo modo, y esta es la segunda lecci&oacute;n que quiero mencionar, este desaf&iacute;o cultural no puede afrontarse &uacute;nicamente sobre la base de una tecnolog&iacute;a que, presentada como &laquo;la &uacute;nica soluci&oacute;n de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las m&uacute;ltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato si'</a></i>, 20).</p> 
<p>As&iacute; lo demuestra la necesidad de adoptar, en 2016, una nueva enmienda al Protocolo de Montreal, la Enmienda Kigali. Dicha enmienda tiene por objeto prohibir las sustancias que, por s&iacute; mismas, no contribuyen a da&ntilde;ar la capa de ozono, pero que afectan al calentamiento de la atm&oacute;sfera y cuyo uso ha aumentado como medio para sustituir a determinadas sustancias nocivas para la capa de ozono.</p> 
<p>Es importante que la Enmienda Kigali obtenga r&aacute;pidamente la aprobaci&oacute;n universal por parte de toda la familia de naciones, como ha ocurrido con el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal.</p> 
<p>A este respecto, me complace anunciar la intenci&oacute;n de la Santa Sede de adherirse a la Enmienda Kigali. Con este gesto, la Santa Sede desea seguir dando su apoyo moral a todos los Estados comprometidos con el cuidado de nuestra casa com&uacute;n.</p> 
<p>Prosiguiendo, la tercera lecci&oacute;n que quisiera mencionar es la importancia de que este cuidado de nuestra casa com&uacute;n est&eacute; anclado en la comprensi&oacute;n de que “todo est&aacute; conectado”.</p> 
<p>Se puede decir que la Enmienda Kigali tambi&eacute;n apela a este principio, ya que representa una especie de puente entre el problema del ozono y el fen&oacute;meno del calentamiento global, destacando as&iacute; su interacci&oacute;n.</p> 
<p>El examen cuidadoso de las diversas interconexiones de nuestras decisiones y de su repercusi&oacute;n implica numerosos niveles de complejidad. Vivimos en un momento hist&oacute;rico marcado por desaf&iacute;os que son apremiantes pero estimulantes para la creaci&oacute;n de una cultura efectivamente dirigida al bien com&uacute;n. Esto exige la adopci&oacute;n de un enfoque clarividente del modo de promover eficazmente el desarrollo integral de todos los miembros de la familia humana, tanto cercanos como lejanos, en el espacio o en el tiempo. Este enfoque debe concretarse en centros de educaci&oacute;n y cultura donde se cree conciencia, donde se forme a las personas en la responsabilidad pol&iacute;tica, cient&iacute;fica y econ&oacute;mica y, m&aacute;s en general, donde se tomen decisiones responsables.</p> 
<p>La continua aceleraci&oacute;n de los cambios que afectan a la humanidad y a nuestro planeta, junto con un ritmo de vida y de trabajo m&aacute;s intensos, deber&iacute;an impulsarnos a preguntarnos si los objetivos de este progreso est&aacute;n dirigidos realmente al bien com&uacute;n y a un desarrollo humano sostenible e integral, o si causan da&ntilde;o a nuestro mundo y a la calidad de vida de gran parte de la humanidad, ahora y en el futuro (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#18">Laudato si'</a></i>, 18).</p> 
<p>Una respuesta ponderada a esta cuesti&oacute;n puede darse solamente a la luz de una consideraci&oacute;n de los tres puntos en los que me he centrado. En primer lugar, dar vida real al di&aacute;logo en nombre de la responsabilidad compartida en el cuidado de nuestra casa com&uacute;n, un di&aacute;logo en el que nadie “absolutice” su propio punto de vista. Luego, hacer que las soluciones tecnol&oacute;gicas formen parte de una visi&oacute;n m&aacute;s amplia que tenga en cuenta la variedad de relaciones existentes. Finalmente, estructurar nuestras decisiones sobre la base del concepto central de lo que podemos llamar “ecolog&iacute;a integral”, basada en la comprensi&oacute;n de que “todo est&aacute; conectado”.</p> 
<p>Expreso mi ferviente esperanza de que el r&eacute;gimen internacional del ozono, as&iacute; como otras iniciativas loables de la comunidad mundial sobre el cuidado de nuestra casa com&uacute;n, prosigan por este camino complejo, retador, pero siempre estimulante.</p> 
<p><i>Vaticano, 7 de noviembre de 2019</i></p> 
<hr width="25%" size="1" align="left" /> 
<p><a name="_ftn1" title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Declaraci&oacute;n adjunta al instrumento de adhesi&oacute;n de la Santa Sede al Convenio de Viena para la Protecci&oacute;n de la Capa de Ozono, del Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono y sus cuatro primeras enmiendas, 9 de abril de 2008.</p> 
<hr width="35%" size="1" align="left" /> 
<p><i> <a href="https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/11/07/mens.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 7 de noviembre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[A los participantes en un congreso internacional del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús (7 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Thu, 07 Nov 2019 09:30:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191107_giustiziasociale-ecologia-gesuiti.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191107_giustiziasociale-ecologia-gesuiti.html</guid><description><![CDATA[<!-- Thu, 07 Nov 2019 12:46:41 +0100 --> <p align="center"><i><font color="#663300"><b><font size="4">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br />A LOS PARTICIPANTES EN UN CONGRESO INTERNACIONAL <br />DEL SECRETARIADO PARA LA JUSTICIA SOCIAL Y LA ECOLOG&Iacute;A DE LA COMPA&Ntilde;&Iacute;A DE </font></b></font></i><font size="4" color="#663300"><b><i>JES&Uacute;S</i></b></font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300">Sala Clementina<br />Jueves, 7 de noviembre de 2019</font></i></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/7/giustiziasociale-ecologia-gesuiti.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Buenos d&iacute;as&nbsp;y bienvenidos</i>. </p> 
<p>La Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, lo sabemos todos, desde el principio<b> </b> fue llamada al servicio de los pobres, una vocaci&oacute;n que san Ignacio incorpor&oacute; a la <i>F&oacute;rmula</i>&nbsp;de 1550. Los jesuitas se dedicar&iacute;an &laquo;a la defensa y propagaci&oacute;n de la fe y al provecho de las almas en la vida y doctrina cristiana&raquo;, as&iacute; como a &laquo;reconciliar a los desavenidos, socorrer misericordiosamente y servir a los que se encuentran en las c&aacute;rceles o en los hospitales, y a ejercitar todas las dem&aacute;s obras de caridad&raquo;<a name="_ftnref1" title="" href="#_ftn1">[1]</a>. Aquello no era una declaraci&oacute;n de intenciones, sino un modo de vida que ya hab&iacute;an experimentado, que les llenaba de consolaci&oacute;n y al que se sent&iacute;an enviados por el Se&ntilde;or.</p> 
<p>Esa tradici&oacute;n ignaciana<b> </b>originaria ha llegado hasta nuestros d&iacute;as. El P. Arrupe tuvo la intenci&oacute;n de fortalecerla. En la base de su vocaci&oacute;n se encontraba la experiencia de contacto con el dolor humano. A&ntilde;os m&aacute;s tarde escribir&iacute;a: &laquo;Vi (a Dios) tan cerca de los que sufren, de los que lloran, de los que naufragan en esta vida de desamparo, que se encendi&oacute; en m&iacute; el deseo ardiente de imitarle en esta voluntaria proximidad a los desechos del mundo, que la sociedad desprecia&raquo;<a name="_ftnref2" title="" href="#_ftn2">[2]</a>.</p> 
<p>Hoy usamos la palabra “a los descartados”, &iquest;no?, y hablamos de cultura del descarte, esta gran mayor&iacute;a de gente dejada al camino. Para m&iacute;, de este texto lo que me toca profundamente es el origen de donde viene. De la oraci&oacute;n, &iquest;no? Arrupe era un hombre de oraci&oacute;n, un hombre que peleaba con Dios todos los d&iacute;as, y de ah&iacute; nace esto fuerte.<b> </b>El P. Pedro siempre crey&oacute; que el servicio de la fe y la promoci&oacute;n de la justicia no pod&iacute;an separarse: estaban radicalmente unidas. Para &eacute;l, todos los ministerios de la Compa&ntilde;&iacute;a ten&iacute;an que responder, a la vez, al desaf&iacute;o de anunciar la fe y de promover la justicia. Lo que hasta entonces hab&iacute;a sido una encomienda para algunos jesuitas, deb&iacute;a convertirse en una preocupaci&oacute;n de todos.</p> 
<p><i>Los pobres, lugar de encuentro con el Se&ntilde;or</i></p> 
<p>Cada a&ntilde;o, la liturgia nos invita a contemplar a Dios en el candor de un ni&ntilde;o excluido, que ven&iacute;a a los suyos, pero fue rechazado (cf.&nbsp;<i>Jn</i>&nbsp;1,11). Seg&uacute;n san Ignacio, una <i>ancila</i><b> &#x2015;</b><i>ancila</i>, una persona, una joven que sirve&#x2015;, asiste a la Sagrada Familia<a name="_ftnref3" title="" href="#_ftn3">[3]</a>. Junto a ella, Ignacio nos apremia a introducirnos tambi&eacute;n nosotros, &laquo;haci&eacute;ndome yo un pobrecito y esclavito indigno, contempl&aacute;ndolos y sirvi&eacute;ndolos en sus necesidades, como si presente me hallase&raquo;<a name="_ftnref4" title="" href="#_ftn4">[4]</a>. Esto no es poes&iacute;a ni publicidad, esto Ignacio lo sent&iacute;a. Y lo viv&iacute;a.</p> 
<p>Esta contemplaci&oacute;n activa de Dios, de Dios excluido<b>,</b> nos ayuda a descubrir la belleza de toda persona marginada. Ning&uacute;n servicio sustituye a &laquo;valorar al pobre en su bondad propia, con su forma de ser, con su cultura, con su modo de vivir la fe (Exhort. apost.&nbsp;<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_lugar_privilegiado_de_los_pobres_en_el_Pueblo_de_Dios">Evangelii gaudium</a></i>, 199).</p> 
<p>En los pobres, han encontrado ustedes un lugar privilegiado de encuentro con Cristo. Ese es un precioso regalo en la vida del seguidor de Jes&uacute;s: recibir el don de encontrarse con &eacute;l entre las v&iacute;ctimas y los empobrecidos.</p> 
<p>El encuentro con Cristo entre sus preferidos acrisola nuestra fe. As&iacute; sucedi&oacute;<b> </b>en el caso de la Compa&ntilde;&iacute;a, cuya experiencia con los &uacute;ltimos ha ahondado y fortalecido la<b> </b>fe. &laquo;Nuestra fe se ha hecho m&aacute;s pascual, m&aacute;s compasiva, m&aacute;s tierna, m&aacute;s evang&eacute;lica en su sencillez&raquo;<a name="_ftnref5" title="" href="#_ftn5">[5]</a>, de modo especial, en el servicio de los pobres.</p> 
<p>Han vivido ustedes una verdadera transformaci&oacute;n personal y corporativa en la contemplaci&oacute;n callada del dolor de sus hermanos. Una transformaci&oacute;n que es una conversi&oacute;n, un regreso a mirar el rostro del crucificado, que nos invita cada d&iacute;a a permanecer junto a &eacute;l y a bajarle de la cruz.</p> 
<p>No dejen de ofrecer esta familiaridad con los vulnerables. Nuestro mundo roto y dividido necesita construir puentes para que el encuentro humano nos permita a cada uno descubrir en los &uacute;ltimos el bello rostro del hermano, en quien nos reconocemos, y cuya presencia, aun sin palabras, reclama en su necesidad nuestro cuidado y nuestra<b> </b>solidaridad.</p> 
<p><i>Seguir a Jes&uacute;s entre los crucificados</i></p> 
<p>Jes&uacute;s no ten&iacute;a &laquo;d&oacute;nde reclinar la cabeza&raquo; (<i>Mt&nbsp;</i>8,20), entregado como estaba a &laquo;proclamar la buena noticia del Reino y a curar toda clase de enfermedades y dolencias&raquo; (<i>Mt&nbsp;</i>4,23).&nbsp; Hoy su Esp&iacute;ritu, vivo entre nosotros, nos mueve a seguirle en el servicio a los crucificados de nuestro tiempo.</p> 
<p>En la actualidad abundan<b> </b>las situaciones de injusticia y de dolor humano que todos bien conocemos. &laquo;Quiz&aacute; se puede hablar de una tercera guerra combatida “por partes”, con cr&iacute;menes, masacres, destrucciones&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2014/documents/papa-francesco_20140913_omelia-sacrario-militare-redipuglia.html">Homil&iacute;a</a></i>, Redipuglia, 13 septiembre 2014). Subsiste la trata de personas, abundan las expresiones de xenofobia y la b&uacute;squeda ego&iacute;sta del inter&eacute;s nacional, la desigualdad<b> </b>entre pa&iacute;ses y en el interior de los mismos crece sin que se encuentre remedio. Con una progresi&oacute;n yo dir&iacute;a geom&eacute;trica.</p> 
<p>De otra parte, &laquo;nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa com&uacute;n como en los dos &uacute;ltimos siglos&raquo; (Enc.&nbsp;<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#53">Laudato si’</a></i>, 53). No sorprende que una vez m&aacute;s &laquo;los m&aacute;s graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufra la gente m&aacute;s pobre&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#48">ib&iacute;d</a></i>., 48).</p> 
<p>Seguir a Jes&uacute;s en estas circunstancias conlleva un conjunto de tareas. Comienza por el acompa&ntilde;amiento a las v&iacute;ctimas, para contemplar en ellas el rostro de nuestro Se&ntilde;or crucificado. Contin&uacute;a en la atenci&oacute;n a las necesidades humanas que surgen, muchas veces innumerables e inabordables en su conjunto. Hoy tambi&eacute;n es preciso reflexionar sobre la realidad del mundo, para desenmascarar sus males, para descubrir las mejores respuestas, para generar la creatividad apost&oacute;lica y la hondura que el P. Nicol&aacute;s tanto deseaba para la Compa&ntilde;&iacute;a.</p> 
<p>Pero nuestra respuesta no puede detenerse aqu&iacute;. Necesitamos de una verdadera &laquo;revoluci&oacute;n cultural&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#114">ib&iacute;d</a>.</i>, 114), una transformaci&oacute;n de nuestra mirada colectiva, de nuestras actitudes, de nuestros modos de percibirnos y de situarnos ante el mundo. Finalmente, los males sociales con frecuencia se enquistan en las estructuras de una sociedad, con un potencial de disoluci&oacute;n y de muerte (cf. Exhort. apost.&nbsp;<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_inequidad_que_genera_violencia">Evangelii gaudium</a></i>, 59). De ah&iacute; la importancia del trabajo lento de transformaci&oacute;n de las estructuras, por medio de la participaci&oacute;n en el di&aacute;logo p&uacute;blico, all&iacute; donde se toman las decisiones que afectan a la vida de los &uacute;ltimos (cf.&nbsp;<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/july/documents/papa-francesco_20150709_bolivia-movimenti-popolari.html">Encuentro con los movimientos populares en Bolivia</a></i>, Santa Cruz de la Sierra, 9 julio 2015).</p> 
<p>Algunos de ustedes y otros muchos jesuitas que los antecedieron pusieron en marcha obras de servicio a los m&aacute;s pobres, obras de<b> </b>de educaci&oacute;n, de atenci&oacute;n a los refugiados, de defensa de los derechos humanos o de servicios sociales en multitud de campos. Contin&uacute;en con este empe&ntilde;o creativo, necesitado siempre de renovaci&oacute;n en una sociedad de cambios acelerados. Ayuden a la Iglesia en el discernimiento que hoy tambi&eacute;n tenemos que hacer sobre nuestros apostolados. No dejen de colaborar en red entre ustedes y con otras organizaciones eclesiales y civiles para tener una palabra en defensa de los m&aacute;s desfavorecidos en este mundo cada vez m&aacute;s globalizado. Con esa globalizaci&oacute;n que es esf&eacute;rica, que anula las identidades culturales, las identidades religiosas, las identidades personales, todo es igual. La verdadera globalizaci&oacute;n debe ser poli&eacute;drica, unirnos, pero cada uno conservando la propia peculiaridad.</p> 
<p>En el dolor de nuestros hermanos y de nuestra casa com&uacute;n amenazada es necesario contemplar el misterio del crucificado para ser capaces de dar la vida hasta el final, como hicieran tantos compa&ntilde;eros jesuitas desde el a&ntilde;o 1975. Celebramos este a&ntilde;o el 30 aniversario del martirio de los jesuitas de la Universidad Centroamericana de El Salvador, que tanto dolor caus&oacute; al P. Kolvenbach y que lo movi&oacute; a pedir la ayuda de jesuitas en toda la Compa&ntilde;&iacute;a. Muchos respondieron generosamente. La vida y la muerte de los m&aacute;rtires son un aliento a nuestro servicio a los &uacute;ltimos.</p> 
<p><i>Y abrir caminos a la esperanza</i></p> 
<p>Nuestro mundo est&aacute; necesitado de transformaciones que protejan la vida amenazada y defiendan a los m&aacute;s d&eacute;biles. Buscamos cambios y muchas veces no sabemos cu&aacute;les deben ser, o no nos sentimos capaces de abordarlos, nos sobrepasan.</p> 
<p>En las fronteras de la exclusi&oacute;n corremos el riesgo de desesperar, si atendemos &uacute;nicamente la l&oacute;gica humana. Lo llamativo es que muchas veces las v&iacute;ctimas de este mundo no se dejan llevar por la tentaci&oacute;n de claudicar, sino que conf&iacute;an y acunan la esperanza.</p> 
<p>Todos nosotros somos testigos de que &laquo;los m&aacute;s humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho… Cuando los pobres se organizan se convierten en aut&eacute;nticos &laquo;poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/july/documents/papa-francesco_20150709_bolivia-movimenti-popolari.html">Encuentro con los movimientos populares en Bolivia</a></i>, Santa Cruz de la Sierra, 9 julio 2015).</p> 
<p>&iquest;El apostolado social est&aacute; para resolver problemas? S&iacute;, pero sobre todo para promover procesos y alentar esperanzas. Procesos que ayuden a crecer a las personas y a las comunidades, que las lleven a ser conscientes de sus derechos, a desplegar sus capacidades y a crear su propio futuro.</p> 
<p>Ustedes trabajen por &laquo;la verdadera esperanza cristiana, que busca el Reino escatol&oacute;gico, (y que) siempre genera historia&raquo; (Exhort. apost.&nbsp;<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_Reino_que_nos_reclama">Evangelii gaudium</a></i>, 181). Compartan su esperanza all&aacute; donde se encuentren, para alentar, consolar, confortar y reanimar. Por favor, abran futuro, o para usar la expresi&oacute;n de un literato actual, frecuenten el futuro. Abran futuro,<b> </b> susciten posibilidades, generen alternativas, ayuden a pensar y actuar de un modo diverso. Cuiden su relaci&oacute;n diaria con el Cristo resucitado y glorioso, y sean obreros de la caridad y sembradores de esperanza. Caminen cantando y llorando,<b> </b>que las luchas y preocupaciones por la vida de los &uacute;ltimos y por la creaci&oacute;n amenazada no les quiten el gozo de la esperanza (cf. Enc.&nbsp;<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#244">Laudato si’</a></i>, 244).</p> 
<p>Quisiera terminar con una imagen &#x2015;los curas en las parroquias repartimos estampitas, para que la gente se lleve una imagen a la casa, una imagen nuestra de familia&#x2015;. El testamento de Arrupe, all&aacute; en Tailandia, en el campo de refugiados, con los descartados, con todo lo que ese hombre ten&iacute;a de simpat&iacute;a, de padecer con esa gente, con esos jesuitas que estaban abriendo brecha en aquel momento en todo este apostolado, les pide una cosa: no dejen la oraci&oacute;n. Fue su testamento. Dej&oacute; Tailandia ese d&iacute;a y en el avi&oacute;n tuvo su ictus. Que esta estampita, que esta imagen, los acompa&ntilde;e siempre. Gracias.</p> &nbsp;
<hr align="left" size="1" width="33%" /> 
<p><a name="_ftn1" title="" href="#_ftnref1">[1]</a>&nbsp;<i>F&oacute;rmula del Instituto</i>&nbsp;(21 julio 1550), aprobada y confirmada por el papa Julio III.</p> 
<p> <a name="_ftn2" title="" href="#_ftnref2">[2]</a>&nbsp;<i>Este Jap&oacute;n incre&iacute;ble. Memorias del P. Arrupe</i>, 4&ordf; ed. Mensajero, Bilbao, 1991, p. 19.</p> 
<p><a name="_ftn3" title="" href="#_ftnref3">[3]</a>&nbsp;Cf. <i>Ejercicios Espirituales</i>, 111, 114.</p> 
<p><a name="_ftn4" title="" href="#_ftnref4">[4]</a>&nbsp;<i>Ib&iacute;d.</i></p> 
<p><a name="_ftn5" title="" href="#_ftnref5">[5]</a>&nbsp;Congregaci&oacute;n General 34 de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, 1995, d. 2, n. 1.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Audiencia general del 6 de noviembre de 2019]]></title><pubDate>Wed, 06 Nov 2019 09:30:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20191106_udienza-generale.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20191106_udienza-generale.html</guid><description><![CDATA[<!-- Fri, 08 Nov 2019 10:58:51 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300" size="4"><b>AUDIENCIA GENERAL</b></font></i></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Plaza de San Pedro<br /> Mi&eacute;rcoles, 6 de noviembre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/6/udienzagenerale.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>Continuamos nuestro &quot;viaje&quot; con el libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles. Despu&eacute;s de las pruebas pasadas en Filipos, Tesal&oacute;nica y Berea, Pablo llega a Atenas, precisamente en el coraz&oacute;n de Grecia (cf. <i>Hch</i> 17,15). Esta ciudad, que viv&iacute;a a la sombra de antiguas glorias a pesar de la decadencia pol&iacute;tica, a&uacute;n conservaba la primac&iacute;a de la cultura. Aqu&iacute; el Ap&oacute;stol &laquo;estaba interiormente indignado al ver la ciudad llena de &iacute;dolos&raquo; (<i>Hch</i> 17,16). Sin embargo, este “impacto” con el paganismo, en lugar de hacerlo huir, lo empuja a crear un puente para dialogar con esa cultura.</p> 
<p>Pablo decide familiarizarse con la ciudad y as&iacute; comienza a frecuentar los lugares y las personas m&aacute;s significativas. Va a la sinagoga, s&iacute;mbolo de la vida de fe; va a la plaza, s&iacute;mbolo de la vida urbana; y va al Are&oacute;pago, s&iacute;mbolo de la vida pol&iacute;tica y cultural. Conoce a jud&iacute;os, fil&oacute;sofos epic&uacute;reos y estoicos, y muchos otros. Trata con toda la gente, no se encierra, va a hablar con toda la gente. De este modo, Pablo observa la cultura y observa el ambiente de Atenas &laquo;desde una mirada contemplativa&raquo; que descubre &laquo;al Dios que habita en sus hogares, en sus calles y en sus plazas&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Desaf&iacute;os_de_las_culturas_urbanas">Evangelii gaudium</a>,</i> 71). Pablo no mira a la ciudad de Atenas y al mundo pagano con hostilidad, sino con los ojos de la fe. Y esto nos hace cuestionar la forma en que vemos nuestras ciudades: &iquest;las observamos con indiferencia? &iquest;Con desprecio? &iquest;O con la fe que reconoce a los hijos de Dios en medio de las multitudes an&oacute;nimas?</p> 
<p>Pablo elige la mirada que lo lleva a abrir un resquicio entre el Evangelio y el mundo pagano. En el coraz&oacute;n de una de las instituciones m&aacute;s famosas del mundo antiguo, el Are&oacute;pago, realiza un ejemplo extraordinario de inculturaci&oacute;n del mensaje de la fe: anuncia a Jesucristo a los adoradores de &iacute;dolos, y no lo hace atac&aacute;ndolos, sino haci&eacute;ndose &laquo;pont&iacute;fice, constructor de puentes&raquo; <i> (<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2013/documents/papa-francesco_20130510_iglesia.html">Homil&iacute;a en Santa Marta</a></i>, 8 de mayo de 2013).</p> 
<p>Pablo toma como ejemplo el altar de la ciudad dedicado al &laquo;Dios desconocido&raquo; (<i>Hch</i> 17,23); hab&iacute;a un altar donde estaba escrito “al Dios desconocido”, ninguna imagen, nada, solamente esa inscripci&oacute;n. Partiendo de esa “devoci&oacute;n” al Dios desconocido, para entrar en empat&iacute;a con sus oyentes, proclama que Dios &laquo;vive entre los ciudadanos&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Desaf&iacute;os_de_las_culturas_urbanas">Evangelii gaudium</a></i>, 71) y &laquo;no se oculta a aquellos que lo buscan con un coraz&oacute;n sincero, aunque lo hagan a tientas&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Desaf&iacute;os_de_las_culturas_urbanas">ib&iacute;d</a></i>.). Es precisamente esta presencia la que Pablo quiere revelar: &laquo;Pues bien, lo que ador&aacute;is sin conocer, eso os vengo yo a anunciar&raquo; (<i>Hch</i> 17,23).</p> 
<p>Para revelar la identidad del dios que adoran los atenienses, el Ap&oacute;stol parte de la creaci&oacute;n, es decir, de la fe b&iacute;blica en el Dios de la revelaci&oacute;n, para llegar a la redenci&oacute;n y al juicio, es decir, al mensaje propiamente cristiano. Muestra la desproporci&oacute;n entre la grandeza del Creador y los templos construidos por el hombre, y explica que el Creador se hace buscar siempre para que todos puedan encontrarlo. De este modo, Pablo, seg&uacute;n una hermosa frase del Papa <a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es.html">Benedicto XVI</a>, &laquo;anuncia a Aquel, que los hombres ignoran, y sin embargo, conocen: el Ignoto-Conocido&raquo; (Benedicto XVI, <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2008/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20080912_parigi-cultura.html">Encuentro con el mundo de la cultura en el Colegio de los Bernardinos</a>,</i> 12 de septiembre de 2008). Luego, invita a todos a ir m&aacute;s all&aacute; de &laquo;los tiempos de la ignorancia&raquo; y a decidirse por la conversi&oacute;n ante el juicio inminente. Pablo llega as&iacute; al <i>kerigma</i> y alude a Cristo, sin citarlo, defini&eacute;ndolo como &laquo;el hombre que [Dios] ha destinado, dando a todos una garant&iacute;a al resucitarlo de entre los muertos&raquo; (<i>Hch</i> 17,31).</p> 
<p>Y aqu&iacute; est&aacute; el problema. La palabra de Pablo, que hasta entonces hab&iacute;a mantenido en suspenso a sus interlocutores&#x2015;porque era un descubrimiento interesante&#x2015;, encuentra un escollo: la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo parecen una &laquo;necedad&raquo; (<i>1Cor</i> 1,23) y suscitan burlas y escarnio. Pablo entonces se aleja: su intento parece haber fracasado, y en cambio algunos se adhieren a su palabra y se abren a la fe. Entre ellos hay un hombre, Dionisio, miembro del Are&oacute;pago, y una mujer, Damaris. Tambi&eacute;n en Atenas el Evangelio arraiga y puede correr a dos voces: &iexcl;la de aquel hombre y la de aquella mujer!</p> 
<p>Pidamos tambi&eacute;n hoy al Esp&iacute;ritu Santo que nos ense&ntilde;e a construir puentes con la cultura, con aquellos que no creen o con los que tienen un credo diferente al nuestro. Siempre construir puentes, siempre la mano tendida, ning&uacute;n ataque. Pid&aacute;mosle la capacidad de inculturar con delicadeza el mensaje de la fe, observando a los que viven en la ignorancia de Cristo con una mirada contemplativa movida por un amor que inflame hasta los corazones m&aacute;s endurecidos.</p> 
<hr color="#C0C0C0" width="70%" size="1" align="center" /> 
<p></p> 
<p> <b>Saludos</b></p> 
<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa&ntilde;ola, venidos de Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica. Pidamos hoy al Esp&iacute;ritu Santo de ense&ntilde;arnos a construir puentes con quienes no creen o tienen otra fe distinta a la nuestra. Pidamos la capacidad de inculturar con delicadeza el mensaje de la fe. Que el fuego de su amor que es capaz de inflamar el coraz&oacute;n m&aacute;s endurecido abra los ojos de los que todav&iacute;a no conocen a Cristo. </p> 
<p>Que el Se&ntilde;or los bendiga.</p>
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/11/06/gene.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 6 de noviembre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Santa Misa en sufragio de los cardenales y obispos fallecidos durante el año (4 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Mon, 04 Nov 2019 11:30:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20191104_omelia-suffragio-defunti.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20191104_omelia-suffragio-defunti.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 04 Nov 2019 12:10:38 +0100 --> <p align="center"> <font color="#663300"> <a href="http://www.vatican.va/news_services/liturgy/libretti/2019/20191104-libretto-suffragio-card-vesc-defunti.pdf">CAPILLA PAPAL EN SUFRAGIO DE LOS CARDENALES Y OBISPOS<br />FALLECIDOS DURANTE EL A&Ntilde;O</a></font></p> 
<p align="center"><b><i><font color="#663300" size="4">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO</font></i></b></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Bas&iacute;lica Vaticana, Altar de la C&aacute;tedra <br />Lunes, 4 de noviembre de 2019</i></font></p> 
<p align="center"> [<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/4/messa-suffragio.html">Multimedia</a></b>]</p> 
<hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /> 
<p>&nbsp;</p> 
<p>Las lecturas que hemos escuchado nos recuerdan que hemos venido al mundo para resucitar: no hemos nacido para la muerte, sino para la resurrecci&oacute;n. Como escribe en la segunda lectura san Pablo, ya desde ahora &laquo;somos ciudadanos del cielo&raquo; (<i>Flp</i> 3,20) y, como dice Jes&uacute;s en el Evangelio, resucitaremos en el &uacute;ltimo d&iacute;a (cf. <i>Jn</i> 6,40). Y es tambi&eacute;n la idea de la resurrecci&oacute;n la que sugiere a Judas Macabeo en la primera lectura una obra de gran rectitud y nobleza (<i>2M</i> 12,43). Tambi&eacute;n hoy nosotros podemos preguntarnos: &iquest;Qu&eacute; me sugiere la idea de la resurrecci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo respondo a mi llamada a resucitar? </p> 
<p>Una primera indicaci&oacute;n nos la ofrece Jes&uacute;s, que en el Evangelio de hoy dice: &laquo;Al que <i>venga a m&iacute;</i> no lo echar&eacute; afuera&raquo; (<i>Jn</i> 6,37). Esta es su invitaci&oacute;n: &laquo;Venid a m&iacute;&raquo; (<i>Mt</i> 11,28). Ir a Jes&uacute;s, el que vive, para vacunarse contra la muerte, contra el miedo a que todo termine. Ir a Jes&uacute;s: puede parecer una exhortaci&oacute;n espiritual obvia y gen&eacute;rica. Pero probemos a hacerla concreta, haci&eacute;ndonos preguntas como estas: Hoy, en el trabajo que he tenido entre manos en la oficina, &iquest;me he acercado al Se&ntilde;or? &iquest;Lo he convertido en ocasi&oacute;n de di&aacute;logo con &Eacute;l? &iquest;Y con las personas que he encontrado, he acudido a Jes&uacute;s, las he llevado a &Eacute;l en la oraci&oacute;n? &iquest;O he hecho todo m&aacute;s bien encerr&aacute;ndome en mis pensamientos, alegr&aacute;ndome solo de lo que me sal&iacute;a bien y lament&aacute;ndome de lo que me sal&iacute;a mal? &iquest;En definitiva, vivo <i>yendo al Se&ntilde;or </i>o doy vueltas sobre m&iacute; mismo? &iquest;Cu&aacute;l es la direcci&oacute;n de mi camino? &iquest;Busco solo causar buena impresi&oacute;n, conservar mi puesto, mi tiempo, mi espacio, o voy al Se&ntilde;or?</p> 
<p>La frase de Jes&uacute;s es desconcertante: <i>El que viene a m&iacute; no lo echar&eacute; afuera</i>. Est&aacute; afirmando la expulsi&oacute;n del cristiano que no va a &Eacute;l. Para el que cree no hay t&eacute;rmino medio: no se puede ser de Jes&uacute;s y girar sobre s&iacute; mismos. Quien es de Jes&uacute;s vive en salida hacia &Eacute;l. </p> 
<p>La vida es toda una salida: del seno materno para venir a la luz, de la infancia para entrar en la adolescencia, de la adolescencia hacia la vida adulta y as&iacute; sucesivamente, hasta la salida de este mundo. Hoy, mientras rezamos por nuestros hermanos Cardenales y Obispos, que han salido de esta vida para ir al encuentro del Resucitado, no podemos olvidar la salida m&aacute;s importante y m&aacute;s dif&iacute;cil, que da sentido a todas las dem&aacute;s: la de nosotros mismos. S&oacute;lo saliendo de nosotros mismos abrimos la puerta que lleva al Se&ntilde;or. Pidamos esa gracia: “Se&ntilde;or, deseo ir a Ti, a trav&eacute;s de los caminos y de los compa&ntilde;eros de viaje de cada d&iacute;a. Ay&uacute;dame a salir de mi mismo, para ir a tu encuentro, t&uacute; que eres la vida”. </p> 
<p>Quiera expresar una segunda idea, referida a la resurrecci&oacute;n, tomada de la primera Lectura, del noble gesto realizado por Judas Macabeo por los difuntos. All&iacute; est&aacute; escrito que &eacute;l lo hizo porque consideraba &laquo;que a los que hab&iacute;an muerto <i>piadosamente</i> les estaba reservado un magn&iacute;fico premio&raquo; (<i>2M</i> 12,45). Es decir, son los sentimientos de piedad los que generan un magn&iacute;fico premio. La piedad hacia los dem&aacute;s abre de par en par las puertas de la eternidad. Inclinarse sobre los necesitados para servirlos es entrar en la antesala del para&iacute;so. Si, como recuerda san Pablo, &laquo;la caridad no pasa nunca&raquo; (<i>1 Co</i> 13,8), entonces ella es precisamente el puente que une la tierra al cielo. Podemos as&iacute; preguntarnos si estamos avanzando sobre este puente: &iquest;me dejo conmover por la situaci&oacute;n de alguno que est&aacute; en necesidad? &iquest;S&eacute; llorar por el que sufre? &iquest;Rezo por aquellos a los que nadie recuerda? &iquest;Ayudo a alguno que no tiene con qu&eacute; devolverme el favor? No es buenismo, no es caridad trivial, son preguntas de vida, cuestiones de resurrecci&oacute;n. </p> 
<p>Finalmente, un tercer est&iacute;mulo en vista de la resurrecci&oacute;n. Lo tomo de los <i>Ejercicios Espirituales</i>, en los que san Ignacio sugiere que, antes de tomar una decisi&oacute;n importante, hay que imaginarse en la presencia de Dios al final de los tiempos. Esa es la cita que no se puede posponer, el punto de llegada de todos, de todos nosotros. Entonces, cada elecci&oacute;n de vida afrontada en esa perspectiva est&aacute; bien orientada, porque m&aacute;s cerca de la resurrecci&oacute;n, que es el sentido y la finalidad de la vida. Igual que el momento de salir se calcula por el lugar de llegada, igual que la semilla se juzga por la cosecha, as&iacute; la vida se juzga bien a partir de su final, de su fin. San Ignacio escribe: &laquo;Considerando c&oacute;mo me hallar&eacute; el d&iacute;a del juicio, pensar c&oacute;mo entonces querr&iacute;a haber deliberado acerca la cosa presente; y la regla que entonces querr&iacute;a haber tenido, tomarla agora&raquo; (<i>Ejercicios Espirituales</i>, 187). Puede ser un ejercicio &uacute;til para ver la realidad con los ojos del Se&ntilde;or y no solo con los nuestros; para tener una mirada proyectada hacia el futuro, hacia la resurrecci&oacute;n, y no s&oacute;lo sobre el hoy que pasa; para tomar decisiones que tengan el sabor de la eternidad, el gusto del amor.</p> 
<p>&iquest;Salgo de m&iacute; para ir cada d&iacute;a hacia el Se&ntilde;or? &iquest;Tengo sentimientos y gestos de piedad con los necesitados? &iquest;Tomo las decisiones importantes en la presencia de Dios? Dej&eacute;monos provocar al menos por uno de estos tres est&iacute;mulos. Estaremos m&aacute;s en sinton&iacute;a con el deseo de Jes&uacute;s en el Evangelio de hoy: no perder nada de cuanto el Padre le ha dado (cf. <i>Jn</i> 6,39). En medio de tantas voces del mundo que nos hacen perder el sentido de la existencia, sintonic&eacute;monos con la voluntad de Jes&uacute;s, resucitado y vivo: haremos del momento presente un alba de resurrecci&oacute;n.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[A los participantes en la Conferencia de la Federación Internacional de Universidades Católicas (4 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Mon, 04 Nov 2019 10:15:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191104_dirigenti-universita.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/november/documents/papa-francesco_20191104_dirigenti-universita.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 04 Nov 2019 13:15:51 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300"><i><b><font size="4">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br />A LOS PARTICIPANTES EN EL FORO ANUAL &quot;NUEVAS FRONTERAS PARA L&Iacute;DERES UNIVERSITARIOS&quot;<br /> &nbsp;DE LA FEDERACI&Oacute;N INTERNACIONAL DE UNIVERSIDADES CAT&Oacute;LICAS </font></b> </i></font></p> 
<i> <p align="center"><font color="#663300">Sala adyacente al Aula Pablo VI<br />Lunes, 4 de noviembre de 2019</font></p> </i> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/4/dirigenti-universita.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Rectores Magn&iacute;ficos y estimados profesores:</i></p> 
<p>Bienvenidos a este encuentro, con ocasi&oacute;n de la conferencia de la Federaci&oacute;n Internacional de Universidades Cat&oacute;licas sobre “Nuevas fronteras para los dirigentes universitarios. El futuro de la salud y el ecosistema de las universidades”. Saludo cordialmente a la Presidenta, Prof. Isabel Capeloa Gil, y le doy las gracias por la amabilidad de haber hablado en castellano, y a todos los presentes, al tiempo que agradezco a la Federaci&oacute;n su compromiso con el estudio y la investigaci&oacute;n.</p> 
<p>Hoy el sistema universitario se enfrenta a retos inesperados derivados del desarrollo de la ciencia, la evoluci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as y las necesidades de la sociedad, que requieren de las instituciones acad&eacute;micas respuestas adecuadas y actualizadas. La fuerte presi&oacute;n, sentida en los diversos &aacute;mbitos de la vida socioecon&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural, interpela, por lo tanto, a la vocaci&oacute;n misma de la universidad, en particular a la tarea de los profesores de ense&ntilde;ar, investigar y preparar a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes para que se conviertan no s&oacute;lo en profesionales cualificados en las diversas disciplinas, sino tambi&eacute;n en protagonistas del bien com&uacute;n, en l&iacute;deres creativos y responsables de la vida social y civil con una visi&oacute;n correcta del hombre y del mundo. En este sentido, las universidades hoy deben preguntarse qu&eacute; contribuci&oacute;n pueden y deben hacer a la salud integral del hombre y a una ecolog&iacute;a solidaria.</p> 
<p>Si estos desaf&iacute;os conciernen a todo el sistema universitario, las universidades cat&oacute;licas deber&iacute;an sentir estas exigencias a&uacute;n m&aacute;s intensamente. Con vuestra apertura universal (precisamente “universitas”), pod&eacute;is lograr que la Universidad Cat&oacute;lica sea el lugar donde las soluciones para el progreso civil y cultural de las personas y de la humanidad, caracterizado por la solidaridad, se persigan con constancia y profesionalidad, considerando lo que es contingente sin perder de vista lo que tiene un valor m&aacute;s general. Los problemas, viejos y nuevos, deben ser estudiados en su especificidad e inmediatez, pero siempre desde una perspectiva personal y global. La interdisciplinariedad, la cooperaci&oacute;n internacional y el compartir los recursos son elementos importantes para que la universalidad se traduzca en proyectos solidarios y fructuosos en favor del hombre, de todos los hombres y tambi&eacute;n del contexto en el que crecen y viven.</p> 
<p>Como ya podemos ver, el desarrollo de las tecno-ciencias est&aacute; destinado a repercutir cada vez m&aacute;s en la salud f&iacute;sica y psicol&oacute;gica de las personas. Pero como tambi&eacute;n repercute en los modos y procesos de los estudios acad&eacute;micos, hoy m&aacute;s que en el pasado hay que recordar que toda ense&ntilde;anza implica tambi&eacute;n un cuestionamiento de los porqu&eacute;s, es decir, requiere una reflexi&oacute;n sobre los fundamentos y los fines de cada disciplina. Una educaci&oacute;n reducida a una mera instrucci&oacute;n t&eacute;cnica, o a mera formaci&oacute;n, se convierte en una alienaci&oacute;n de la educaci&oacute;n; creer que se puede transmitir el conocimiento abstray&eacute;ndolo de su dimensi&oacute;n &eacute;tica ser&iacute;a como renunciar a educar.</p> 
<p>Es necesario superar el legado de la Ilustraci&oacute;n. Educar, en general, pero sobre todo en las universidades, no es s&oacute;lo llenar la cabeza de conceptos. Se necesitan los tres lenguajes. Es necesario que entren en juego los tres lenguajes: el lenguaje de la mente, el lenguaje del coraz&oacute;n y el lenguaje de las manos, para que se piense en armon&iacute;a con lo que se siente y se hace; se sienta en armon&iacute;a con lo que se piensa y se hace, se haga en armon&iacute;a con lo que se siente y se piensa. Una armon&iacute;a general, no separada de la totalidad.</p> 
<p>Por eso es necesario actuar, partiendo en primer lugar de una idea de educaci&oacute;n concebida como un proceso <i>teleol&oacute;gico</i>, es decir que apunta al fin, necesariamente orientado hacia un fin y, por lo tanto, hacia una visi&oacute;n precisa del hombre. Pero tambi&eacute;n necesitamos tener otra perspectiva para abordar la cuesti&oacute;n de los porqu&eacute;s &#x2015;es decir, de la esfera &eacute;tica&#x2015; en el campo educativo. Se trata de su car&aacute;cter t&iacute;picamente <i>epistemol&oacute;gico,</i> que afecta a toda la gama del saber, y no s&oacute;lo a los conocimientos humanistas, sino tambi&eacute;n a los naturales, cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos. El v&iacute;nculo entre conocimiento y finalidad remite al tema de la intencionalidad y al papel del sujeto en todo proceso cognitivo. Y llegamos as&iacute; a una nueva episteme; es un reto: hacer una nueva episteme. La epistemolog&iacute;a tradicional hab&iacute;a subrayado este papel, considerando el car&aacute;cter <i>impersonal </i>de todo conocimiento como una condici&oacute;n de objetividad, un requisito esencial de la universalidad y comunicabilidad del conocimiento. Hoy, sin embargo, muchos autores se&ntilde;alan que no hay experiencias totalmente impersonales: la <i>forma mentis</i>, las creencias normativas, las categor&iacute;as, la creatividad, las experiencias existenciales del sujeto representan una “dimensi&oacute;n t&aacute;cita” del conocimiento pero siempre presente, un factor indispensable para la aceptaci&oacute;n del progreso cient&iacute;fico. No podemos pensar en una nueva episteme de laboratorio, no funciona, pero s&iacute; de la vida.</p> 
<p>En esta perspectiva, la universidad tiene una conciencia, pero tambi&eacute;n una fuerza intelectual y moral cuya responsabilidad va m&aacute;s all&aacute; de la persona a educar y se extiende a las necesidades de toda la humanidad. Y la FIUC est&aacute; llamada a asumir el imperativo moral de trabajar para lograr una comunidad acad&eacute;mica internacional m&aacute;s unida, por un lado, hundiendo con mayor convicci&oacute;n sus ra&iacute;ces en el contexto cristiano en el que se originaron las universidades y, por otro, consolidando la red entre las universidades de origen antiguo y las de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, a fin de desarrollar un esp&iacute;ritu universalista orientado a mejorar la calidad de vida cultural de las personas y de los pueblos. El ecosistema de las universidades se construye si cada universitario cultiva una sensibilidad particular, esa que procede de su atenci&oacute;n al hombre, a todo el hombre, al contexto en que vive y crece y a todo lo que contribuye a su promoci&oacute;n.</p> 
<p>La formaci&oacute;n de los l&iacute;deres alcanza sus objetivos cuando logra invertir el tiempo acad&eacute;mico con el fin de desarrollar no s&oacute;lo la mente, sino tambi&eacute;n el “coraz&oacute;n”, la conciencia y las capacidades pr&aacute;cticas del estudiante; los conocimientos cient&iacute;ficos y te&oacute;ricos deben mezclarse con la sensibilidad del erudito e investigador para que los frutos del estudio no se adquieran en un sentido autorreferencial, sino que se proyecten en un sentido relacional y social. En &uacute;ltima instancia, as&iacute; como todo cient&iacute;fico y todo hombre de cultura tiene la obligaci&oacute;n de servir m&aacute;s, porque sabe m&aacute;s, as&iacute; tambi&eacute;n la comunidad universitaria, especialmente si es de inspiraci&oacute;n cristiana, y el ecosistema de las instituciones acad&eacute;micas deben responder juntos a la misma obligaci&oacute;n.</p> 
<p>En esta perspectiva, el camino que la Iglesia, y con ella los intelectuales cat&oacute;licos, deben seguir, es el que expresa sint&eacute;ticamente el Patr&oacute;n de la FIUC, el reci&eacute;n canonizado cardenal Newman, de esta manera: &laquo;La Iglesia no teme al conocimiento, sino que lo purifica todo, no ahoga ning&uacute;n elemento de nuestra naturaleza, sino que cultiva todo&raquo;<a name="_ftnref1" title="" href="#_ftn1">[1]</a>. Gracias.</p> 
<hr align="left" width="25%" size="1" /> 
<p><a name="_ftn1" title="" href="#_ftnref1">[1]</a> <i>The Idea of a University</i>, Westminster, p. 234.</p> 
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/11/04/auder.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 4 de noviembre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Ángelus, 3 de noviembre de 2019]]></title><pubDate>Sun, 03 Nov 2019 12:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191103.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191103.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 04 Nov 2019 09:22:21 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><b><i><font size="4">&Aacute;NGELUS</font></i></b></font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Plaza de San Pedro<br /> Domingo, 3 de noviembre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center">[<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/3/angelus.html">Multimedia</a></b>]</p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>El Evangelio de hoy (cf. <i>Lucas</i> 19, 1-10) nos sit&uacute;a en el camino de Jes&uacute;s que, dirigi&eacute;ndose a Jerusal&eacute;n, se detuvo en Jeric&oacute;. Hab&iacute;a una gran multitud para darle la bienvenida, incluyendo a un hombre llamado Zaqueo, jefe de los “publicanos”; es decir, de los jud&iacute;os que recaudaban impuestos en nombre del Imperio Romano. Era rico no por sus ganancias honestas, sino porque exig&iacute;a un “soborno”, lo que aumentaba el desprecio hacia &eacute;l. Zaqueo &laquo;quer&iacute;a ver qui&eacute;n era Jes&uacute;s&raquo; (v. 3); no quer&iacute;a conocerlo, pero ten&iacute;a curiosidad: quer&iacute;a ver aquel personaje del que hab&iacute;a o&iacute;do decir cosas extraordinarias. Ten&iacute;a curiosidad. Y, siendo de baja estatura, &laquo;para poder verlo&raquo; (ver 4) sube a un &aacute;rbol. Cuando Jes&uacute;s se acerca, alza la mirada y lo ve (cf. v. 5).</p> 
<p>Y esto es importante: la primera mirada no es la de Zaqueo, sino la de Jes&uacute;s, que entre los muchos rostros que lo rodeaban &#x2015;la multitud&#x2015; busca precisamente el de Zaqueo. La mirada misericordiosa del Se&ntilde;or nos alcanza antes de que nosotros mismos nos demos cuenta de que necesitamos que &Eacute;l nos salve. Y con esta mirada del divino Maestro comienza el milagro de la conversi&oacute;n del pecador. De hecho, Jes&uacute;s lo llama, y lo llama por su nombre: &laquo;Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa&raquo; (v. 5). No lo reprocha, no le echa un “serm&oacute;n”; le dice que <i>tiene que alojarse en su casa</i>: “tiene que”, porque es la voluntad del Padre. A pesar de los murmullos de la gente, Jes&uacute;s eligi&oacute; quedarse en la casa de ese hombre pecador.</p> 
<p>Tambi&eacute;n nosotros nos habr&iacute;amos escandalizado por este comportamiento de Jes&uacute;s. Pero el desprecio y el rechazo hacia el pecador s&oacute;lo lo a&iacute;slan y lo endurecen en el mal que est&aacute; haciendo contra s&iacute; mismo y contra la comunidad. En cambio, Dios condena el pecado, pero trata de salvar al pecador, va en busca de &eacute;l para traerlo de vuelta al camino correcto. Aquellos que nunca se han sentido buscados por la misericordia de Dios tienen dificultades para comprender la extraordinaria grandeza de los gestos y de las palabras con las que Jes&uacute;s se acerca a Zaqueo.</p> 
<p>La acogida y la atenci&oacute;n de Jes&uacute;s hacia &eacute;l lo condujo a un claro cambio de mentalidad: en un momento se dio cuenta de lo mezquina que es una vida esclava del dinero, a costa de robar a los dem&aacute;s y recibir su desprecio. Tener al Se&ntilde;or all&iacute;, en su casa, le hace ver todo con otros ojos, incluso con un poco de la ternura con la que Jes&uacute;s lo miraba. Y su manera de ver y de usar el dinero tambi&eacute;n cambia: el gesto de arrebatar es reemplazado por el de dar. De hecho, decide dar la mitad de lo que posee a los pobres y devolver el cu&aacute;druple a los que ha robado (cf. v. 8). Zaqueo descubre de Jes&uacute;s que es posible amar gratuitamente: hasta entonces era taca&ntilde;o, y ahora se vuelve generoso; le gustaba acopiar, y ahora se regocija en el compartir. Encontr&aacute;ndose con el Amor, descubriendo que es amado a pesar de sus pecados, se vuelve capaz de amar a los dem&aacute;s, haciendo del dinero un signo de solidaridad y de comuni&oacute;n.</p> 
<p>Que la Virgen Mar&iacute;a nos conceda la gracia de sentir siempre la mirada misericordiosa de Jes&uacute;s sobre nosotros, para que podamos encontrarnos con la misericordia de los que se han equivocado, para que ellos tambi&eacute;n puedan acoger a Jes&uacute;s, quien &laquo;vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido&raquo; (v. 10).</p> 
<p>&nbsp;</p> 
<hr color="#C0C0C0" size="1" width="75%" /> 
<p><b>Despu&eacute;s del &Aacute;ngelus</b></p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Me entristece la violencia contra los cristianos en la Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiop&iacute;a. Expreso mi cercan&iacute;a a esta Iglesia y a su Patriarca, el querido hermano Abune Mat&iacute;as, y os pido que rec&eacute;is por todas las v&iacute;ctimas de la violencia en aquella tierra.</p> 
<p>Recemos juntos: “<i>Ave Mar&iacute;a...</i>”.</p> 
<p>Deseo expresar mi m&aacute;s sincero agradecimiento al municipio y a la Di&oacute;cesis de San Severo de Apulia por la firma el pasado lunes 28 de octubre del memorando de entendimiento, que permitir&aacute; a los trabajadores de los llamados “guetos de la Capitanata”, en Foggia, obtener un domicilio en las parroquias e inscribirse en el Registro Civil municipal. La posibilidad de tener documentos de identidad y de residencia les ofrecer&aacute; una nueva dignidad y les permitir&aacute; salir de una situaci&oacute;n de irregularidad y explotaci&oacute;n. Muchas gracias al municipio y a todos los que han trabajado en este proyecto.</p> 
<p>Os saludo cordialmente a todos vosotros, romanos y peregrinos. En particular, saludo a las Corporaciones hist&oacute;ricas de los Sch&uuml;tzen y de los Caballeros de San Sebasti&aacute;n de diferentes pa&iacute;ses de Europa; y a los fieles de Lordelo do Ouro (Portugal).</p> 
<p>Saludo a los grupos de Reggio Calabria, Treviso, Pescara y Sant'Eufemia d’Aspromonte; saludo a los chicos de M&oacute;dena que recibieron la Confirmaci&oacute;n, a los de Petosino, di&oacute;cesis de B&eacute;rgamo, y a los Scouts que vinieron en bicicleta desde Viterbo. Saludo a los miembros del movimiento Hakuna de Espa&ntilde;a.</p> 
<p>Os deseo a todos un feliz domingo. Por favor, no os olvid&eacute;is de rezar por m&iacute;. Buen almuerzo y hasta pronto.</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Santa Misa en comemoración de los fieles difuntos (Catacumbas de Priscila, Roma, 2 de noviembre de 2019)]]></title><pubDate>Sat, 02 Nov 2019 16:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20191102_omelia-defunti.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20191102_omelia-defunti.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 04 Nov 2019 13:36:25 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">SANTA MISA EN CONMEMORACI&Oacute;N DE LOS FIELES DIFUNTOS</font></p> 
<p align="center"><b><i><font size="4" color="#663300">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO</font></i></b></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Catacumbas de Priscila en la V&iacute;a Salaria, Roma<br />S&aacute;bado, 2 de noviembre de 2019</i></font></p> 
<p align="center"> [<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/2/messa-defunti.html">Multimedia</a></b>]</p> 
<hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /> 
<p>&nbsp;</p> 
<p>La celebraci&oacute;n de la fiesta de todos los difuntos en una catacumba &#x2015;para m&iacute; es la primera vez en mi vida que entro en una catacumba, es una sorpresa&#x2015; nos dice tantas cosas. Podemos pensar en la vida de aquellas personas, que ten&iacute;an que esconderse, que ten&iacute;an esta cultura de enterrar a los muertos y celebrar la Eucarist&iacute;a aqu&iacute;... Es un feo momento de la historia, pero que no ha sido superado: todav&iacute;a hoy hay algunos. Hay tantos. Muchas catacumbas en otros pa&iacute;ses, donde incluso tienen que fingir que hay una fiesta o un cumplea&ntilde;os para celebrar la Eucarist&iacute;a, porque en ese lugar est&aacute; prohibido hacerlo. Hoy tambi&eacute;n hay cristianos perseguidos m&aacute;s que en los primeros siglos, todav&iacute;a m&aacute;s. Esto &#x2015;las catacumbas, la persecuci&oacute;n, los cristianos&#x2015; y estas lecturas me hacen pensar en tres palabras: identidad, lugar y esperanza.</p> 
<p>La <i>identidad</i> de esta gente que se reun&iacute;a aqu&iacute; para celebrar la Eucarist&iacute;a y alabar al Se&ntilde;or, es la misma que la de nuestros hermanos de hoy en muchos, tantos pa&iacute;ses donde ser cristiano es un crimen, est&aacute; prohibido, no tienen derecho. La misma. La identidad es esta que hemos escuchado: son las <i>Bienaventuranzas</i>. La identidad del cristiano es &eacute;sta: las Bienaventuranzas. No hay otra. Si haces esto, si vives as&iacute;, eres cristiano. “No, pero mira, yo pertenezco a esa asociaci&oacute;n, a esa otra..., soy de este movimiento...”. S&iacute;, s&iacute;, todo muy bonito; pero son fantas&iacute;as frente a esta realidad. Tu carnet de identidad es este [indica el Evangelio], y si no lo tienes, los movimientos u otras pertenencias son in&uacute;tiles. O vives as&iacute;, o no eres cristiano. Simplemente. Lo dijo el Se&ntilde;or. “S&iacute;, pero no es f&aacute;cil, no s&eacute; c&oacute;mo vivir as&iacute;...”. Hay otro pasaje del Evangelio que nos ayuda a entenderlo mejor, y ese pasaje del Evangelio ser&aacute; tambi&eacute;n el “gran protocolo” por el que seremos juzgados. Es Mateo 25. Con estos dos pasajes del Evangelio, las Bienaventuranzas y el gran protocolo, mostraremos, viviendo esto, nuestra identidad como cristianos. Sin esto no hay identidad. Est&aacute; la ficci&oacute;n de ser cristiano, pero no la identidad.</p> 
<p>Esta es la identidad del cristiano. La segunda palabra: <i>el lugar</i>. Esa gente que ven&iacute;a aqu&iacute; para esconderse, para estar seguros, incluso para enterrar a los muertos; y esa gente que hoy celebra la Eucarist&iacute;a en secreto, en aquellos pa&iacute;ses donde est&aacute; prohibido... Pienso en aquella monja en Albania que estaba en un campo de reeducaci&oacute;n, en la &eacute;poca comunista, y estaba prohibido que los sacerdotes dieran los sacramentos, y esta monja, all&iacute;, bautizaba en secreto. La gente, los cristianos sab&iacute;an que esta monja bautizaba y las madres se acercaban con el ni&ntilde;o; pero ella no ten&iacute;a un vaso, algo para poner agua.... Lo hac&iacute;a con los zapatos: tomaba el agua del r&iacute;o y bautizaba con los zapatos. El lugar del cristiano est&aacute; un poco por todas partes, no tenemos un lugar privilegiado en la vida. Algunos quieren tenerlo, son cristianos “calificados”. Pero corren el riesgo de quedarse con el “calificados” y dejar caer el “cristianos”. Los cristianos, &iquest;cu&aacute;l es su lugar? &laquo;Las almas de los justos est&aacute;n en las manos de Dios&raquo; (<i>Sab</i> 3,1): el lugar del cristiano est&aacute; en las manos de Dios, donde &Eacute;l quiere. Las manos de Dios, que tienen llagas, que son las manos de su Hijo que quiso llevar consigo las llagas para ense&ntilde;&aacute;rselas al Padre e interceder por nosotros. El lugar del cristiano est&aacute; en la intercesi&oacute;n de Jes&uacute;s ante el Padre. En las manos de Dios. Y ah&iacute; estamos seguros, pase lo que pase, incluso la cruz. Nuestra identidad [indica el Evangelio] dice que seremos benditos si nos persiguen, si dicen de todo en nuestra contra; pero si estamos en las manos de Dios llagadas de amor, estamos seguros. Ese es nuestro lugar. Y hoy podemos preguntarnos: &iquest;Pero d&oacute;nde me siento m&aacute;s seguro? &iquest;En las manos de Dios o con otras cosas, con otras certezas que “alquilamos” pero que al final caer&aacute;n, que no tienen consistencia?</p> 
<p>Estos cristianos, con este carnet de identidad, que viv&iacute;an y viven en las manos de Dios, son hombres y mujeres de <i>esperanza</i>. Y esta es la tercera palabra que se me ocurre hoy: esperanza. Lo hemos escuchado en la segunda lectura: esa visi&oacute;n final donde todo es rehecho, donde todo es re-creado, esa patria donde todos iremos. Y para entrar no se necesitan cosas extra&ntilde;as, no se necesitan actitudes sofisticadas: basta con mostrar el carnet de identidad: “Est&aacute; bien, adelante”. Nuestra esperanza est&aacute; en el cielo, nuestra esperanza est&aacute; anclada all&iacute; y nosotros, con la cuerda en la mano, nos sostenemos mirando esa orilla del r&iacute;o que tenemos que cruzar.</p> 
<p>Identidad: Bienaventuranzas y Mateo 25. Lugar: el lugar m&aacute;s seguro, en las manos de Dios, llagadas de amor. Esperanza, futuro: el ancla, all&iacute;, en la otra orilla, pero yo bien agarrado a la cuerda. Esto es importante, &iexcl;siempre agarrados a la cuerda! Muchas veces s&oacute;lo veremos la cuerda, ni siquiera el ancla, ni siquiera la otra orilla; pero t&uacute;, ag&aacute;rrate a la cuerda que llegar&aacute;s a salvo.</p>
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/11/02/cel.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 2 de noviembre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Ángelus, 1 de noviembre de 2019, solemnidad de Todos los Santos]]></title><pubDate>Fri, 01 Nov 2019 12:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191101.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191101.html</guid><description><![CDATA[<!-- Fri, 08 Nov 2019 11:41:02 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS</font></p> 
<p align="center"><b><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></b></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><b><i><font size="4">&Aacute;NGELUS</font></i></b></font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Plaza de San Pedro<br /> Viernes, 1 de noviembre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center">[<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/11/1/angelus.html">Multimedia</a></b>]</p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>La solemnidad de hoy de Todos los Santos nos recuerda que todos estamos llamados a la santidad. Los Santos y las Santas de todos los tiempos, que hoy celebramos todos juntos, no son simplemente s&iacute;mbolos, seres humanos lejanos, inalcanzables. Al contrario, son personas que han vivido con los pies en la tierra; que han experimentado la fatiga cotidiana de la existencia con sus &eacute;xitos y sus fracasos, encontrando en el Se&ntilde;or la fuerza de volver a levantarse siempre y continuar el camino. De ah&iacute; podemos comprender que la santidad es una meta que no se puede alcanzar s&oacute;lo con las propias fuerzas, sino que es fruto de la gracia de Dios y de nuestra libre respuesta a ella. Por lo tanto, la santidad es un don y una llamada. Como gracia de Dios, es decir, don suyo, es algo que no podemos comprar ni cambiar, sino acoger, participando as&iacute; en la misma vida divina por medio del Esp&iacute;ritu Santo que habita en nosotros desde el d&iacute;a de nuestro Bautismo. La semilla de la santidad es precisamente el Bautismo. Se trata de madurar cada vez m&aacute;s la conciencia de que estamos injertados en Cristo, ya que el sarmiento est&aacute; unido a la vid, y por eso podemos y debemos vivir con &Eacute;l y en &Eacute;l como hijos de Dios. As&iacute; que la santidad es vivir en plena comuni&oacute;n con Dios, ya ahora, durante esta peregrinaci&oacute;n terrenal.</p> 
<p>Pero la santidad, adem&aacute;s de un don, es tambi&eacute;n una llamada, es una vocaci&oacute;n com&uacute;n de todos nosotros cristianos, de los disc&iacute;pulos de Cristo; es el camino de plenitud que todo cristiano est&aacute; llamado a recorrer en la fe, procediendo hacia la meta final: la comuni&oacute;n definitiva con Dios en la vida eterna. La santidad se convierte as&iacute; en respuesta al don de Dios, porque se manifiesta como una asunci&oacute;n de responsabilidad. Desde este punto de vista, es importante asumir un compromiso cotidiano de santificaci&oacute;n en las condiciones, en los deberes y en las circunstancias de nuestra vida, tratando de vivir cada cosa con amor, con caridad.</p> 
<p>Los santos que hoy celebramos en la liturgia son hermanos y hermanas que admitieron en su vida la necesidad de esta luz divina, abandon&aacute;ndose a ella con confianza. Y ahora, frente al trono de Dios (cf. <i>Apocalipsis</i> 7, 15), cantan su gloria en la eternidad. Estos constituyen la “Ciudad santa”, a la que miramos con esperanza, como a nuestra meta definitiva, mientras somos peregrinos en esta “ciudad terrenal”. Caminamos hacia esa “ciudad santa”, donde nos esperan esos hermanos y hermanas santos. Es cierto, nosotros estamos fatigados por la dureza del camino, pero la esperanza nos da la fuerza para continuar hacia adelante. Mirando su vida, estamos incitados a imitarlos. Entre ellos hay muchos testimonios de una santidad &laquo;de la puerta de al lado, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios&raquo; (Exhort. ap. <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#7"> Gaudete et exsultate</a></i>, 7). </p> 
<p>Hermanos y hermanas, el recuerdo de los Santos nos induce a elevar los ojos hacia el Cielo: no para olvidar las realidades de la tierra, sino para afrontarlas con m&aacute;s valor, con m&aacute;s esperanza. Que nos acompa&ntilde;e, con su intercesi&oacute;n maternal, Mar&iacute;a, nuestra Madre sant&iacute;sima, se&ntilde;al de consolaci&oacute;n y de segura esperanza.</p> 
<hr color="#C0C0C0" size="1" width="75%" /> 
<p><b>Despu&eacute;s del &Aacute;ngelus</b></p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Os saludo con afecto a todos vosotros, peregrinos de Italia y de varios pa&iacute;ses, en particular a los chicos de la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, que han venido con sus educadores de muchas di&oacute;cesis italianas, en el 50&ordm; aniversario de la acr. Uno, dos, tres.... [los chicos de la plaza cantan] Saludo a los j&oacute;venes del Decanato de Mauges, Francia; y a los chicos de Carugate (Mil&aacute;n). Saludo a los atletas que han participado en la Carrera de los Santos, organizada por la Fundaci&oacute;n “Missioni Don Bosco” para subrayar, incluso en una dimensi&oacute;n de fiesta popular, el valor religioso del aniversario de Todos los Santos. Os doy las gracias a vosotros y a todos los que, en las parroquias y comunidades, promov&eacute;is iniciativas de oraci&oacute;n en estos d&iacute;as para celebrar a Todos los Santos y conmemorar a los difuntos.</p> 
<p>Estas dos fiestas cristianas nos recuerdan el v&iacute;nculo que existe entre la Iglesia de la tierra -somos- y la del cielo, entre nosotros y nuestros seres queridos que han fallecido. Ma&ntilde;ana por la tarde ir&eacute; a celebrar la Eucarist&iacute;a en las Catacumbas de Priscila, uno de los cementerios de los primeros cristianos de Roma.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Videomensaje del Santo Padre al IV Encuentro mundial de jóvenes organizado por Scholas Occurrentes y World ORT en Ciudad de México (31 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Thu, 31 Oct 2019 20:30:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2019/documents/papa-francesco_20191031_videomessaggio-scholas-occurrentes.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2019/documents/papa-francesco_20191031_videomessaggio-scholas-occurrentes.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 04 Nov 2019 08:13:14 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300" size="4"><b><i>VIDEOMENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br /> AL IV ENCUENTRO MUNDIAL DE J&Oacute;VENES <br />ORGANIZADO POR SCHOLAS OCCURRENTES Y WORLD ORT EN CIUDAD DE M&Eacute;XICO</i></b></font></p> 
<p>&nbsp;</p> 
<p>Queridos j&oacute;venes de Scholas Occurrentes reunidos de tantas naciones del mundo, celebro con ustedes <i>el final</i> de este encuentro. Quiero quedarme all&iacute;, quiero demorarme all&iacute;, en el <i>final</i>.</p> 
<p>&iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de este encuentro si no tuviera un final? Quiz&aacute;s no ser&iacute;a un encuentro. &iquest;Y qu&eacute; ser&iacute;a de esta vida sino tuviera tambi&eacute;n su final?</p> 
<p>S&eacute; que alguno va a decir: “Padre, no se ponga f&uacute;nebre”. Pero pensemos bien esto. S&eacute; de buena fuente que mantuvieron encendida, durante toda la experiencia, la pregunta por la muerte. All&iacute; jugaron, pensaron y crearon desde sus diferencias.</p> 
<p>Bueno, lo celebro y les agradezco por esto. Porque, &iquest;Saben una cosa? La pregunta por la muerte es la pregunta por la vida, y mantener abierta la pregunta por la muerte, quiz&aacute;s, es la mayor responsabilidad humana para mantener abierta la pregunta por la vida.</p> 
<p>As&iacute; como las palabras nacen del silencio y all&iacute; terminan, permiti&eacute;ndonos escuchar sus significados, lo mismo sucede con la vida. Quiz&aacute;s esto suene un tanto parad&oacute;jico, pero... &iexcl;es la muerte la que permite que la vida permanezca viva!</p> 
<p>Es el fin lo que permite que un cuento se escriba, que un cuadro se pinte, que dos cuerpos se abracen. Pero ojo, el fin no est&aacute; solo al final. Quiz&aacute;s debamos prestar atenci&oacute;n a cada peque&ntilde;o fin de lo cotidiano. No s&oacute;lo al final del cuento, que no sabemos nunca cuando se termina, sino al final de cada palabra, al final de cada silencio, de cada p&aacute;gina que se va escribiendo. Solo una vida consciente de este instante se acaba, logra que este instante sea eterno.</p> 
<p>Por otro lado, la muerte nos recuerda la imposibilidad de ser, comprender y abarcarlo todo. Es una bofetada a nuestra ilusi&oacute;n de omnipotencia. Nos ense&ntilde;a en la vida a relacionarnos con el misterio. La confianza de saltar al vac&iacute;o y darnos cuenta de que no caemos, que no nos hundimos; que desde siempre y para siempre hay alguien all&iacute; que nos sostiene. Antes y despu&eacute;s del fin. </p> 
<p>Es el “no saber” de esta pregunta el lugar de la fragilidad que nos abre a la escucha y el encuentro del otro; es ese surgir de la conmoci&oacute;n que nos llama a crear; y del sentido que nos re&uacute;ne a celebrarlo.</p> 
<p>Por &uacute;ltimo, en la pregunta por la muerte se formaron desde siempre —a lo largo de las &eacute;pocas y a lo ancho de las tierras— las diferentes comunidades, pueblos y culturas. Los diferentes relatos que luchan en tantos rincones por mantenerse vivos, y otros, que a&uacute;n no nacieron. Por eso hoy, quiz&aacute;s como nunca, debamos tocar esta pregunta.</p> 
<p>El mundo ya est&aacute; configurado, donde todo est&aacute; explicado, no hay lugar a la pregunta abierta. &iquest;Es verdad eso? Es verdad pero no es verdad. Ese es nuestro mundo. Se ha configurado y no hay lugar para la pregunta abierta. En un mundo que le rinde culto a la autonom&iacute;a, la autosuficiencia y la auto-realizaci&oacute;n, parece que no hay lugar para lo otro. El mundo de los proyectos y la aceleraci&oacute;n infinita, de la rapidaci&oacute;n, no permite interrupciones, y por eso, la cultura mundana que esclaviza trata de anestesiarnos para olvidar lo que significa detenernos al fin.</p> 
<p>Pero el olvido de la muerte es tambi&eacute;n su comienzo, y tambi&eacute;n, una cultura que olvida la muerte comienza a morir por dentro. El que olvida la muerte ya empez&oacute; a morir.</p> 
<p>&iexcl;Por eso les agradezco tanto! &iexcl;Porque tuvieron el coraje de abrir esta pregunta y pasar por el cuerpo las tres muertes que vaci&aacute;ndonos llenan la vida! La muerte de cada instante. La muerte del ego. Y la muerte de un mundo que da paso a otro nuevo.</p> 
<p>Recuerden, si la muerte no tiene la &uacute;ltima palabra, Es porque en vida aprendimos a morir por otro.</p> 
<p>Finalmente quiero agradecer muy especialmente a ORT Mundial y a cada una de las personas e instituciones que hicieron posible esta actividad en la que se hace palpable la cultura del encuentro.</p> 
<p>Y le pido por favor a cada uno de ustedes, cada cual a su manera, cada cual acorde a sus convicciones: no se olviden de rezar por mi. Gracias.</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Inauguración de la exposición «Caligrafía para el diálogo: promover la cultura de la paz mediante la cultura y el arte», en memoria del cardenal Jean-Louis Tauran (Pontificia Universidad Lateranense, 31 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Thu, 31 Oct 2019 17:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191031_mostra-calligrafia.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191031_mostra-calligrafia.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 04 Nov 2019 11:41:47 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">INAUGURACI&Oacute;N DE LA EXPOSICI&Oacute;N &laquo;CALIGRAF&Iacute;A PARA EL DI&Aacute;LOGO:<br /> PROMOVER LA CULTURA DE LA PAZ MEDIANTE LA CULTURA Y EL ARTE&raquo;, <br /> EN MEMORIA DEL CARDENAL JEAN-LOUIS TAURAN</font></p> 
<p align="center"><i><font size="4" color="#663300"><b>DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO </b></font></i></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Atrio de la Pontificia Universidad Lateranense<br /> Jueves, 31 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/31/mostra-calligrafia.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Distinguidos representantes de las Iglesias, Comunidades y Religiones,<br /> Se&ntilde;oras y Se&ntilde;ores embajadores,<br /> Se&ntilde;ores profesores,<br /> Queridos estudiantes:</i></p> 
<p>Me complace estar aqu&iacute; con vosotros al t&eacute;rmino de esta Jornada de Estudio organizada por la Universidad Lateranense sobre la educaci&oacute;n para la paz, en preparaci&oacute;n para el evento sobre el <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2019/documents/papa-francesco_20190912_messaggio-patto-educativo.html">Pacto Educativo Mundial</a></i> que viviremos el 14 de mayo del pr&oacute;ximo a&ntilde;o.</p> 
<p>Educar para la paz requiere dar alivio y respuesta a aquellos &#x2015;muchos, desgraciadamente&#x2015; que est&aacute;n condenados a muerte o que se ven obligados a abandonar sus afectos, sus hogares, sus pa&iacute;ses de origen a causa de conflictos y guerras. Debemos asumir las expectativas y ansiedades de tantos hermanos y hermanas nuestros. No podemos permanecer indiferentes, limit&aacute;ndonos a invocar la paz. Todos, educadores y estudiantes, estamos llamados a construir y proteger la paz todos los d&iacute;as, dirigiendo nuestra oraci&oacute;n a Dios para que nos la d&eacute;.</p> 
<p>La responsabilidad con las nuevas generaciones requiere sobre todo el compromiso de formarlas y escucharlas para responder a los desaf&iacute;os de nuestro tiempo, sin negar el valor inmutable de la verdad, pero con un lenguaje comprensible y contempor&aacute;neo. No basta con ser cr&iacute;ticos respecto al pasado o al presente, hay que mostrar creatividad y propuestas para el futuro, ayudando a cada persona a crecer para convertirse en protagonista y no en mero espectador.</p> 
<p>La paz, la dignidad humana, la inclusi&oacute;n y la participaci&oacute;n ponen de relieve la necesidad de un pacto educativo amplio y capaz de transmitir no s&oacute;lo el conocimiento de contenidos t&eacute;cnicos, sino tambi&eacute;n, y sobre todo, una sabidur&iacute;a humana y espiritual, hecha de justicia, rectitud, comportamientos virtuosos y capaz de ser realizados en la pr&aacute;ctica. &iquest;Cu&aacute;ntas veces se excluye a los m&aacute;s j&oacute;venes porque los objetivos propuestos no son realmente alcanzables, o quiz&aacute;s est&aacute;n pensados s&oacute;lo para satisfacer intereses limitados? En lugar de condicionar el camino futuro de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, deber&iacute;amos transmitirles un m&eacute;todo capaz de valorar la experiencia, incluso la negativa, y &iquest;qu&eacute; puede ser m&aacute;s negativo que la guerra y la violencia? Un m&eacute;todo capaz de mirar los hechos en sus causas y de proporcionar las herramientas para superar conflictos y contrastes.</p> 
<p>Para aquellos llamados a educar a la luz de su religi&oacute;n o creencia, este compromiso se convierte tambi&eacute;n en una forma de dar testimonio y ayudar a otros a encontrar un modelo alternativo al modelo material y meramente horizontal. Muchas veces tambi&eacute;n nosotros, mujeres y hombres de fe, nos limitamos a dar indicaciones en lugar de transmitir la experiencia de valores y virtudes. Por eso, ante los conflictos y la necesidad de construir la paz, no nos damos cuenta de que nuestro mensaje corre el riesgo de ser abstracto y no escuchado, te&oacute;rico. Incluso un h&aacute;bitat que se define como “religioso”, pero en realidad es ideol&oacute;gico, genera en algunas personas sentimientos de violencia e incluso deseos de venganza. Frente a la falta de paz, no basta con invocar que no haya guerra, proclamar derechos o incluso utilizar la autoridad en sus diversas formas. Es necesario, sobre todo, ponerse en tela de juicio y recuperar la capacidad de estar entre las personas, de dialogar con ellas y de comprender sus necesidades, quiz&aacute;s con nuestra debilidad, que es la forma m&aacute;s aut&eacute;ntica de que nos escuchen cuando hablamos de paz.</p> 
<p>No s&oacute;lo los creyentes, sino todos los que est&aacute;n motivados por la buena voluntad, saben lo necesario que es el di&aacute;logo en todas sus formas. Dialogar no sirve solamente para prevenir y resolver los conflictos, sino que es un modo de sacar a la luz los valores y virtudes que Dios ha escrito en el coraz&oacute;n de cada hombre y que ha evidenciado en el orden de la creaci&oacute;n. Buscar y explorar cada oportunidad de di&aacute;logo no es s&oacute;lo una forma de vivir o de convivir, sino m&aacute;s bien un criterio educativo. El di&aacute;logo es un criterio educativo. En ese sentido encuentra el lugar adecuado el itinerario de estudios de teolog&iacute;a interconfesional que ha puesto en marcha esta Universidad. Id adelante, con valor. &iexcl;Cu&aacute;nto necesitamos hombres de fe que eduquen al verdadero di&aacute;logo, utilizando todas las posibilidades y ocasiones!</p> 
<p>Vuestros trabajos concluyen hoy con la inauguraci&oacute;n de una exposici&oacute;n que presenta obras cuyo lenguaje quiere ser dial&oacute;gico. Las pinturas del artista saud&iacute; Al-Khuzaiem se proponen como herramientas para abrir senderos de paz, para recordar derechos y para hacer de la persona el centro de cada acci&oacute;n y de cada proyecto educativo.</p> 
<p>Este momento se hace a&uacute;n m&aacute;s significativo porque nos recuerda la obra de un hombre del di&aacute;logo y constructor de paz, el cardenal Jean-Louis Tauran. Su vida estuvo toda proyectada en la perspectiva del di&aacute;logo. Ante todo, el di&aacute;logo con Dios que el cristiano, el sacerdote, el obispo Tauran cultivaba, en el que inspiraba sus decisiones y acciones y en el que encontraba consuelo durante su enfermedad. El segundo es el di&aacute;logo entre los pueblos, los gobiernos y las instituciones internacionales al cual el diplom&aacute;tico Tauran se dedic&oacute; para promover la conclusi&oacute;n de acuerdos, la mediaci&oacute;n o proponiendo soluciones, incluso t&eacute;cnicas, a los conflictos que amenazaban a la paz, limitaban los derechos humanos y oscurec&iacute;an la libertad de conciencia. El tercero, el di&aacute;logo entre las religiones, al que el cardenal se entreg&oacute; no para reafirmar los puntos ya en com&uacute;n, sino para buscar y construir otros nuevos. Como Presidente del <a href="http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/interelg/index_sp.htm">Pontificio Consejo para el Di&aacute;logo Interreligioso</a>, nos hizo comprender que no basta con detenerse en lo que nos acerca, sino que es necesario explorar nuevas posibilidades para que las diferentes tradiciones religiosas puedan transmitir, adem&aacute;s de un mensaje de paz, la paz como mensaje.</p> 
<p>Hay un episodio en su servicio a la Santa Sede y a la Iglesia que nos hace comprender las inquietudes y aspiraciones, pero tambi&eacute;n la sencillez y la profundidad de este hombre de Dios. En junio de 1993 en Viena, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, el entonces Monse&ntilde;or Tauran acababa de terminar su discurso, recordando el necesario di&aacute;logo entre religiones. Cuando dej&oacute; la tribuna se encontr&oacute;, por casualidad, frente a un miembro de la delegaci&oacute;n de Arabia Saudita que le pregunt&oacute; c&oacute;mo profundizar en la importancia del di&aacute;logo. Su respuesta fue: “Podemos hacerlo cuando venga a su pa&iacute;s”. Ese deseo lo acompa&ntilde;&oacute; a lo largo de los a&ntilde;os y se cumpli&oacute; s&oacute;lo unos meses antes de su regreso a la casa del Padre con su visita a Riad en abril de 2018.</p> 
<p>La voluntad de dialogar sostuvo, incluso en la enfermedad, esta figura de sacerdote, leal y disponible, amigo, que tambi&eacute;n para m&iacute; fue importante y de gran ayuda para comprender muchas situaciones en m&iacute; servicio como Obispo de Roma y sucesor de Pedro.</p> 
<p>Quiero dar las gracias a todos los que han contribuido a esta iniciativa. A todos dirijo la invitaci&oacute;n a orar incesantemente y a hacer todo lo posible para que, a trav&eacute;s de un aut&eacute;ntico <i>Pacto Educativo Mundial,</i> se pueda inaugurar una era de paz para toda la familia humana. Gracias.</p> 
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/10/31/expo.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 31 de octubre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[A los miembros de la Fundación Don Carlo Gnocchi (31 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Thu, 31 Oct 2019 11:45:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191031_fondazione-dongnocchi.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191031_fondazione-dongnocchi.html</guid><description><![CDATA[<!-- Thu, 31 Oct 2019 13:15:14 +0100 --> <p align="center"><i><b><font size="4" color="#663300">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br />A LOS MIEMBROS DE LA FUNDACI&Oacute;N DON CARLO GNOCCHI</font></b></i></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300">Aula Pablo VI<br />Jueves, 31 de octubre de 2019</font></i></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/31/fondazione-dongnocchi.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Os doy la bienvenida y agradezco a vuestro Presidente y amigo, las palabras de saludo y presentaci&oacute;n de esta hermosa realidad social y asistencial que es la Fundaci&oacute;n Don Carlo Gnocchi, surgida de la mente y del coraz&oacute;n de ese insigne sacerdote ambrosiano. En la homil&iacute;a por la beatificaci&oacute;n, que tuvo lugar en Mil&aacute;n hace diez a&ntilde;os, el Cardenal Tettamanzi lo se&ntilde;al&oacute; a la Iglesia como &laquo;un inquieto buscador de Dios y un valiente buscador del hombre, que consumi&oacute; su vida buscando el rostro de Cristo impreso en el rostro de cada hombre&raquo;. &iexcl;Qu&eacute; hermoso!</p> 
<p>En efecto, el beato Don Carlo Gnocchi, ap&oacute;stol de la caridad, sirvi&oacute; heroicamente a Cristo en los ni&ntilde;os, los j&oacute;venes, los pobres y los que sufren, desde el comienzo de su ministerio sacerdotal, como un educador apasionado. Luego, como capell&aacute;n militar, conoci&oacute; la crueldad de la Segunda Guerra Mundial, primero en el frente greco-alban&eacute;s, luego, con los Alpinos de la Divisi&oacute;n “Tridentina”, en la dram&aacute;tica campa&ntilde;a de Rusia. Durante la desastrosa retirada de ese frente, trabaj&oacute; incansablemente por los heridos y moribundos, y pens&oacute; en el dise&ntilde;o de una obra a favor de los hu&eacute;rfanos y ni&ntilde;os mutilados por el estallido de los artefactos de guerra. De regreso a Italia, realiz&oacute; este maravilloso proyecto; la suya no fue s&oacute;lo una empresa social, sino movida por la caridad de Cristo. Una obra, un fruto de la caridad de Cristo.</p> 
<p>Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, vosotros continu&aacute;is su legado y, como un talento precioso, lo est&aacute;is multiplicando con el mismo celo apost&oacute;lico y la misma fidelidad al Evangelio. Os lo agradezco a cada uno de vosotros: directores y responsables de los Centros, m&eacute;dicos y trabajadores, voluntarios y amigos. Y hoy est&aacute;is aqu&iacute;, junto con los pacientes, los asistidos y sus familias, para confirmar vuestro compromiso de estar cerca de los sufrimientos de las personas m&aacute;s fr&aacute;giles, al estilo del Buen Samaritano y con el ejemplo de vuestro beato fundador. No os cans&eacute;is de servir a los &uacute;ltimos en la dif&iacute;cil frontera de la enfermedad y la discapacidad: junto con las m&aacute;s avanzadas terapias y t&eacute;cnicas para el cuerpo, ofreced a los que con confianza se dirigen a vuestras estructuras las medicinas del alma, es decir, el consuelo y la ternura de Dios.</p> 
<p>Inspirados por la atenci&oacute;n, la delicadeza y la sensibilidad sacerdotal del beato Carlo Gnocchi, est&aacute;is llamados a conjugar el servicio social y sanitario con la acci&oacute;n evangelizadora en los aspectos concretos de la vida cotidiana. Para vosotros, esto significa combatir con valent&iacute;a las causas del sufrimiento y curar con amor el malestar de los que sufren o est&aacute;n en dificultades. Los tiempos han cambiado con respecto a los de vuestro origen, pero es necesario continuar con el mismo esp&iacute;ritu, con la actitud y el estilo que Don Gnocchi describi&oacute; de la siguiente manera: &laquo;Cristianos activos, optimistas, serenos, concretos y profundamente humanos que ya no ven al mundo como un enemigo que hay que derrotar o huir, sino como un hijo pr&oacute;digo que hay que conquistar y redimir con amor&raquo; (<i>Educaci&oacute;n del coraz&oacute;n</i>).</p> 
<p>El significado y el valor de la profesi&oacute;n sanitaria y de todo servicio prestado al hermano enfermo se manifiestan plenamente en la capacidad de conjugar<i> competencia y compasi&oacute;n</i>, las dos juntas. La competencia es el fruto de vuestra preparaci&oacute;n, de la experiencia y la actualizaci&oacute;n; y todo esto se apoya en una fuerte motivaci&oacute;n para servir al pr&oacute;jimo que sufre, una motivaci&oacute;n que en el cristiano est&aacute; animada por la caridad de Cristo. La competencia es la cualidad que hace cre&iacute;ble el testimonio de los fieles laicos en los diferentes ambientes de la sociedad; la competencia te garantiza tambi&eacute;n cuando vas a contracorriente de la cultura dominante: en vuestro caso, cuando dedic&aacute;is tiempo y recursos a una vida fr&aacute;gil, aunque a alguien pueda parecerle in&uacute;til o incluso indigna de ser vivida.</p> 
<p>Competencia y<i> compasi&oacute;n</i>. El sufrimiento de los hermanos pide ser compartido, pide actitudes e iniciativas de compasi&oacute;n. Se trata de “sufrir con”, de compadecer como Jes&uacute;s que, por amor al hombre, se hizo hombre para poder compartir plenamente, de una manera muy real, en carne y hueso, como se nos muestra en su Pasi&oacute;n. Una sociedad que no es capaz de acoger, proteger y dar esperanza a los que sufren es una sociedad que ha perdido la piedad, que ha perdido el sentido de humanidad. La vasta red de centros y servicios que hab&eacute;is creado en Italia y en otros pa&iacute;ses es un buen modelo porque busca combinar la asistencia, la hospitalidad y la caridad evang&eacute;lica. En un contexto social que favorece la eficacia por encima de la solidaridad, vuestras estructuras son, en cambio, casas de esperanza, cuya finalidad es la protecci&oacute;n, la valorizaci&oacute;n y el verdadero bien de los enfermos, de los discapacitados y de los ancianos.</p> 
<p>Queridos amigos, os renuevo mi aprecio por el servicio que prest&aacute;is a quienes se encuentran en dificultades. Os animo a continuar vuestro camino en vuestro compromiso con la promoci&oacute;n humana, que es tambi&eacute;n una contribuci&oacute;n indispensable a la misi&oacute;n evangelizadora de la Iglesia. En efecto, el anuncio del Evangelio es m&aacute;s cre&iacute;ble gracias al amor concreto con el que los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s dan testimonio de su fe en &Eacute;l.</p> 
<p>&iexcl;Que el testimonio humano y cristiano del beato Don Carlo Gnocchi, caracterizado por el amor a los m&aacute;s d&eacute;biles, gu&iacute;e siempre vuestras decisiones y vuestras actividades! Que el Se&ntilde;or os conceda ser en todas partes mensajeros de su misericordia y su consuelo, mensajeros de su ternura, Os acompa&ntilde;o con mi oraci&oacute;n y os imparto de coraz&oacute;n la bendici&oacute;n apost&oacute;lica, que extiendo de buen grado a los que est&aacute;n acogidos en vuestros centros. Y por favor, no os olvid&eacute;is de rezar por m&iacute;. &iexcl;Gracias!</p>
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/10/31/gnoc.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 31 de octubre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[A los participantes en el V Curso de formación para capellanes militares católicos en Derecho internacional humanitario (31 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Thu, 31 Oct 2019 11:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191031_cappellani-militari.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191031_cappellani-militari.html</guid><description><![CDATA[<!-- Thu, 31 Oct 2019 12:29:23 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300"><i><b><font size="4">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br /> A LOS PARTICIPANTES EN EL V CURSO DE FORMACI&Oacute;N <br /> PARA CAPELLANES MILITARES CAT&Oacute;LICOS <br /> EN DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO</font></b></i></font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Sala Clementina<br />Jueves, 31 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/31/cappellani-militari.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas</i>:</p> 
<p>Me complace recibiros con ocasi&oacute;n del<i> V Curso Internacional de Formaci&oacute;n para Capellanes Militares Cat&oacute;licos en Derecho Internacional Humanitario,</i>dedicado al tema “La privaci&oacute;n de la libertad personal en el contexto de los conflictos armados. La misi&oacute;n del capell&aacute;n militar”. Agradezco al cardenal Peter Turkson las amables palabras que me ha dirigido en vuestro nombre.</p> 
<p> Hace cuatro a&ntilde;os, al recibir a los participantes de la anterior edici&oacute;n de este Curso de Formaci&oacute;n, subray&eacute; la necesidad de rechazar la tentaci&oacute;n de considerar al otro como un enemigo al que destruir y no como una persona, dotada de dignidad intr&iacute;nseca, creada por Dios a su propia imagen. Exhort&eacute;, adem&aacute;s, a que record&aacute;ramos siempre, incluso en medio de las laceraciones de la guerra, que todo ser humano es inmensamente sagrado<a name="_ftnref1" title="" href="#_ftn1">[1]</a>.</p> 
<p> Esta exhortaci&oacute;n, que deseo renovar hoy, adquiere un significado a&uacute;n m&aacute;s apremiante con respecto a las personas privadas de libertad personal por motivos relacionados con los conflictos armados, ya que la vulnerabilidad debida a las condiciones de detenci&oacute;n se ve agravada por el hecho de encontrarse en manos de las fuerzas combatientes de oposici&oacute;n. No es infrecuente que las personas detenidas en el contexto de conflictos armados sean v&iacute;ctimas de violaciones de sus derechos fundamentales, incluidos abusos, violencias y diversas formas de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes.</p> 
<p> &iexcl;Cu&aacute;ntos civiles son, adem&aacute;s, objeto de secuestro, desaparici&oacute;n y homicidio! Entre ellos hay tambi&eacute;n muchos religiosos y religiosas, de los que ya no hay noticias o que han pagado con su vida su consagraci&oacute;n a Dios y al servicio de la gente, sin preferencias o prejuicios de banderas ni de nacionalidad.</p> 
<p> Aseguro mi oraci&oacute;n por todas estas personas y sus familias, para que siempre tengan el valor de seguir adelante y no pierdan la esperanza.</p> 
<p> El derecho internacional humanitario contiene numerosas disposiciones sobre la protecci&oacute;n de la dignidad de los prisioneros, especialmente en lo que respecta al derecho aplicable a los conflictos armados internacionales. El fundamento &eacute;tico y la importancia crucial de estas normas para la salvaguardia de la dignidad humana en el tr&aacute;gico contexto de los conflictos armados hacen que deban ser respetadas y aplicadas adecuada y rigurosamente. Esto vale tambi&eacute;n para las personas detenidas, independientemente de la naturaleza y gravedad de los delitos que puedan haber cometido. El respeto de la dignidad y de la integridad f&iacute;sica de la persona humana, en efecto, no puede ser tributario de las acciones cumplidas, sino que es un deber moral al que est&aacute; llamada toda persona y toda autoridad.</p> 
<p> Queridos Ordinarios y capellanes militares, os invito, en el cumplimiento de vuestra misi&oacute;n de formar las conciencias de los miembros de las fuerzas armadas, a no escatimar esfuerzos para que las normas del derecho internacional humanitario sean aceptadas en lo m&aacute;s profundo por los que han sido confiados a vuestro cuidado pastoral. Os sirven de gu&iacute;a las palabras del Evangelio contenidas en el gran “protocolo” o gran regla de conducta: &laquo;Estuve en la c&aacute;rcel y vinisteis a verme&raquo; (<i>Mt</i> 25,36).</p> 
<p> Se trata de ayudar a esa porci&oacute;n particular del Pueblo de Dios confiada a vuestro cuidado a identificar en el patrimonio com&uacute;n que une a todos los hombres, y que tiene su origen ya en la ley natural, aquellos elementos que pueden llegar a ser un puente y una plataforma para el encuentro con todos. Los ministros de Cristo en el mundo militar son tambi&eacute;n los primeros ministros del hombre y de sus derechos fundamentales. Pienso en aquellos de vosotros que est&aacute;n al lado de los militares en situaciones de conflicto internacional, llamados a abrir sus conciencias a esa caridad universal que acerca el hombre al hombre, cualquiera que sea su raza, nacionalidad, cultura o religi&oacute;n.</p> 
<p> Pero antes de esto est&aacute; el trabajo preventivo, que es un trabajo educativo, complementario al de las familias y comunidades cristianas. Se trata de formar personalidades abiertas a la amistad, a la comprensi&oacute;n, a la tolerancia, a la bondad y al respeto de todos; j&oacute;venes atentos al conocimiento del patrimonio cultural de los pueblos, comprometidos con la ciudadan&iacute;a universal, para favorecer el crecimiento de una gran familia humana. El <a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/index_sp.htm">Concilio Vaticano II</a> llama a los militares &laquo;ministros de la seguridad y de la libertad de los pueblos&raquo; (Constituci&oacute;n Pastoral<i> <a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html">Gaudium et Spes</a>,</i>79): est&aacute;is en medio de ellos para que estas palabras, que la guerra ofende y aniquila, sean realidad, den sentido a la vida de tantos j&oacute;venes y menos j&oacute;venes que, como soldados, no quieren que se les roben los valores humanos y cristianos.</p> 
<p> Queridos hermanos y hermanas, el 12 de agosto de 1949 se firmaron en Ginebra los Convenios para la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de la guerra. En este 70&ordm; aniversario, deseo reafirmar la importancia que la Santa Sede concede al derecho internacional humanitario y expresar la esperanza de que las normas que contiene se respeten en todas las circunstancias. All&iacute; donde proceda, deber&iacute;an aclararse y reforzarse a&uacute;n m&aacute;s, especialmente en lo que respecta a los conflictos armados no internacionales y, en particular, a la protecci&oacute;n de la dignidad de las personas privadas de su libertad personal por razones relacionadas con esos conflictos.</p> 
<p> Os aseguro que la Santa Sede seguir&aacute; dando su aportaci&oacute;n a los debates y negociaciones en el seno de la familia de naciones. Os encomiendo a la intercesi&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a, Madre de Misericordia, y de todo coraz&oacute;n os imparto mi bendici&oacute;n a vosotros y a vuestros seres queridos. Y vosotros tambi&eacute;n, por favor, rezad por m&iacute;. &iexcl;Gracias!</p>
<hr align="left" size="1" width="33%" /> 
<p><a name="_ftn1" title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Cf.&nbsp; <i> Discurso a los participantes en el IV Curso de formaci&oacute;n para capellanes militares en derecho internacional humanitario </i>(26 de octubre de 2015).</p>
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/10/31/aud.html"> Boletin de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 31 de octubre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Audiencia general del 30 de octubre de 2019]]></title><pubDate>Wed, 30 Oct 2019 09:30:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20191030_udienza-generale.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20191030_udienza-generale.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 04 Nov 2019 08:26:52 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300" size="4"><b>AUDIENCIA GENERAL</b></font></i></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Mi&eacute;rcoles, 30 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/30/udienzagenerale.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>Leyendo los Hechos de los Ap&oacute;stoles se puede ver c&oacute;mo el Esp&iacute;ritu Santo es el protagonista de la misi&oacute;n de la Iglesia: es &Eacute;l quien gu&iacute;a el camino de los evangelizadores mostr&aacute;ndoles el camino a seguir.</p> 
<p>Lo vemos claramente cuando el ap&oacute;stol Pablo, llegado a Tr&oacute;ada, tiene una visi&oacute;n. Un macedonio le suplica: &laquo;Pasa a Macedonia y ay&uacute;danos&raquo; (<i>Hechos</i> 16, 9). El pueblo de Macedonia del Norte est&aacute; muy orgulloso de esto, muy orgulloso de haber llamado a Pablo para que Pablo fuera a anunciar a Jesucristo. Me acuerdo mucho de ese hermoso pueblo que <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/travels/2019/outside/documents/papa-francesco-bulgaria-macedoniadelnord-2019.html">me recibi&oacute; con tanto calor</a>: &iexcl;Que conserven esta fe que Pablo les predic&oacute;! El Ap&oacute;stol no duda, se va a Macedonia, seguro de que es Dios mismo quien lo env&iacute;a, y llega a Filipos, &laquo;colonia romana&raquo; (<i>Hechos </i>16, 12) a la V&iacute;a Egnatia, para predicar el Evangelio. Pablo se queda all&iacute; varios d&iacute;as. Tres son los acontecimientos que caracterizan su estancia en Filipos en estos tres d&iacute;as: tres hechos importantes: 1) la evangelizaci&oacute;n y el bautismo de Lidia y su familia; 2) su arresto junto con Silas, despu&eacute;s de haber exorcizado a una esclava explotada por sus amos; 3) la conversi&oacute;n y el bautismo de su carcelero y de su familia. Veamos estos tres episodios de la vida de Pablo.</p> 
<p>La fuerza del Evangelio se dirige sobre todo a las mujeres de Filipos, en particular a Lidia, vendedora de p&uacute;rpura, natural de la ciudad de Tiatira, creyente en Dios a quien el Se&ntilde;or abre su coraz&oacute;n &laquo;para que se adhiriese a las palabras de Pablo&raquo; (<i>Hechos </i>16, 14). Lidia, en efecto, acoge a Cristo, recibe el Bautismo junto con su familia y acoge a los que pertenecen a Cristo, acogiendo a Pablo y a Silas en su casa. Aqu&iacute; tenemos el testimonio de la llegada del cristianismo a Europa: el inicio de un proceso de inculturaci&oacute;n que dura tambi&eacute;n hoy. Entr&oacute; por Macedonia. </p> 
<p>Despu&eacute;s de la calidez experimentada en casa de Lidia, Pablo y Silas tendr&aacute;n que hacer cuentas con la dureza de la prisi&oacute;n: pasan del consuelo de esta conversi&oacute;n de Lidia y de su familia a la desolaci&oacute;n de la c&aacute;rcel en la que los han metido por haber liberado en el nombre de Jes&uacute;s &laquo;a una esclava pose&iacute;da de un esp&iacute;ritu adivino&raquo; y que &laquo;produc&iacute;a mucho dinero a sus amos&raquo; con el oficio de adivina (<i>Hechos </i>16, 16). Sus amos, ganaban muchoy esta pobre esclava hac&iacute;a lo que hacen los adivinos: te adivinaba el futuro, te le&iacute;a las manos, como dice la canci&oacute;n: &laquo;T&oacute;mame la mano, z&iacute;ngara&raquo;, y por eso la gente pagaba. Tambi&eacute;n hoy, queridos hermanos y hermanas, hay gente que paga por ello. Recuerdo que en mi di&oacute;cesis, en un parque muy grande, hab&iacute;a m&aacute;s de 60 mesitas donde estaban sentados los adivinos y las adivinas, que te le&iacute;an la mano &iexcl;y la gente cre&iacute;a en estas cosas! Y pagaba. Y esto suced&iacute;a tambi&eacute;n en la &eacute;poca de San Pablo. Sus amos, en represalia, denuncian a Pablo y llevan a los Ap&oacute;stoles ante los jueces acus&aacute;ndolos de desorden p&uacute;blico. </p> 
<p>Pero &iquest;qu&eacute; pasa? Pablo est&aacute; en la prisi&oacute;n y durante su encarcelamiento se produce un hecho sorprendente. Est&aacute; desolado pero, en vez de quejarse, Pablo y Silas entonan una alabanza a Dios y esta alabanza desencadena una fuerza que los libera: durante la oraci&oacute;n un terremoto sacude los cimientos de la prisi&oacute;n, se abren las puertas y caen las cadenas de todos (cf. <i>Hechos </i>16, 25-26). Como la oraci&oacute;n de Pentecost&eacute;s, la de c&aacute;rcel tambi&eacute;n provoca efectos prodigiosos. </p> 
<p>El carcelero, creyendo que los prisioneros hab&iacute;an huido, estaba a punto de matarse, porque los carceleros pagaban con su propia vida la huida de los prisioneros, pero Pablo le grita: &laquo;No te hagas ning&uacute;n mal, que estamos todos aqu&iacute;&raquo;. (<i>Hechos </i>16, 27-28). El carcelero pregunta entonces: &laquo;Se&ntilde;ores, &iquest;qu&eacute; tengo que hacer para salvarme?&raquo; (v. 30). La respuesta es: &laquo;Ten fe en el Se&ntilde;or Jes&uacute;s y te salvar&aacute;s t&uacute; y tu casa&raquo; (v. 31). En ese momento se produce el cambio: en el coraz&oacute;n de la noche, el carcelero escucha la palabra del Se&ntilde;or con su familia, acoge a los ap&oacute;stoles, les lava las heridas —porque les hab&iacute;an pegado— y recibe el bautismo junto a los suyos; luego, &laquo;se alegr&oacute; con toda su familia por haber cre&iacute;do en Dios&raquo; (v. 34), prepara la mesa e invita a Pablo y Silas a quedarse con ellos: &iexcl;el momento del consuelo! En el coraz&oacute;n de la noche de este carcelero an&oacute;nimo, la luz de Cristo brilla y vence a las tinieblas: las cadenas del coraz&oacute;n caen y brota en &eacute;l y en sus familiares una alegr&iacute;a nunca antes experimentada. As&iacute; es como el Esp&iacute;ritu Santo hace la misi&oacute;n: desde el principio, desde Pentecost&eacute;s en adelante, &Eacute;l es el protagonista de la misi&oacute;n. Y nos lleva hacia adelante, debemos ser fieles a la vocaci&oacute;n que el Esp&iacute;ritu nos mueve a hacer. Para llevar el Evangelio.</p> 
<p>Pidamos tambi&eacute;n nosotros hoy al Esp&iacute;ritu Santo un coraz&oacute;n abierto, sensible a Dios y hospitalario con nuestros hermanos y hermanas, como el de Lidia, y una fe audaz, como la de Pablo y Silas, y tambi&eacute;n una apertura del coraz&oacute;n, como la del carcelero que se deja tocar por el Esp&iacute;ritu Santo.</p> 
<hr color="#C0C0C0" width="70%" size="1" align="center" /> 
<p></p> 
<p> <b>Saludos:</b></p> 
<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa&ntilde;ola, venidos de Espa&ntilde;a y de Latinoam&eacute;rica. Pidamos al Esp&iacute;ritu Santo que nos d&eacute; un coraz&oacute;n abierto a Dios y acogedor con los dem&aacute;s, con una fe audaz capaz de romper las cadenas que nos oprimen a nosotros y a los dem&aacute;s. Que Dios los bendiga.</p> 
<font color="#663300"> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p align="center"><b>LLAMAMIENTO POR IRAK</b></p> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas</i>:</p> 
<p>Mi pensamiento va para el amado Irak, donde las manifestaciones de protesta de este mes han causado numerosos muertos y heridos. Mientras expreso el p&eacute;same por las v&iacute;ctimas y cercan&iacute;a a sus familias y a los heridos, invito a las autoridades a escuchar el grito de la poblaci&oacute;n que pide una vida digna y tranquila. Exhorto a todos los iraqu&iacute;es, con el apoyo de la comunidad internacional, a recorrer la v&iacute;a del di&aacute;logo y de la reconciliaci&oacute;n y a buscar las justas soluciones a los desaf&iacute;os y a los problemas del pa&iacute;s. Rezo para que ese pueblo martirizado pueda encontrar paz y estabilidad despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de guerra y de violencia, donde ha sufrido tanto.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Ángelus, 27 de octubre de 2019]]></title><pubDate>Sun, 27 Oct 2019 12:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191027.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191027.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 28 Oct 2019 11:41:30 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><b><i><font size="4">&Aacute;NGELUS</font></i></b></font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Plaza de San Pedro<br /> Domingo, 27 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center">[<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/27/angelus.html">Multimedia</a></b>]</p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>La <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/27/messa-sinodovescovi.html">misa celebrada esta ma&ntilde;ana</a> en San Pedro ha concluido la Asamblea Especial del S&iacute;nodo de los Obispos para la regi&oacute;n Panamaz&oacute;nica. La primera lectura, del Libro del Eclesi&aacute;stico, nos ha recordado el punto de partida de este camino: la plegaria del pobre, que &laquo;sube hasta las nubes&raquo;, porque (el Se&ntilde;or) &laquo;la plegaria del agraviado escucha&raquo; (<i>Eclesi&aacute;stico</i> 35,16.13). El grito de los pobres, junto con el de la tierra, lleg&oacute; a nosotros desde el Amazonas. Pasadas estas tres semanas no podemos hacer como que no lo hemos o&iacute;do. Las voces de los pobres, junto con las de muchos otros dentro y fuera de la Asamblea sinodal &#x2015;Pastores, j&oacute;venes, cient&iacute;ficos&#x2015; nos presionan para no permanecer indiferentes. A menudo hemos escuchado la frase “m&aacute;s tarde es demasiado tarde”: esta frase no puede seguir siendo un eslogan.</p> 
<p>&iquest;Qu&eacute; ha sido el S&iacute;nodo? Ha sido, como dice la palabra, un <i>caminar juntos</i>, reconfortados por el valor y las consolaciones que vienen del Se&ntilde;or. Hemos caminado mir&aacute;ndonos a los ojos y escuch&aacute;ndonos, con sinceridad, sin ocultar las dificultades, experimentando la belleza de seguir adelante juntos, al servicio de los dem&aacute;s. El Ap&oacute;stol Pablo nos alienta en esto en la segunda lectura de hoy: en un momento dram&aacute;tico para &eacute;l, sabiendo que est&aacute; &laquo;a punto de ser derramado en libaci&oacute;n &#x2015;es decir, ejecutado&#x2015; y que el momento de su partida es inminente&raquo; (cf. <i>2Timoteo</i> 4, 6), escribe en ese momento: &laquo;Pero el Se&ntilde;or me asisti&oacute; y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todos los gentiles&raquo; (v.17). Este es el &uacute;ltimo deseo de Pablo: no se trata de algo para s&iacute; mismo o para uno de los suyos, sino para el Evangelio, para que sea proclamado a todas las naciones. Esto es lo primero y lo que m&aacute;s importa. Cada uno de nosotros debe haberse preguntado muchas veces qu&eacute; hacer de bueno por la propia vida; hoy es el momento, pregunt&eacute;monos: “Yo, &iquest;qu&eacute; puedo hacer de bueno por el Evangelio?”.</p> 
<p>En el S&iacute;nodo nos hemos hecho esta pregunta, deseosos de abrir nuevos caminos para el anuncio del Evangelio. S&oacute;lo se proclama lo que se vive. Y para vivir de Jes&uacute;s, para vivir del Evangelio, uno debe salir de s&iacute; mismo. Nos sentimos impulsados a salir al mar, a dejar las c&oacute;modas orillas de nuestros puertos seguros para adentrarnos en aguas profundas: no en las aguas pantanosas de las ideolog&iacute;as, sino en el mar abierto en el que el Esp&iacute;ritu nos invita a echar nuestras redes. </p> 
<p>Para el camino que viene, invoquemos a la Virgen Mar&iacute;a, venerada y amada como Reina de la Amazon&iacute;a. No ha sido proclamada reina por conquista, sino que se ha “inculturado”: con el humilde coraje de la madre se ha convertido en la protectora de sus hijos, en la defensora de los oprimidos. Siempre yendo a la cultura de los pueblos. No hay una cultura est&aacute;ndar, no hay una cultura pura, que purifique a los dem&aacute;s; est&aacute; el Evangelio, puro, que se incultura. A ella, que en una pobre casa de Nazaret cuidaba de Jes&uacute;s, le confiamos a los hijos m&aacute;s pobres y nuestra casa com&uacute;n.</p> 
<p>&nbsp;</p> 
<hr color="#C0C0C0" size="1" width="75%" /> 
<p><b>Despu&eacute;s del &Aacute;ngelus</b></p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Dirijo un pensamiento especial al querido pueblo liban&eacute;s, en particular a los j&oacute;venes, que en los &uacute;ltimos d&iacute;as han hecho o&iacute;r su voz ante los desaf&iacute;os y los problemas sociales, morales y econ&oacute;micos del pa&iacute;s. Insto a todos a buscar las soluciones adecuadas en el camino del di&aacute;logo, y ruego a la Virgen Mar&iacute;a, Reina del L&iacute;bano, para que, con el apoyo de la comunidad internacional, ese pa&iacute;s siga siendo un lugar de coexistencia pac&iacute;fica y de respeto de la dignidad y la libertad de todas las personas, en beneficio de toda la regi&oacute;n del Oriente Medio, que tanto sufre.</p> 
<p>Saludo con afecto a todos vosotros, peregrinos de Italia y de varios pa&iacute;ses, especialmente de S&atilde;o Paulo, Brasil; y de Polonia, as&iacute; como al grupo del “Centro Acad&eacute;mico Romano Fundaci&oacute;n”, de Espa&ntilde;a.</p> 
<p>Saludo a las Ap&oacute;stoles del Sagrado Coraz&oacute;n, que conmemoran el centenario de su fundaci&oacute;n; a la comunidad siro-malabar de la di&oacute;cesis de Patti; y a los seminaristas de la di&oacute;cesis de Reggio Emilia-Guastalla, que han asistido esta ma&ntilde;ana a la Misa en la Bas&iacute;lica. Y tambi&eacute;n veo que est&aacute;n los confirmandos de Galzignano: &iexcl;Os saludo a todos!</p> 
<p>Este es el &uacute;ltimo domingo de octubre, el mes misionero, que este a&ntilde;o ha tenido un car&aacute;cter extraordinario, y es tambi&eacute;n el mes del Rosario. Renuevo mi invitaci&oacute;n a rezar el Rosario por la misi&oacute;n de la Iglesia hoy, especialmente por los misioneros y las misioneras que encuentran las mayores dificultades. Al mismo tiempo seguimos rezando el Rosario por la paz. Evangelio y paz caminan de la mano.</p> 
<p>Os deseo a todos feliz domingo. Por favor no os olvid&eacute;is de rezar por m&iacute;. &iexcl;Buen almuerzo y hasta pronto!</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Santa Misa de clausura del Sínodo de los Obispos (27 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Sun, 27 Oct 2019 10:00:00 +0100</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20191027_omelia-sinodovescovi-conclusione.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20191027_omelia-sinodovescovi-conclusione.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 28 Oct 2019 14:03:49 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300"> <a href="http://www.vatican.va/news_services/liturgy/libretti/2019/20191027-libretto-chiusura-sinodo.pdf">SANTA MISA DE CLAUSURA DEL S&Iacute;NODO DE LOS OBISPOS</a></font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><b>CAPILLA PAPAL</b></font></p> 
<p align="center"><font size="4" color="#663300"><b><i>HOMIL&Iacute;A</i></b></font><i><b><font color="#663300" size="4"> DEL SANTO PADRE FRANCISCO</font></b></i></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Bas&iacute;lica Vaticana<br />XXX Domingo del Tiempo Ordinario, 27 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center">[<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/27/messa-sinodovescovi.html">Multimedia</a></b>]</p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p>La Palabra de Dios nos ayuda hoy a rezar mediante tres personajes: en la par&aacute;bola de Jes&uacute;s rezan el fariseo y el publicano, en la primera lectura se habla de la oraci&oacute;n del pobre. </p> 
<p>1. <i>La oraci&oacute;n del fariseo</i> comienza as&iacute;: &laquo;Oh Dios, te agradezco&raquo;. Es un buen inicio, porque la mejor oraci&oacute;n es la de acci&oacute;n de gracias, es la de alabanza. Pero enseguida vemos el motivo de ese agradecimiento: &laquo;porque no soy como los dem&aacute;s hombres&raquo; (<i>Lc</i> 18,11). Y, adem&aacute;s, explica el motivo: porque ayuna dos veces a la semana, cuando entonces la obligaci&oacute;n era una vez al a&ntilde;o; paga el diezmo de todo lo que tiene, cuando lo establecido era s&oacute;lo en base a los productos m&aacute;s importantes (cf. <i>Dt</i> 14,22 ss.). En definitiva, presume porque cumple unos preceptos particulares de manera &oacute;ptima. Pero olvida el m&aacute;s grande: <i>amar a Dios y al pr&oacute;jimo</i> (cf. <i>Mt</i> 22,36-40). Satisfecho de su propia seguridad, de su propia capacidad de observar los mandamientos, de los propios m&eacute;ritos y virtudes, s&oacute;lo est&aacute; centrado en s&iacute; mismo. El drama de este hombre es que no tiene amor. Pero, como dice san Pablo, incluso lo mejor, sin amor, no sirve de nada (cf. <i>1 Co</i> 13). Y sin amor, &iquest;cu&aacute;l es el resultado? Que al final, m&aacute;s que rezar, se elogia a s&iacute; mismo. De hecho, no le pide nada al Se&ntilde;or, porque no siente que tiene necesidad o que debe algo, sino que cree que se le debe a &eacute;l. Est&aacute; en el templo de Dios, pero practica otra religi&oacute;n, <i>la religi&oacute;n del yo</i>. Y tantos grupos “ilustrados”, “cristianos cat&oacute;licos”, van por este camino.</p> 
<p>Y adem&aacute;s de olvidar a Dios, olvida al pr&oacute;jimo, es m&aacute;s, lo desprecia. Es decir, para &eacute;l no tiene un precio, no tiene un valor. Se considera mejor que los dem&aacute;s, a quienes llama, literalmente, “los dem&aacute;s, el resto” (<i>“loipoi”</i>, <i>Lc</i> 18,11). Son “el resto”, son los descartados de quienes hay que mantenerse a distancia. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces vemos que se cumple esta din&aacute;mica en la vida y en la historia! Cu&aacute;ntas veces quien est&aacute; delante, como el fariseo respecto al publicano, levanta muros para aumentar las distancias, haciendo que los dem&aacute;s est&eacute;n m&aacute;s descartados a&uacute;n. O tambi&eacute;n consider&aacute;ndolos inferiores y de poco valor, desprecia sus tradiciones, borra su historia, ocupa sus territorios, usurpa sus bienes. &iexcl;Cu&aacute;nta presunta superioridad que, tambi&eacute;n hoy se convierte en opresi&oacute;n y explotaci&oacute;n –lo hemos visto en el S&iacute;nodo cuando habl&aacute;bamos de la explotaci&oacute;n de la creaci&oacute;n, de la gente, de los habitantes de la Amazon&iacute;a, de la trata de personas, del comercio de las personas! Los errores del pasado no han bastado para dejar de expoliar y causar heridas a nuestros hermanos y a nuestra hermana tierra: lo hemos visto en el rostro desfigurado de la Amazonia. La religi&oacute;n del yo sigue, hip&oacute;crita con sus ritos y “oraciones” —tantos son cat&oacute;licos, se confiesan cat&oacute;licos, pero se han olvidado de ser cristianos y humanos—, olvidando que el verdadero culto a Dios pasa a trav&eacute;s del amor al pr&oacute;jimo. Tambi&eacute;n los cristianos que rezan y van a Misa el domingo est&aacute;n sujetos a esta religi&oacute;n del yo. Podemos mirarnos dentro y ver si tambi&eacute;n nosotros consideramos a alguien inferior, descartable, aunque s&oacute;lo sea con palabras. Recemos para pedir la gracia de no considerarnos superiores, de creer que tenemos todo en orden, de no convertirnos en c&iacute;nicos y burlones. Pidamos a Jes&uacute;s que nos cure de hablar mal y lamentarnos de los dem&aacute;s, de despreciar a nadie: son cosas que no agradan a Dios. Y hoy providencialmente nos acompa&ntilde;an en esta Misa no solo los ind&iacute;genas de la Amazon&iacute;a: tambi&eacute;n los m&aacute;s pobres de las sociedades desarrolladas, los hermanos y hermanas enfermos de la Comunidad del Arca. Est&aacute;n con nosotros, en primera fila.</p> 
<p>2.<i> </i>Pasamos a la otra oraci&oacute;n. <i>La oraci&oacute;n del publicano</i>, en cambio, nos ayuda a comprender qu&eacute; es lo que agrada a Dios. &Eacute;l no comienza por sus m&eacute;ritos, sino por sus faltas; ni por sus riquezas, sino por su pobreza. No se trata de una pobreza econ&oacute;mica —los publicanos eran ricos e incluso ganaban<i> </i>injustamente, a costa de sus connacionales— sino que siente una pobreza de vida, porque en el pecado nunca se vive bien. Ese hombre que se aprovecha de los dem&aacute;s se reconoce pobre ante Dios y el Se&ntilde;or escucha su oraci&oacute;n, hecha s&oacute;lo de siete palabras, pero tambi&eacute;n de actitudes verdaderas. En efecto, mientras el fariseo est&aacute; delante en pie (cf. v. 11), el publicano permanece a distancia y “no se atreve ni a levantar los ojos al cielo”, porque cree que el cielo existe y es grande, mientras que &eacute;l se siente peque&ntilde;o. Y “se golpea el pecho” (cf. v. 13), porque en el pecho est&aacute; el coraz&oacute;n. Su oraci&oacute;n nace precisamente del coraz&oacute;n, es transparente; pone delante de Dios el coraz&oacute;n, no las apariencias. Rezar es dejar que Dios nos mire por dentro –es Dios el que me mira cuando rezo–, sin fingimientos, sin excusas, sin justificaciones. Muchas veces nos hacen re&iacute;r los arrepentimientos llenos de justificaciones. M&aacute;s que un arrepentimiento parece una autocanonizaci&oacute;n. Porque del diablo vienen la opacidad y la falsedad –estas son las justificaciones–, de Dios la luz y la verdad, la trasparencia de mi coraz&oacute;n. Queridos Padres y Hermanos sinodales: Ha sido hermoso y les estoy muy agradecido, por haber dialogado durante estas semanas con el coraz&oacute;n, con sinceridad y franqueza, exponiendo ante Dios y los hermanos las dificultades y las esperanzas.</p> 
<p>Hoy, mirando al publicano, descubrimos de nuevo de d&oacute;nde tenemos que volver a partir: del sentirnos necesitados de salvaci&oacute;n, todos. Es el primer paso de la <i>religi&oacute;n de Dios</i>, que es misericordia hacia quien se reconoce miserable. En cambio, la ra&iacute;z de todo error espiritual, como ense&ntilde;aban los monjes antiguos, es creerse justos. Considerarse justos es dejar a Dios, el &uacute;nico justo, fuera de casa. Es tan importante esta actitud de partida que Jes&uacute;s nos lo muestra con una comparaci&oacute;n parad&oacute;jica, poniendo juntos en la par&aacute;bola a la persona m&aacute;s piadosa y devota de aquel tiempo, el fariseo, y al pecador p&uacute;blico por excelencia, el publicano. Y el juicio se invierte: el que es bueno pero presuntuoso fracasa; a quien es desastroso pero humilde Dios lo exalta. Si nos miramos por dentro con sinceridad, vemos en nosotros a los dos, al publicano y al fariseo. Somos un poco publicanos, por pecadores, y un poco fariseos, por presuntuosos, capaces de justificarnos a nosotros mismos, campeones en justificarnos deliberadamente. Con los dem&aacute;s, a menudo funciona, pero con Dios no. Con Dios el maquillaje no funciona. Recemos para pedir la gracia de sentirnos necesitados de misericordia, interiormente pobres. Tambi&eacute;n para eso nos hace bien estar a menudo con los pobres, para recordarnos que somos pobres, para recordarnos que s&oacute;lo en un clima de pobreza interior act&uacute;a la salvaci&oacute;n de Dios. </p> 
<p>3. Llegamos as&iacute; a la <i>oraci&oacute;n del pobre</i>, de la primera lectura. Esta, dice el Eclesi&aacute;stico, &laquo;atraviesa las nubes&raquo; (35,17). Mientras la oraci&oacute;n de quien presume ser justo se queda en la tierra, aplastada por la fuerza de gravedad del ego&iacute;smo, la del pobre sube directamente hacia Dios. El sentido de la fe del Pueblo de Dios ha visto en los pobres “los porteros del cielo”: ese <i>sensus fidei</i> que faltaba en la declaraci&oacute;n [del fariseo]. Ellos son los que nos abrir&aacute;n, o no, las puertas de la vida eterna; precisamente ellos que no se han considerado como due&ntilde;os en esta vida, que no se han puesto a s&iacute; mismos antes que a los dem&aacute;s, que han puesto s&oacute;lo en Dios su propia riqueza. Ellos son iconos vivos de la profec&iacute;a cristiana.</p> 
<p class="MsoNormal">En este S&iacute;nodo hemos tenido la gracia de escuchar las voces de los pobres y de reflexionar sobre la precariedad de sus vidas, amenazadas por modelos de desarrollo depredadores. Y, sin embargo, aun en esta situaci&oacute;n, muchos nos han testimoniado que es posible mirar la realidad de otro modo, acogi&eacute;ndola con las manos abiertas como un don, habitando la creaci&oacute;n no como un medio para explotar sino como una casa que se debe proteger, confiando en Dios. &Eacute;l es Padre y, dice tambi&eacute;n el Eclesi&aacute;stico, &laquo;escucha la oraci&oacute;n del oprimido&raquo; (v. 16). Y cu&aacute;ntas veces, tambi&eacute;n en la Iglesia, las voces de los pobres no se escuchan, e incluso son objeto de burlas o son silenciadas por inc&oacute;modas. Recemos para pedir la gracia de saber escuchar el grito de los pobres: es <i>el grito de esperanza</i> de la Iglesia. El grito de los pobres es el grito de esperanza de la Iglesia. Haciendo nuestro su grito, tambi&eacute;n nuestra oraci&oacute;n, estamos seguros, atravesar&aacute; las nubes.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Clausura de los trabajos de la Asamblea especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica sobre el tema «Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral» (26 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Sat, 26 Oct 2019 18:30:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191026_chiusura-sinodo.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191026_chiusura-sinodo.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 28 Oct 2019 15:11:59 +0100 --> <p align="center"><font color="#663300">CLAUSURA DE LOS TRABAJOS DE LA ASAMBLEA ESPECIAL DEL <br /> S&Iacute;NODO DE LOS OBISPOS PARA LA REGI&Oacute;N PANAMAZ&Oacute;NICA SOBRE EL TEMA <br /> “NUEVOS CAMINOS PARA LA IGLESIA Y PARA UNA ECOLOG&Iacute;A INTEGRAL”</font></p> 
<p align="center"><font size="4" color="#663300"><b><i>DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO</i></b></font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Aula del S&iacute;nodo<br />S&aacute;bado, 26 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/26/chiusura-sinodo.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p>Primero que todo quiero agradecer a todos ustedes que han dado este testimonio de trabajo, de escucha, de b&uacute;squeda, de buscar poner en pr&aacute;ctica este esp&iacute;ritu sinodal que estamos aprendiendo, quiz&aacute;s, a fijar. Y que todav&iacute;a no atinamos a completarlo. Pero estamos en un camino, estamos en un buen camino. Y estamos entendiendo, cada vez m&aacute;s que es esto de caminar juntos, estamos entendiendo qu&eacute; significa discernir, qu&eacute; significa escuchar, qu&eacute; significa incorporar la rica tradici&oacute;n de la Iglesia a los momentos coyunturales. Algunos piensan que la tradici&oacute;n es un museo de cosas viejas. A m&iacute; me gusta repetir aquello que Gustav Mahler dec&iacute;a: “La tradici&oacute;n es la salvaguarda del futuro y no la custodia de las cenizas”. Es como la ra&iacute;z de la cual viene la savia que hace crecer el &aacute;rbol para que d&eacute; frutos. Tomar eso y hacerlo andar adelante, es como conceb&iacute;an los primeros padres lo que era la tradici&oacute;n. Recibir y caminar en un mismo sentido, con esa triple dimensi&oacute;n tan linda de Vicente de Lerins ya en el siglo quinto [&laquo;El dogma cristiano, permaneciendo absolutamente intacto e inalterado, se consolida con los a&ntilde;os, se desarrolla con el tiempo, se profundiza con la edad&raquo; (cf. <i>Primo Commonitorio</i>, 23: <i>PL</i> 50, 667-668)]. Gracias por todo esto. </p> 
<p>Uno de los temas que se ha votado, que tuvieron mayor&iacute;a —tres temas tuvieron mayor&iacute;a para el pr&oacute;ximo S&iacute;nodo—, es el de la sinodalidad. Yo no s&eacute; si ser&aacute; elegido ese o no, todav&iacute;a no me he decidido, estoy reflexionando y pensando, pero ciertamente puedo decir que hemos caminado mucho y todav&iacute;a tenemos que caminar m&aacute;s en este camino de la sinodalidad. Muchas gracias a ustedes por esta compa&ntilde;&iacute;a. </p> 
<p>La exhortaci&oacute;n postsinodal que —no es obligatorio que el Papa lo haga— lo m&aacute;s probable, no; perd&oacute;n, lo m&aacute;s f&aacute;cil ser&iacute;a: “bueno, ac&aacute; est&aacute; el documento, vean ustedes”. De todas maneras, una palabra del Papa de lo que ha vivido en el S&iacute;nodo puede hacer bien. Yo quisiera hacerla antes de fin de a&ntilde;o, de tal manera que no pase mucho tiempo, todo depende del tiempo que tenga para pensar. </p> 
<p>Hablamos de cuatro dimensiones, que hab&iacute;an: la dimensi&oacute;n cultural, la hemos trabajado, hablamos de inculturaci&oacute;n, de valoraci&oacute;n de la cultura, eso con una fuerza muy grande, y yo quedo contento con lo que se ha dicho al respecto, que est&aacute; dentro de la tradici&oacute;n de la Iglesia. La inculturaci&oacute;n: ya Puebla hab&iacute;a abierto esa puerta, por nombrar lo m&aacute;s cercano. Segundo, la dimensi&oacute;n ecol&oacute;gica: quiero ac&aacute; rendir homenaje a uno de los pioneros de esta conciencia dentro de la Iglesia, es el Patriarca Bartolom&eacute; de Constantinopla. Fue de los primeros que abrieron camino para crear esta conciencia. Y despu&eacute;s de &eacute;l, tantos lo han seguido y con esa inquietud, y cada vez, con aceleraci&oacute;n de progresi&oacute;n geom&eacute;trica, del equipo de Par&iacute;s y siguieron los dem&aacute;s encuentros. Ah&iacute; naci&oacute; <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato si’</a></i> con una inspiraci&oacute;n en la que trabaj&oacute; tanta gente, trabajaron cient&iacute;ficos, te&oacute;logos, pastoralistas. Bueno, esta conciencia ecol&oacute;gica que va adelante y que hoy nos denuncia un camino de explotaci&oacute;n compulsiva, de destrucci&oacute;n al cual la Amazonia es uno de los puntos m&aacute;s importantes de esto. Es un s&iacute;mbolo, yo dir&iacute;a. Esta dimensi&oacute;n ecol&oacute;gica en la que se nos juega el futuro, &iquest;no es cierto? En las manifestaciones hechas por los j&oacute;venes, ya sea en el movimiento de Greta o de otros. Los chicos sal&iacute;an con el cartel: “El futuro es nuestro, o sea, no decidan ustedes por nuestro futuro”. “Es nuestro”. Ya la conciencia del peligro ecol&oacute;gico que hay con eso, evidentemente no s&oacute;lo en Amazonia, sino en otros lugares: el Congo es otro punto, otros sectores, en mi patria est&aacute; en el Chaco, la zona del “impenetrable” tambi&eacute;n que es peque&ntilde;a, pero, tambi&eacute;n conocemos esto, de alguna manera. Junto a la dimensi&oacute;n ecol&oacute;gica est&aacute; la dimensi&oacute;n social de la cual hablamos, que ya no es s&oacute;lo lo que se explota salvajemente, lo creado, la creaci&oacute;n, sino las personas. Y en Amazonia aparece todo tipo de injusticias, destrucciones de personas, explotaci&oacute;n de personas a todo nivel y destrucci&oacute;n de la identidad cultural. Me acuerdo que llegando a Puerto Maldonado —creo que lo dije esto, no me acuerdo—, en el aeropuerto hab&iacute;a un cartel, con la imagen de una chica muy linda, muy bonita, “defendete o cuidate de la trata”. O sea, la advertencia al turista que llega. La trata escucha, y la trata al m&aacute;s alto nivel de corrupci&oacute;n, pero de personas a todo nivel. Y esto junto con la destrucci&oacute;n de la identidad cultural, que es otro de los fen&oacute;menos que ustedes han se&ntilde;alado muy bien en el documento. La identidad cultural c&oacute;mo se destruye, en todo esto. Y cuarta dimensi&oacute;n, que es la que incluye todas —y yo dir&iacute;a que es la principal—, es la pastoral, la dimensi&oacute;n pastoral. El anuncio del Evangelio urge, urge. Pero que sea entendido, que sea asimilado, que sea comprendido por esas culturas. Y se habl&oacute; de laicos, de sacerdotes, de di&aacute;conos permanentes, de religiosos y religiosas, con que apuntar a ese punto. Y se habl&oacute; de lo que hacen, y fortalecer eso. Se habl&oacute; de nuevos ministerios, inspirados en la <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/motu_proprio/documents/hf_p-vi_motu-proprio_19720815_ministeria-quaedam.html">Ministeria quaedam</a></i> de <a href="http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es.html">Pablo V</a>I, de creatividad en esto. Creatividad en los nuevos ministerios, y ver hasta d&oacute;nde se puede llegar. Se habl&oacute; de seminarios ind&iacute;genas, y con mucha fuerza. Yo le agradezco la valent&iacute;a que tuvo el cardenal O’Malley para esto, porque nos puso el dedo en la llaga en algo que es una verdadera injusticia social, que no se le permite de hecho a los abor&iacute;genes el camino seminar&iacute;stico y el camino del sacerdocio. Creatividad en todo esto de los nuevos ministerios y todo. Asumo el pedido de re-llamar a la comisi&oacute;n o quiz&aacute;s abrirla con nuevos miembros para seguir estudiando c&oacute;mo exist&iacute;a en la Iglesia primitiva el diaconado permanente. Ustedes saben que llegaron a un acuerdo entre todos que no era claro. Yo entregu&eacute; esto a las religiosas, a la Uni&oacute;n general de religiosas que fue la que me pidi&oacute; hacer la investigaci&oacute;n, se lo entregu&eacute;, y ahora cada uno de los te&oacute;logos est&aacute; con su l&iacute;nea buscando, investigando en eso. Yo voy a procurar rehacer esto con la Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe, y asumir nuevas personas en esta Comisi&oacute;n, y recojo el guante, que han puesto por all&iacute;: “y que seamos escuchadas”. Recojo el guante [aplausos]. Aparecieron algunas cosas que hay que reformar: la Iglesia siempre tiene que ir reform&aacute;ndose. La formaci&oacute;n sacerdotal en el pa&iacute;s. En algunos pa&iacute;ses, o&iacute; decir, o en un grupo se dijo o ac&aacute; se dijo una vez —que yo haya escuchado—, que se notaba cierta falta de celo apost&oacute;lico en el clero de la zona no amaz&oacute;nica respecto a la zona amaz&oacute;nica. Con el cardenal Filoni hemos tenido dificultades cuando una congregaci&oacute;n religiosa deja un vicariato, de encontrar sacerdotes de ese pa&iacute;s que tomen el vicariato: “No, claro, yo no soy para eso”. Bueno, eso hay que reformarlo. La formaci&oacute;n sacerdotal en el pa&iacute;s, que es universal, y que hay una responsabilidad de hacerse cargo de todos los problemas de los pa&iacute;ses geogr&aacute;ficos, digamos, de esa conferencia episcopal. Pero reformar eso: que no exista la falta de celo. Lo mismo algunos —recuerdo dos— se&ntilde;alaron el tema que quiz&aacute;s no se vea la falta de celo tan fuerte —perd&oacute;n—, haya falta de celo, fuerte o no pero… en j&oacute;venes religiosos, como una cosa que hay que tener en cuenta. Los j&oacute;venes religiosos tienen una vocaci&oacute;n muy grande y hay que formarlos en el celo apost&oacute;lico para ir a las fronteras. Ser&iacute;a bueno que en el plan de formaci&oacute;n de los religiosos existiera una experiencia de un a&ntilde;o o m&aacute;s en regiones lim&iacute;trofes. Lo mismo, y esto es una sugerencia que he recibido por escrito, pero ahora la digo: que en el servicio diplom&aacute;tico de la Santa Sede, en el <i>curriculum </i>del servicio diplom&aacute;tico, los j&oacute;venes sacerdotes al menos pasen un a&ntilde;o en tierra de misi&oacute;n pero no haciendo el tirocinio en la Nunciatura como se hace y es muy &uacute;til, sino simplemente al servicio de un obispo en un lugar de misi&oacute;n. Eso ser&aacute; estudiado pero tambi&eacute;n es una reforma a ver. Y la redistribuci&oacute;n del clero en el mismo pa&iacute;s. Se dijo, refiri&eacute;ndose a una situaci&oacute;n, que hay una cantidad grande de sacerdotes de ese pa&iacute;s en el primer mundo, l&eacute;ase Estados Unidos, Europa, etc., y no hay para mandar a la zona amaz&oacute;nica de ese pa&iacute;s. Eso habr&aacute; que evaluarlo, pero estar de acuerdo. Los <i>fidei donum </i>interesados… es verdad que a veces —y esto me pas&oacute; a m&iacute; siendo obispo en otra di&oacute;cesis— te viene uno que vos lo mandaste a estudiar y se enamor&oacute; del lugar y qued&oacute; en el lugar y con todo lo que ofrece el primer mundo y no te quiere volver a la di&oacute;cesis. Y claro, uno por salvar la vocaci&oacute;n, cede. Pero en ese punto, tener mucho cuidado y no favorecer. Agradezco, los verdaderos sacerdotes <i>fidei donum </i>que vienen a Europa de &Aacute;frica, de Asia y de Am&eacute;rica, pero los que son <i>fidei donum</i>, que devuelven aquel <i>fidei donum </i>que hizo Europa para con ellos. Pero es un peligro los que vienen y se quedan. Es una cosa un poco triste, me dec&iacute;a un obispo de Italia, que tiene tres de estos que se quedaron y que no le van a celebrar una misa a los pueblitos de la monta&ntilde;a si antes no le llega la oferta. Esto es hist&oacute;rico de ac&aacute;, de ahora. Entonces, estemos alerta con eso, y seamos valientes en hacer esas reformas de redifusi&oacute;n del clero en el mismo pa&iacute;s. </p> 
<p>Y punto de la parte pastoral fue de la mujer. Evidentemente la mujer: lo que se dice en el documento, queda “corto”, lo que es la mujer &iquest;no es cierto? En la transmisi&oacute;n de la fe, en el conservar la cultura. Quisiera solamente subrayar esto: que todav&iacute;a no hemos ca&iacute;do en la cuenta de lo que significa la mujer en la Iglesia y por ah&iacute; nos quedamos solamente en la parte funcional, que es importante, que tiene que estar en los consejos… o en todo lo que se dijo, eso s&iacute;. Pero el papel de la mujer en la Iglesia va mucho m&aacute;s all&aacute; de la funcionalidad. Y eso es lo que hay que seguir trabajando. Mucho m&aacute;s all&aacute;. </p> 
<p>Despu&eacute;s se habl&oacute; de reorganizaciones, se hace al final del documento y vi que a algunos por los votos, no les parec&iacute;a. Organismo de servicio, siguiendo la Repam, hacer una especie de…, que la Repam tenga m&aacute;s consistencia, una especie de cara amaz&oacute;nica. No s&eacute;, de progresar en la organizaci&oacute;n, progresar en las semi-conferencias episcopales, o sea: hay una conferencia episcopal del pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n hay una semi-conferencia episcopal parcial de una zona, y eso se hace en todos lados, ac&aacute; en Italia est&aacute; la conferencia episcopal lombarda… O sea, hay pa&iacute;ses que tienen conferencias episcopales sectoriales, por qu&eacute; no los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n amaz&oacute;nica hacer peque&ntilde;as conferencias episcopales amaz&oacute;nicas, que pertenecen a la general, pero que hacen su trabajo. Y organizando esa estructura tipo Repam, tipo Celam amaz&oacute;nico… Abriendo, abriendo. </p> 
<p>Se habl&oacute; de una reforma ritual, abrirse a los ritos, esto est&aacute; dentro de las competencias de la Congregaci&oacute;n para el Culto Divino, y puede hacerlo siguiendo los criterios y en eso s&eacute; que lo pueden hacer muy bien, y hacer las propuestas necesarias que la inculturaci&oacute;n pide. Pero siempre jueguen al desborde, siempre m&aacute;s all&aacute;. No s&oacute;lo organizaci&oacute;n ritual, organizaci&oacute;n de otro tipo, lo que vaya inspirando el Se&ntilde;or. De las 23 Iglesias con rito propio que se mencionaron en el documento, que fueron saliendo al menos en el pre-documento, creo que al menos 18, si no 19 son Iglesias <i>sui iuris</i> y empezaron de chiquito, y armando tradiciones hasta donde el Se&ntilde;or nos lleve, no tenerle miedo a las organizaciones que custodian una vida especial. Siempre con la ayuda de la Santa Madre Iglesia, Madre de todos, que nos va guiando en este camino para no separarnos. No le tengan miedo. </p> 
<p>Y respecto a la organizaci&oacute;n de la Curia romana tambi&eacute;n una contribuci&oacute;n. Me parece que hay que hacerlo y yo hablar&eacute; ya c&oacute;mo hacerlo con el cardenal Turkson. Abrir una secci&oacute;n amaz&oacute;nica dentro del Dicasterio para la Promoci&oacute;n Humana Integral. De tal manera que, como no tiene trabajo, le doy m&aacute;s.</p> 
<p>Quiero, adem&aacute;s de agradecer a ustedes que ya lo hice, agradecer a todos los que trabajaron fuera, sobre todo de esta sala. Bueno, a los secretarios que han ayudado. A la secretar&iacute;a escondida, a los medios, al equipo de difusi&oacute;n, a los que prepararon los encuentros y las informaciones. Los grandes escondidos que hacen posible que una cosa vaya adelante. La famosa “<i>regia</i>” (cabina de control), que nos ha ayudado tanto. A ellos, un agradecimiento tambi&eacute;n. </p> 
<p>Incluyo a la Presidencia de la Secretaria general en el agradecimiento con todos y un agradecimiento a los medios de comunicaci&oacute;n —que yo pens&eacute; que iban a estar ac&aacute; para escuchar la votaci&oacute;n, como es p&uacute;blica la votaci&oacute;n— por lo que han hecho. Gracias por este asunto, por este favor que nos hacen de difundir el S&iacute;nodo. Yo les pedir&iacute;a un favor: que en la difusi&oacute;n que hagan del documento final se detengan sobre todo en los diagn&oacute;sticos, que es la parte pesada, que es la parte realmente donde el S&iacute;nodo se expres&oacute; mejor: el diagn&oacute;stico cultural, diagnostico social, el diagn&oacute;stico pastoral y el diagn&oacute;stico ecol&oacute;gico.<b> </b> Porque la sociedad tiene que hacerse cargo de esto. El peligro puede ser que se entretengan quiz&aacute;s —es un peligro, no digo que lo hagan, pero la sociedad lo pide— a veces, en &iquest;a ver qu&eacute; decidieron en esta cuesti&oacute;n disciplinar; qu&eacute; decidieron en otra; gan&oacute; este partido, perdi&oacute; este? En peque&ntilde;as cosas disciplinares que tienen su trascendencia, pero que no har&iacute;an el bien que tiene que hacer este S&iacute;nodo. Que la sociedad se haga cargo del diagn&oacute;stico que nosotros hemos realizado en las cuatro dimensiones. Yo les pedir&iacute;a a los medios que lo hagan. Siempre hay un grupo de cristianos “elite” que le gusta meterse, como si fuera universal, en este tipo de diagn&oacute;stico. M&aacute;s peque&ntilde;itos, o en este tipo de resoluciones m&aacute;s disciplinares intraeclesi&aacute;sticas, no digo intereclesial, intraeclesi&aacute;stica, y hacer que el mundo gan&oacute; tal secci&oacute;n, gan&oacute; tal otra. No, ganamos todos con los diagn&oacute;sticos que hicimos y hasta donde llegamos en las cuestiones pastorales e intraeclesi&aacute;sticas. Pero que no se encierren en eso. Pensando hoy en estas “elites” cat&oacute;licas, y cristianas a veces, pero sobre todo cat&oacute;licas, que quieren ir “a la cosita” y se olvidan de lo “grande” me acord&eacute; de una frase de P&eacute;guy, la fui a buscar. Trato de traducirla bien, creo que nos puede ayudar, cuando describe estos grupos que quieren la “cosita” y se olvidan de la “cosa”. “Porque no tienen el coraje de estar con el mundo, ellos se creen de estar con Dios. Porque no tienen el coraje de comprometerse en las opciones de vida del hombre, se creen de luchar por Dios. Porque no aman a ninguno, se creen de amar a Dios”. A m&iacute; me ilumin&oacute; mucho, no caer prisioneros de estos grupos selectivos que del S&iacute;nodo van a querer ver qu&eacute; se decidi&oacute; sobre este punto intraeclesi&aacute;stico o sobre este otro, y van a negar el cuerpo del s&iacute;nodo que son los diagn&oacute;sticos que hemos hecho en las cuatro dimensiones. </p> 
<p>Gracias de coraz&oacute;n, perd&oacute;nenme la petulancia y recen por m&iacute;, por favor. Gracias [aplausos].</p> 
<p>El documento se publica con el resultado de las votaciones, o sea, de cada n&uacute;mero, el resultado de las votaciones.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[A los participantes en el Capítulo general de la Orden de los Siervos de María (25 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Fri, 25 Oct 2019 12:00:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191025_servi-dimaria.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191025_servi-dimaria.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 28 Oct 2019 13:34:18 +0100 --> <p align="center"><font size="4" color="#663300"><b>ENCUENTRO</b></font><font color="#663300"><b><font size="4"> DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br /> CON LOS PARTICIPANTES EN EL CAP&Iacute;TULO GENERAL DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE MAR&Iacute;A</font></b></font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300">Sala adyacente al Aula Pablo VI<br /> Viernes, 25 de octubre de 2019</font></i></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/25/servi-dimaria.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /> </font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><b> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191025_servi-dimaria.html#DISCURSO_IMPROVISADO">Discurso improvisado por el Santo Padre</a> </b></p> 
<p><b> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191025_servi-dimaria.html#DISCURSO_ENTREGADO">Discurso del Santo Padre entregado durante el encuentro</a></b></p> 
<font color="#663300"> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /> </font> 
<p></p>
<p align="center"><font color="#663300"><b> <a name="DISCURSO_IMPROVISADO">DISCURSO IMPROVISADO</a> POR EL SANTO PADRE</b></font></p> 
<p>Disculpad si me siento, porque no voy a leer el discurso escrito. Se lo doy a usted [el Superior], porque desde ayer, cuando vi que os iba a encontrar hoy, la memoria se remont&oacute; al a&ntilde;o 1957, al Seminario de Villa Devoto [en Buenos Aires]. En ese momento hab&iacute;a dos de vosotros que estaban estudiando all&iacute;. No s&eacute; si hay alguno aqu&iacute;. Luego los perd&iacute; de vista. A&ntilde;o 57: Hace 62 a&ntilde;os. &iexcl;Se envejece en la vida! Fueron ellos los que me contaron la historia de Alejo Falconieri y de los otros seis, y me entusiasm&oacute; como ejemplo de santidad. Ver a hombres ricos, mercaderes &#x2015;todav&iacute;a m&aacute;s, florentinos [risas]&#x2015; que fueron capaces de tomar esta decisi&oacute;n por Nuestra Se&ntilde;ora. Es la palabra “siervo”, “servicio”, al servicio de la Virgen. Esta forma de servicio, de humillaci&oacute;n, de camino humilde. Y me entusiasm&oacute; tanto que, a lo largo de mi vida, a partir de ese momento, celebro con especial amor el 17 de febrero [memoria lit&uacute;rgica de los Siete Santos Fundadores de los Siervos de Mar&iacute;a], tambi&eacute;n con la misa. Me sorprendi&oacute; ese testimonio, y esto es lo que quiero decirles.</p> 
<p>As&iacute;, vosotros hoy “apostaste uno y ganasteis dos”: llev&aacute;is con vosotros este texto y luego lo que os voy a decir ahora. Se lo doy a Usted para que se lo d&eacute; a todos.</p> 
<p>La palabra “siervos de Mar&iacute;a” me hace pensar en algo que San Ignacio [de Loyola, en los Ejercicios] escribe en la meditaci&oacute;n sobre el nacimiento de Jes&uacute;s. Dice: “Debo estar presente &#x2015;en la meditaci&oacute;n&#x2015; como <i>un siervo</i> que ayuda a la Virgen a hacer sus cosas en Bel&eacute;n, en el pesebre”. Siervos de Nuestra Se&ntilde;ora. En esto hay una gran relaci&oacute;n con lo que hace la Virgen. Hace nacer a Jes&uacute;s, lo hace crecer, y luego hace crecer a la Iglesia. Y esos grandes mercaderes &#x2015;porque ten&iacute;an dinero, no les faltaba&#x2015; al final dejaron todo para convertirse en siervos, siervos de Nuestra Se&ntilde;ora, porque entend&iacute;an el papel de Nuestra Se&ntilde;ora en la redenci&oacute;n, un papel que tan a menudo olvidan las llamadas teolog&iacute;as “modernas”. &iexcl;Pero la Virgen nos trajo a Jes&uacute;s! Y vuestros Fundadores lo entendieron, lo entendieron y se hicieron siervos. Fueron a rezar [al Monte Senario]; y luego todo el trabajo que hicieron.</p> 
<p>La palabra “servicio” es tambi&eacute;n la que la Virgen dice al &Aacute;ngel: “Yo soy la sierva, estoy aqu&iacute; para servir”. Imitan a Nuestra Se&ntilde;ora en este servicio. Y se convierten en sus siervos, para que ella los gu&iacute;e precisamente en este camino de servicio. La primera palabra: servicio. Sois sirvientes. Nunca lo olvid&eacute;is. No sois padrones. Siervos. “Mira ese otro...”. Pero t&uacute; eres siervo del otro. “Pero ese obispo...”. T&uacute; eres siervo de ese obispo. “Pero la Iglesia...”. Eres un siervo de la Iglesia. “Y la gente...”. Eres siervo del pueblo. No alejarse nunca de esa gracia fundadora que es ser siervo. Siervo por elecci&oacute;n. Tambi&eacute;n el otro San Alejo [romano] se hab&iacute;a convertido en mendigo, viv&iacute;a debajo de una escalera. Vuestro Alejo tom&oacute; una decisi&oacute;n: eligi&oacute; ser siervo para convertirse en santo. Este es precisamente el camino seguido por el Verbo: “Se humill&oacute; a s&iacute; mismo. Se hizo siervo hasta la muerte y muerte de cruz” (cf. <i>Flp</i> 2,7-8). Es el camino del servicio. S&iacute;, pero todav&iacute;a m&aacute;s: de la servidumbre. “&iquest;Significa esto que debo ser un esclavo?”. S&iacute;. “&iquest;Que tambi&eacute;n debo renunciar a ciertas libertades para ser siervo?”. S&iacute;. Meditad en este nombre vuestro: siervos de Nuestra Se&ntilde;ora, la sierva del Se&ntilde;or, que de Se&ntilde;or se hizo siervo, Jes&uacute;s.</p> 
<p>Esta es la primera idea que me viene a la mente, pero siempre pensando en el a&ntilde;o 1957, cuando estos dos hermanos vuestros me hablaban de la espiritualidad de la congregaci&oacute;n. Se me qued&oacute; grabado.</p> 
<p>Y el servicio es un servicio de <i>esperanza</i>. Si hay una persona que no parec&iacute;a tener razones para la esperanza humana es Nuestra Se&ntilde;ora, con esas cosas extra&ntilde;as que suced&iacute;an en su vida: desde el nacimiento de Jes&uacute;s, luego la persecuci&oacute;n y la huida, luego el regreso, y ver al hijo creciendo con contradicciones... Pero ella miraba hacia adelante: era la Se&ntilde;ora de la esperanza. Hoy en d&iacute;a, todos somos doctores en la falta de esperanza. Cuando empezamos a quejarnos del mundo siempre encontramos subterfugios para no tener esperanza: “Pero esto... y estas calamidades, las cosas que pasan...”. Pasan cosas malas, pero no peores que las que pasaban en tiempos de la Virgen. Es lo mismo. El mundo cambia sus formas, pero la esclavitud, las guerras y la crueldad de aquella &eacute;poca son las de hoy. Debemos sembrar esperanza, mirar m&aacute;s all&aacute;. La Virgen tambi&eacute;n nos ense&ntilde;a a sembrar esperanza. Pensad en el Calvario; pensad en Pentecost&eacute;s cuando rezaba con los disc&iacute;pulos. Es Nuestra Se&ntilde;ora de los Dolores, y en el dolor, en la pobreza, en el despojarse, viene la esperanza, se ve claramente. Cuando uno est&aacute; bien, no es tan f&aacute;cil expresar esperanza, pero cuando hay dificultades, llega la esperanza. Y Ella [Mar&iacute;a] es una maestra, nos ha ense&ntilde;ado mucho. Nos ha ense&ntilde;ado mucho.</p> 
<p>Luego, la otra palabra [del tema del Cap&iacute;tulo]: “en un mundo que cambia”. El <i>cambio</i>. El tiempo siempre est&aacute; cambiando. Siempre estamos tentados de detener el tiempo, de dividirlo, de dominarlo... Como dec&iacute;a uno aqu&iacute;, en el <a href="http://www.sinodoamazonico.va/content/sinodoamazonico/es.html">S&iacute;nodo para la Amazon&iacute;a</a>: “Vosotros, los europeos, ten&eacute;is el reloj, nosotros [los ind&iacute;genas] tenemos el tiempo”. Apostar sobre tiempo. S&iacute;, las cosas cambian, pero el tiempo es de Dios. Y no encerrarse en nuestro tiempo, que es demasiado humano, demasiado humano. Avanzar seg&uacute;n el tiempo de Dios: &Eacute;l sabe.</p> 
<p>Ser <i>siervos </i>de la Virgen, de la <i>esperanza,</i> en un tiempo que <i>cambia</i>, en transformaci&oacute;n, s&oacute;lo es posible a trav&eacute;s de la oraci&oacute;n. Vuestros siete Fundadores, antes que nada, se retiraron para orar. &iexcl;Y rezaron bien! Por favor: no dej&eacute;is de rezar. Es la base de vuestra vida. La oraci&oacute;n es tambi&eacute;n como pedir limosna a la Virgen: “Ay&uacute;dame a ser un siervo fiel”. Esta oraci&oacute;n es fecunda y os dar&aacute; vocaciones y muchas cosas. La oraci&oacute;n es el instrumento que hace milagros. Hace milagros. Pero hay muchos incr&eacute;dulos acerca del poder de la oraci&oacute;n. Y estoy tentado a decir &#x2015;es una tentaci&oacute;n, pero lo digo yo mismo&#x2015; que muchas veces los m&aacute;s grandes incr&eacute;dulos somos nosotros, los obispos, los sacerdotes, que no creemos en el milagro de la oraci&oacute;n. No creemos en lo que Jes&uacute;s nos dice: “Pedid y se os dar&aacute;”. No creemos en el Padrenuestro que tiene tanta fuerza.</p> 
<p>Esto es lo que me apetec&iacute;a deciros, as&iacute;, fraternamente. Recordando aquella experiencia de 1957 y tambi&eacute;n el 17 de febrero de cada a&ntilde;o, cuando miro a aquellos hombres buenos que dieron esta se&ntilde;al; lo hicieron por inspiraci&oacute;n del Se&ntilde;or, pero fueron fieles a esa inspiraci&oacute;n. Esto os indica el camino a seguir. Las otras cosas las digo all&iacute;, en el texto escrito.</p> 
<p>Una referencia final, para acabar, al esp&iacute;ritu... &iexcl;pero no al Esp&iacute;ritu Santo! Al hermoso gesto de traerme un poco de esp&iacute;ritu para levantar el coraz&oacute;n [vino producido en la granja de los Siervos de Mar&iacute;a en Toscana] &iexcl;Gracias, muchas gracias! Y rezad por m&iacute; que lo necesito, para que yo tambi&eacute;n pueda ser un poco siervo de Nuestra Se&ntilde;ora en un tiempo de cambio, un siervo de esperanza. &iexcl;Gracias!</p> 
<font color="#663300"> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p align="center"><b><font color="#663300"> <a name="DISCURSO_ENTREGADO">DISCURSO ENTREGADO</a> POR EL SANTO PADRE</font></b></p> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos:</i></p> 
<p> Est&aacute;is ya al final de vuestro 214&ordm; Cap&iacute;tulo General y hab&eacute;is querido encontraros con el Sucesor de Pedro para ser confirmados en la fe y alentados en el esfuerzo de testimonio y servicio. Os saludo a todos con afecto y agradezco al Prior General sus palabras.</p> 
<p> La Orden de los Siervos de Mar&iacute;a tuvo sus or&iacute;genes y su primer desarrollo en la Florencia del siglo XIII, una ciudad tan vivaz como belicosa. Naci&oacute; de un grupo de hombres: los Siete Santos Fundadores, dedicados al comercio y al voluntariado. Sin embargo, vuestra familia religiosa sit&uacute;a el n&uacute;cleo germinal de su carisma en la consagraci&oacute;n especial a la Virgen Mar&iacute;a, reconocida como la verdadera “fundadora”. Viv&iacute;s vuestra consagraci&oacute;n personal a Mar&iacute;a como un compromiso cotidiano para asimilar su estilo, tal como lo transmiten las Sagradas Escrituras. Tambi&eacute;n el estudio teol&oacute;gico-pastoral de la figura de Mar&iacute;a de Nazaret se convierte para vosotros en parte integrante de una vocaci&oacute;n que transmit&iacute;s en particular a trav&eacute;s de la ense&ntilde;anza en la Pontificia Facultad Teol&oacute;gica “Marianum”.</p> 
<p> Otro &aacute;mbito en el que dais testimonio del Evangelio, inspir&aacute;ndoos en la Virgen Santa, es el del apostolado y la misi&oacute;n. Aqu&iacute; os esforz&aacute;is por imitar a Mar&iacute;a, inspir&aacute;ndoos en particular en cuatro de sus actitudes. Cuando despu&eacute;s de la Anunciaci&oacute;n va a ayudar a Isabel; cuando en Can&aacute; de Galilea obtiene de Jes&uacute;s el signo del agua convertida en vino para alegr&iacute;a de los reci&eacute;n casados; cuando permanece llena de fe y dolor al pie de la cruz de Jes&uacute;s; y finalmente cuando reza en el Cen&aacute;culo con los Ap&oacute;stoles esperando al Esp&iacute;ritu Santo. A partir de estos cuatro “momentos” marianos, est&aacute;is siempre llamados a profundizar en la comprensi&oacute;n del carisma fundacional para actualizarlo, a fin de que responda con esperanza a los desaf&iacute;os que el mundo contempor&aacute;neo lanza a la Iglesia y tambi&eacute;n a vuestra Orden. El tema que ha guiado vuestro Cap&iacute;tulo General: “Siervos de la esperanza en un mundo que cambia” expresa precisamente este prop&oacute;sito que se convierte en hoja de ruta y de misi&oacute;n para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.</p> 
<p>En esta perspectiva, me gustar&iacute;a recordar un aspecto importante de vuestra historia, que puede ser paradigm&aacute;tico. Los Siete Santos Fundadores supieron vivir <i>el monte</i> y <i>la ciudad.</i> En efecto, desde Florencia subieron al Monte Senario, donde tuvieron la profunda experiencia del encuentro con Aquel que es la Esperanza, Jesucristo. Luego bajaron del monte estableciendo su morada en Cafaggio, inmediatamente fuera de las murallas de Florencia, en las afueras de la ciudad, para comprometerse en la vida diaria, en el testimonio y en el servicio a la sociedad y a la Iglesia.</p> 
<p> Puede ser bueno releer, a la luz de la p&aacute;gina evang&eacute;lica de la Transfiguraci&oacute;n (cf. <i>Lc</i> 9, 28-36), este camino de vuestros Fundadores que, fortalecidos por la experiencia de Dios, van m&aacute;s a fondo en la historia, renovados interiormente. Y as&iacute; pueden vivir el Evangelio respondiendo a las necesidades de la gente, de los hermanos y hermanas que piden ser acogidos, apoyados, acompa&ntilde;ados y ayudados en el curso de sus vidas. Recorriendo de nuevo su singular experiencia humana y vocacional, vosotros tambi&eacute;n os convert&iacute;s cada vez m&aacute;s en hombres de esperanza, capaces de disipar los temores que a veces atormentan el coraz&oacute;n, incluso en una comunidad religiosa. Pienso, por ejemplo, en la escasez de vocaciones en algunas partes del mundo, as&iacute; como en la dificultad de ser fieles a Jes&uacute;s y al Evangelio en determinados contextos comunitarios o sociales. El Se&ntilde;or, s&oacute;lo &Eacute;l, os permite llevar a todas partes, a trav&eacute;s de la santidad de la vida, una presencia de esperanza y una mirada de confianza, identificando y valorando los muchos brotes de positividad que surgen. Pensemos en las vocaciones en los nuevos territorios en los que os hab&eacute;is insertado. Os exhorto a disfrutar de la belleza y de la novedad cultural y espiritual de los muchos pueblos a los que hab&eacute;is sido enviados para anunciar el Evangelio.</p> 
<p>Ser hombres de esperanza significa cultivar el di&aacute;logo, la comuni&oacute;n y la fraternidad, que son perfiles de santidad. De hecho, la santificaci&oacute;n, &laquo;es un camino comunitario, de dos en dos. As&iacute; lo reflejan algunas comunidades santas&raquo; (Exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#141">Gaudete et exsultate</a>,</i> 141).</p> 
<p>Ser hombres de esperanza significa encontrar el valor para afrontar algunos de los retos de hoy. Pienso, por ejemplo, en el uso responsable de los medios de comunicaci&oacute;n, que transmiten noticias positivas, pero que tambi&eacute;n pueden destruir la dignidad de las personas, debilitar el impulso espiritual, herir la vida fraterna. Se trata de educarse al uso evang&eacute;lico de estos instrumentos. Otro reto que hay que afrontar y gestionar es el del multiculturalismo que, de hecho, hab&eacute;is tratado en este cap&iacute;tulo. No cabe duda de que las comunidades religiosas cat&oacute;licas se han convertido en “laboratorios” en este sentido, ciertamente no sin problemas y, sin embargo, ofreciendo a todos un signo claro del Reino de Dios, al que est&aacute;n invitadas todas las gentes a trav&eacute;s del &uacute;nico Evangelio de salvaci&oacute;n. No es f&aacute;cil vivir las diferencias humanas en armon&iacute;a, pero es posible y es motivo de alegr&iacute;a si dejamos sitio al Esp&iacute;ritu Santo, que en esto, como se dice, <i>ci va a nozze </i>(<i>est&aacute; encantado</i>)<i>.</i></p> 
<p> Que vuestras comunidades sean tambi&eacute;n un signo de fraternidad universal, escuelas de acogida e integraci&oacute;n, lugares de apertura y de relaci&oacute;n. Con este testimonio contribuir&eacute;is a mantener alejadas las divisiones y las exclusiones, los prejuicios de superioridad o inferioridad, las barreras culturales, &eacute;tnicas, ling&uuml;&iacute;sticas y de separaci&oacute;n. Y vuestras comunidades ser&aacute;n as&iacute;, en la medida en que se&aacute;is hombres de comuni&oacute;n, de fraternidad y de unidad, como lo fueron vuestros Fundadores.</p> 
<p> &iexcl;Que la Virgen Mar&iacute;a guarde siempre en vosotros la alegr&iacute;a del Evangelio! Os bendigo de todo coraz&oacute;n, as&iacute; como a todos los hermanos de la Orden, al igual que a las comunidades que os han sido confiadas. Y os pido por favor que rec&eacute;is por m&iacute;.</p> 
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p> <i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/10/25/aud.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 25 de octubre de 2019.</p> 
<p> &nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Audiencia general del 23 de octubre de 2019]]></title><pubDate>Wed, 23 Oct 2019 09:30:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20191023_udienza-generale.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20191023_udienza-generale.html</guid><description><![CDATA[<!-- Fri, 25 Oct 2019 11:52:02 +0200 --> <p align="center"><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300" size="4"><b>AUDIENCIA GENERAL</b></font></i></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Mi&eacute;rcoles, 23 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/23/udienzagenerale.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>El libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles nos dice que san Pablo, despu&eacute;s de ese encuentro transformador con Jes&uacute;s, es acogido por la Iglesia de Jerusal&eacute;n gracias a la mediaci&oacute;n de Bernab&eacute; y comienza a anunciar a Cristo. Pero, debido a la hostilidad de algunos, se ve obligado a trasladarse a Tarso, su ciudad natal, donde Bernab&eacute; se une a &eacute;l para involucrarlo en <i>el largo viaje de la Palabra de Dios</i>. El libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, que estamos comentando en estas catequesis, puede decirse que es el libro del largo camino de la Palabra de Dios: la Palabra de Dios debe ser anunciada, y anunciada en todas partes. Este viaje comienza despu&eacute;s de una fuerte persecuci&oacute;n (cf. <i>Hch</i> 11,19); pero esta, en vez de ser un comp&aacute;s de espera para la evangelizaci&oacute;n, se convierte en una oportunidad para ampliar el campo donde sembrar la buena semilla de la Palabra. Los cristianos no se asustan. Deben huir, pero huyen con la Palabra, y la difunden por todas partes.</p> 
<p>Pablo y Bernab&eacute; llegaron primero a Antioqu&iacute;a de Siria, donde se quedan un a&ntilde;o entero para ense&ntilde;ar y ayudar a la comunidad a echar ra&iacute;ces (cf. <i>Hch</i> 11,26). Anunciaban a la comunidad jud&iacute;a, a los jud&iacute;os. Antioqu&iacute;a se convierte as&iacute; en el centro de propulsi&oacute;n misionera, gracias a la predicaci&oacute;n con la que los dos evangelizadores &#x2015;Pablo y Bernab&eacute;&#x2015; llegan a los corazones de los creyentes, que aqu&iacute;, en Antioqu&iacute;a, son llamados por primera vez &laquo;cristianos&raquo; (cf. <i>Hch</i> 11, 26). </p> 
<p>El libro de los Hechos revela la naturaleza de la Iglesia, que no es una fortaleza, sino una tienda capaz de ampliar su espacio (cf. <i>Is</i> 54,2) y de dar cabida a todos. La Iglesia o es “en salida” o no es Iglesia, o est&aacute; en camino, ampliando siempre su espacio para que todos puedan entrar, o no es Iglesia. &laquo;Una Iglesia con las puertas abiertas&raquo; (Exhort. Ap. <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Una_madre_de_coraz&oacute;n_abierto">Evangelii Gaudium</a></i>, 46), siempre con las puertas abiertas. Cuando veo una iglesita aqu&iacute;, en esta ciudad, o cuando la ve&iacute;a en la otra di&oacute;cesis de d&oacute;nde vengo, con las puertas cerradas, creo que es una mala se&ntilde;al. Las iglesias siempre deben tener las puertas abiertas porque son el s&iacute;mbolo de lo que es una iglesia: siempre abierta. La Iglesia est&aacute; &laquo;llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. [...] De ese modo si alguien quiere seguir una moci&oacute;n del Esp&iacute;ritu y se acerca buscando a Dios, no se encontrar&aacute; con la frialdad de unas puertas cerradas&raquo; (<i><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Una_madre_de_coraz&oacute;n_abierto">ib&iacute;d</a>.</i>, 47).</p> 
<p>&iquest;Pero esta novedad de las <i>puertas abiertas a qui&eacute;n</i>? <i>A los paganos</i>, porque los ap&oacute;stoles predicaban a los jud&iacute;os, pero tambi&eacute;n los paganos ven&iacute;an a llamar a la puerta de la Iglesia; y esta novedad de las puertas abiertas a los paganos desencadena una controversia muy animada. Algunos jud&iacute;os afirman la necesidad de hacerse jud&iacute;os mediante la circuncisi&oacute;n para salvarse y luego recibir el bautismo. Dicen: &laquo;Si no os circuncid&aacute;is conforme a la costumbre mosaica no pod&eacute;is salvaros&raquo; (<i>Hch</i> 15,1), es decir, no podr&eacute;is recibir el bautismo m&aacute;s tarde. Primero el rito jud&iacute;o y luego el bautismo: esta era su postura. Y para resolver la cuesti&oacute;n, Pablo y Bernab&eacute; consultan al consejo de los Ap&oacute;stoles y de los ancianos en Jerusal&eacute;n, y tiene lugar lo que se considera el primer concilio en la historia de la Iglesia, <i>el concilio o asamblea de Jerusal&eacute;n</i>, al que Pablo se refiere en la Carta a los G&aacute;latas (2,1-10).</p> 
<p>Se aborda una cuesti&oacute;n teol&oacute;gica, espiritual y disciplinaria muy delicada: es decir, <i>la relaci&oacute;n entre la fe en Cristo y la observancia de la Ley de Mois&eacute;s.</i> En el curso de la asamblea son decisivos los discursos de Pedro y Santiago, &laquo;columnas&raquo; de la Iglesia-madre (cf. <i>Hch</i> 15,7-21; <i>G&aacute;l</i> 2,9). Invitan a no imponer la circuncisi&oacute;n a los paganos, sino s&oacute;lo a pedirles que rechacen la idolatr&iacute;a y todas sus expresiones. De la discusi&oacute;n viene el camino com&uacute;n, y esa decisi&oacute;n, ratificada con la llamada <i>carta apost&oacute;lica</i> enviada a Antioqu&iacute;a.</p> 
<p>La asamblea de Jerusal&eacute;n arroja una luz significativa sobre c&oacute;mo tratar las diferencias y buscar la &laquo;verdad en la caridad&raquo; (<i>Ef</i> 4,15). Nos recuerda que el m&eacute;todo eclesial de resoluci&oacute;n de conflictos se basa en el di&aacute;logo, constituido por la escucha atenta y paciente y el discernimiento efectuado a la luz del Esp&iacute;ritu. En efecto, es el Esp&iacute;ritu el que ayuda a superar los cierres y las tensiones y act&uacute;a en los corazones para que alcancen la verdad y la bondad, para que lleguen a la unidad. Este texto nos ayuda a comprender la sinodalidad. Es interesante, como escriben la Carta: los Ap&oacute;stoles empiezan diciendo: &laquo;El Esp&iacute;ritu Santo y nosotros <i>pensamos</i> que...&raquo;. Es propio de la sinodalidad, de la presencia del Esp&iacute;ritu Santo, de lo contrario no es sinodalidad, es parlatorio, parlamento, otra cosa.</p> 
<p>Pidamos al Se&ntilde;or que fortalezca en todos los cristianos, especialmente en los obispos y sacerdotes, el deseo y la responsabilidad de la comuni&oacute;n. Que nos ayude a vivir el di&aacute;logo, la escucha y el encuentro con nuestros hermanos y hermanas en la fe y con los que est&aacute;n lejos, para gustar y manifestar la fecundidad de la Iglesia, llamada a ser en todos los tiempos &laquo;madre jubilosa&raquo; de muchos hijos (cf. <i>Sal</i> 113, 9).</p> 
<p>&nbsp;</p> 
<hr color="#C0C0C0" width="70%" size="1" align="center" /> 
<p align="center"><b>Llamamiento del Santo Padre</b></p> 
<p>Sigo con preocupaci&oacute;n lo que est&aacute; sucediendo en Chile. Espero que, poniendo fin a las manifestaciones violentas, se utilice el di&aacute;logo para encontrar soluciones a la crisis y hacer frente a las dificultades que la han generado, por el bien de toda la poblaci&oacute;n.</p> 
<p></p> 
<p> <b>Saludos</b></p> 
<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa&ntilde;ola. Pido al Se&ntilde;or que refuerce en nosotros y en todos los cristianos, especialmente en los obispos y presb&iacute;teros, el deseo y la responsabilidad por la comuni&oacute;n, el di&aacute;logo y el encuentro con todos los hermanos, sin excepci&oacute;n, para manifestar la fecundidad de la Iglesia, llamada a ser <i>Madre feliz</i> de muchos hijos. Que Dios los bendiga. </p>
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/10/23/cat.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 23 de octubre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Mensaje del Santo Padre a la Conferencia mundial de la Asociación Marítima Cristiana Internacional (ICMA) [Kaohsiung, Taiwán, 21-25 de octubre de 2019] (21 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Mon, 21 Oct 2019 04:00:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2019/documents/papa-francesco_20191021_videomessaggio-icma.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2019/documents/papa-francesco_20191021_videomessaggio-icma.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 21 Oct 2019 11:34:14 +0200 --> <p align="center"><b><i><font size="4" color="#663300">MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br /> A LA CONFERENCIA MUNDIAL DE LA ASOCIACI&Oacute;N MAR&Iacute;TIMA CRISTIANA INTERNACIONAL (ICMA)<br /> <br /> </font> </i></b> <font color="#663300">[Kaohsiung, Taiw&aacute;n, 21-25 de octubre de 2019]</font></p> 
<p align="center"><b><font color="#663300">[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/21/videomessaggio-icma.html">Multimedia</a>]</font></b></p> 
<font color="#663300"> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p>Un saludo de paz y buenos deseos a todos vosotros, queridos delegados de la Asociaci&oacute;n Mar&iacute;tima Cristiana Internacional.</p> 
<p>Os hab&eacute;is reunido en Kaohsiung, Taiw&aacute;n, para la XI Conferencia Mundial, en la que record&aacute;is el quincuag&eacute;simo aniversario de la fundaci&oacute;n de vuestra benem&eacute;rita Asociaci&oacute;n. Este aniversario me brinda la oportunidad de exhortaros a continuar, con un renovado esp&iacute;ritu ecum&eacute;nico, vuestro servicio a la gente del mar.</p> 
<p>En estos d&iacute;as de reuniones y reflexi&oacute;n, os deseo que encontr&eacute;is formas cada vez m&aacute;s eficaces de ayudar a los marinos, a los pescadores y a sus familias. La Carta Apost&oacute;lica <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/motu_proprio/documents/hf_jp-ii_motu-proprio_17031999_stella-maris.html"> Stella maris</a></i> de 1997, en la que san <a href="http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es.html">Juan Pablo II</a> esbozaba las l&iacute;neas fundamentales para el cuidado pastoral de las muchas personas que trabajan en el mar y de sus familias, as&iacute; como de los que viajan por mar, sigue siendo muy relevante. En ese documento, mi predecesor nos invitaba a trabajar para &laquo;lograr que la gente del mar cuente en abundancia con los medios necesarios para llevar una vida santa&raquo; (II &sect; 2).</p> 
<p>Yo tambi&eacute;n renuevo esta invitaci&oacute;n a todos vosotros, que represent&aacute;is diferentes tradiciones cristianas: ayudad a la gente de mar a conocer a Jesucristo y a vivir de acuerdo con sus ense&ntilde;anzas, en el respeto y la aceptaci&oacute;n rec&iacute;proca.</p> 
<p>Os animo a superar las dificultades que a veces se puedan encontrar en vuestra misi&oacute;n, promoviendo con convicci&oacute;n el esp&iacute;ritu ecum&eacute;nico. Os acompa&ntilde;o con mi oraci&oacute;n y con la bendici&oacute;n que de buen grado invoco sobre vosotros, sobre vuestros trabajos en estos d&iacute;as y sobre todos los que han sido confiados a vuestro servicio pastoral. Que el Se&ntilde;or os bendiga y, por favor, rezad por m&iacute;. Gracias.</p> 
<p>&nbsp;</p>
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/10/21/mes.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 21 de octubre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Ángelus, 20 de octubre de 2019]]></title><pubDate>Sun, 20 Oct 2019 12:00:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191020.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2019/documents/papa-francesco_angelus_20191020.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 21 Oct 2019 11:21:41 +0200 --> <p align="center"><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><b><i><font size="4">&Aacute;NGELUS</font></i></b></font></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Plaza de San Pedro<br /> Domingo, 20 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center">[<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/20/angelus.html">Multimedia</a></b>]</p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>La segunda lectura de la liturgia de hoy nos propone la exhortaci&oacute;n que el ap&oacute;stol Pablo dirige a su fiel colaborador Timoteo: &laquo;<i>Proclama la Palabra</i>, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina&raquo; (<i>2 Timoteo</i> 4, 2). El tono es firme: Timoteo debe sentirse responsable del anuncio de la Palabra.</p> 
<p>La <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/20/messa-giornatamissionaria.html">Jornada Mundial de las Misiones</a>, que se celebra hoy, es una buena ocasi&oacute;n para que cada bautizado tome una conciencia m&aacute;s viva de la necesidad de cooperar en el anuncio de la Palabra, en el anuncio del Reino de Dios a trav&eacute;s de un compromiso renovado. Hace cien a&ntilde;os, el Papa <a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xv/es.html">Benedicto XV</a> promulg&oacute; la Carta Apost&oacute;lica <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xv/es/apost_letters/documents/hf_ben-xv_apl_19191130_maximum-illud.html">Maximum illud</a></i> para dar un nuevo impulso a la responsabilidad misionera de toda la Iglesia. Sinti&oacute; la necesidad de recalificar evang&eacute;licamente la misi&oacute;n en el mundo, para que fuera purificada de cualquier incrustaci&oacute;n colonial y libre del condicionamiento de las pol&iacute;ticas expansionistas de las naciones europeas.</p> 
<p>En el nuevo contexto de hoy, el mensaje de Benedicto XV sigue siendo actual y nos estimula a superar la tentaci&oacute;n de cualquier cierre autorreferencial y de cualquier forma de pesimismo pastoral, para abrirnos a la novedad gozosa del Evangelio. En nuestro tiempo, marcado por una globalizaci&oacute;n que deber&iacute;a ser solidaria y respetuosa de las particularidades de los pueblos y que, en cambio, todav&iacute;a sufre de la homologaci&oacute;n y de los viejos conflictos de poder que alimentan las guerras y arruinan el planeta, los creyentes est&aacute;n llamados a llevar a todas partes, con un nuevo &iacute;mpetu, la buena noticia de que, en Jes&uacute;s, la misericordia vence al pecado, la esperanza vence al miedo, la fraternidad supera a la hostilidad. Cristo es nuestra paz y en &Eacute;l se supera toda divisi&oacute;n, s&oacute;lo en &Eacute;l est&aacute; la salvaci&oacute;n de cada hombre y de cada pueblo.</p> 
<p>Para vivir plenamente la misi&oacute;n hay una condici&oacute;n indispensable: <i>la oraci&oacute;n</i>, una oraci&oacute;n ferviente e incesante, seg&uacute;n la ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s que se proclama tambi&eacute;n en el Evangelio de hoy, en el que cuenta una par&aacute;bola sobre el hecho de que es &laquo;preciso orar siempre sin desfallecer&raquo; (<i>Lucas</i> 18, 1). La oraci&oacute;n es el primer sustento del pueblo de Dios a los misioneros, pues &eacute;sta es rica en afecto y gratitud por su dif&iacute;cil tarea de anunciar y dar la luz y la gracia del Evangelio a los que a&uacute;n no lo han recibido. Hoy es una buena ocasi&oacute;n para preguntarnos: &iquest;rezo por los misioneros? &iquest;Rezo por aquellos que van lejos para llevar la Palabra de Dios con su testimonio? Pensemos en ello.</p> 
<p>Que Mar&iacute;a, Madre de todos los pueblos, acompa&ntilde;e y proteja cada d&iacute;a a los misioneros del Evangelio.</p> 
<p>&nbsp;</p> 
<hr color="#C0C0C0" size="1" width="75%" /> 
<p><b>Despu&eacute;s del &Aacute;ngelus</b></p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas:</i></p> 
<p>Ayer, en Crema, fue proclamado Beato el m&aacute;rtir Don Alfredo Cremonesi, sacerdote misionero del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras. Asesinado en Birmania en 1953, fue un incansable ap&oacute;stol de la paz y un vigoroso testigo del Evangelio, hasta el derramamiento de su sangre. Que su ejemplo nos lleve a ser valientes obreros de fraternidad y misioneros en todos los ambientes; que su intercesi&oacute;n apoye a los que hoy 
 <strike>
  luchan
 </strike> trabajan para sembrar el Evangelio en el mundo. &iexcl;Aplaudamos al Beato Alfredo!</p> 
<p>Y ahora os doy una cordial bienvenida a todos vosotros, peregrinos de Italia y de varios pa&iacute;ses. En particular, saludo y bendigo con afecto a la comunidad peruana de Roma, reunida aqu&iacute; con la venerada imagen del <i>Se&ntilde;or de los Milagros </i>&#x2015;&iexcl;conserven siempre la fe y las tradiciones de su pueblo!&#x2015;; a las Enfermeras de Nuestra Se&ntilde;ora de los Dolores que celebraron su Cap&iacute;tulo General; a los participantes en la marcha “Restiamo umani” [<i>permanezcamos humanos</i>], que en los &uacute;ltimos meses ha recorrido ciudades y territorios de Italia para promover un debate constructivo sobre los temas de la inclusi&oacute;n y la hospitalidad. &iexcl;Gracias por esta hermosa iniciativa!</p> 
<p>Dirijo un saludo especial a los j&oacute;venes de Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, que han venido con sus educadores de todas las di&oacute;cesis italianas, con ocasi&oacute;n del 50&ordm; aniversario de la ACR [<i>Acci&oacute;n cat&oacute;lica de los j&oacute;venes</i>]. Queridos chicos y chicas, sois protagonistas de la evangelizaci&oacute;n, especialmente entre vuestros compa&ntilde;eros. La Iglesia conf&iacute;a en vosotros; &iexcl;adelante con alegr&iacute;a y generosidad!</p> 
<p>Os deseo a todos un feliz domingo. Por favor, no os olvid&eacute;is de rezar por m&iacute;. Buen almuerzo y hasta pronto.</p>
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Santa Misa para el Día Mundial de las Misiones (20 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Sun, 20 Oct 2019 10:00:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20191020_omelia-giornatamissionaria.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20191020_omelia-giornatamissionaria.html</guid><description><![CDATA[<!-- Sun, 20 Oct 2019 12:48:55 +0200 --> <p align="center"><font color="#663300"> <a href="http://www.vatican.va/news_services/liturgy/libretti/2019/20191020-libretto-giornata-mondiale-missionaria.pdf">SANTA MISA PARA EL D&Iacute;A MUNDIAL DE LAS MISIONES</a></font> </p>
<p align="center"><font color="#663300"><b>CAPILLA PAPAL</b></font></p> 
<p align="center"><font size="4" color="#663300"><b><i>HOMIL&Iacute;A</i></b></font><i><b><font color="#663300" size="4"> DEL SANTO PADRE FRANCISCO</font></b></i></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Bas&iacute;lica Vaticana<br />XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, 20 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center">[<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/20/messa-giornatamissionaria.html">Multimedia</a></b>]</p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p>Quisiera escoger tres palabras de las lecturas que hemos escuchado: un sustantivo, un verbo y un adjetivo. El sustantivo es <i>el monte</i>: de esto habla Isa&iacute;as, cuando profetiza acerca de un monte del Se&ntilde;or, m&aacute;s elevado que las colinas, al que confluir&aacute;n todas las naciones (cf. <i>Is</i> 2,2). El monte vuelve en el Evangelio, ya que Jes&uacute;s, despu&eacute;s de su resurrecci&oacute;n, indica a los disc&iacute;pulos, como lugar de encuentro, un monte de Galilea, precisamente en Galilea, que est&aacute; habitada por muchos pueblos diferentes, la &laquo;Galilea de los gentiles&raquo; (cf. <i>Mt</i> 4,15). Entonces, pareciera que el monte es el lugar donde a Dios le gusta dar cita a toda la humanidad. Es el lugar del encuentro con nosotros, como muestra la Biblia, desde el Sina&iacute; pasando por el Carmelo, hasta llegar a Jes&uacute;s, que proclam&oacute; las Bienaventuranzas en la monta&ntilde;a, se transfigur&oacute; en el monte Tabor, dio su vida en el Calvario y ascendi&oacute; al cielo desde el monte de los Olivos. El monte, lugar de grandes encuentros entre Dios y el hombre, es tambi&eacute;n el sitio donde Jes&uacute;s pasa horas y horas en oraci&oacute;n (cf. <i> Mc</i> 6,46), uniendo la tierra y el cielo; a nosotros, sus hermanos, con el Padre.</p> 
<p>&iquest;Qu&eacute; significado tiene para nosotros el monte? Que estamos llamados a acercarnos a Dios y a los dem&aacute;s: a Dios, el Alt&iacute;simo, en el silencio, en la oraci&oacute;n, tomando distancia de las habladur&iacute;as y los chismes que contaminan. Pero tambi&eacute;n a los dem&aacute;s, que desde el monte se ven en otra perspectiva, la de Dios que llama a todas las personas: desde lo alto, los dem&aacute;s se ven en su conjunto y se descubre que la belleza s&oacute;lo se da en el conjunto. El monte nos recuerda que los hermanos y las hermanas no se seleccionan, sino que se abrazan, con la mirada y, sobre todo, con la vida. El monte une a Dios y a los hermanos en un &uacute;nico abrazo, el de la oraci&oacute;n. El monte nos hacer ir a lo alto, lejos de tantas cosas materiales que pasan; nos invita a redescubrir lo esencial, lo que permanece: Dios y los hermanos. La misi&oacute;n comienza en el monte: all&iacute; se descubre lo que cuenta. En el coraz&oacute;n de este mes misionero, pregunt&eacute;monos: &iquest;Qu&eacute; es lo que cuenta para m&iacute; en la vida? &iquest;Cu&aacute;les son las cumbres que deseo alcanzar?</p> 
<p>Un verbo acompa&ntilde;a al sustantivo monte: <i>subir</i>. Isa&iacute;as nos exhorta: &laquo;Venid, <i>subamos</i> al monte del Se&ntilde;or&raquo; (2,3). No hemos nacido para estar en la tierra, para contentarnos con cosas llanas, hemos nacido para alcanzar las alturas, para encontrar a Dios y a los hermanos. Pero para esto se necesita subir: se necesita dejar una vida horizontal, luchar contra la fuerza de gravedad del ego&iacute;smo, realizar un &eacute;xodo del propio yo. Subir, por tanto, cuesta trabajo, pero es el &uacute;nico modo para ver todo mejor, como cuando se va a la monta&ntilde;a y s&oacute;lo en la cima se vislumbra el panorama m&aacute;s hermoso y se comprende que no se pod&iacute;a conquistar sino avanzando por aquel sendero siempre en subida.</p> 
<p>Y como en la monta&ntilde;a no se puede subir bien si se est&aacute; cargado de cosas, as&iacute; en la vida es necesario aligerarse de lo que no sirve. Es tambi&eacute;n el secreto de la misi&oacute;n: para partir se necesita dejar, para <i>anunciar</i> se necesita <i> renunciar</i>. El anuncio cre&iacute;ble no est&aacute; hecho de hermosas palabras, sino de una vida buena: una vida de servicio, que sabe renunciar a muchas cosas materiales que empeque&ntilde;ecen el coraz&oacute;n, nos hacen indiferentes y nos encierran en nosotros mismos; una vida que se desprende de lo in&uacute;til que ahoga el coraz&oacute;n y encuentra tiempo para Dios y para los dem&aacute;s. Podemos preguntarnos: &iquest;C&oacute;mo es mi subida? &iquest;S&eacute; renunciar a los equipajes pesados e in&uacute;tiles de la mundanidad para subir al monte del Se&ntilde;or? &iquest;Es de subida mi camino o de “escalada”?</p> 
<p>Si el monte nos recuerda lo que cuenta —Dios y los hermanos—, y el verbo subir c&oacute;mo llegar, una tercera palabra resuena hoy con mayor fuerza. Es el adjetivo <i> todos</i>, que prevalece en las lecturas: &laquo;<i>todas</i> las naciones&raquo;, dec&iacute;a Isa&iacute;as (2,2); &laquo;<i>todos</i> los pueblos&raquo;, hemos repetido en el salmo; Dios quiere &laquo;que <i>todos</i> los hombres se salven&raquo;, escribe Pablo (<i>1 Tm</i> 2,4); &laquo;id y haced disc&iacute;pulos a <i>todos</i> los pueblos&raquo;, pide Jes&uacute;s en el Evangelio (<i>Mt </i>28,19). El Se&ntilde;or es obstinado al repetir este <i>todos</i>. Sabe que nosotros somos testarudos al repetir “m&iacute;o” y “nuestro”: mis cosas, nuestra gente, nuestra comunidad…, y &Eacute;l no se cansa de repetir: “todos”. Todos, porque ninguno est&aacute; excluido de su coraz&oacute;n, de su salvaci&oacute;n; todos, para que nuestro coraz&oacute;n vaya m&aacute;s all&aacute; de las aduanas humanas, m&aacute;s all&aacute; de los particularismos fundados en ego&iacute;smos que no agradan a Dios. Todos, porque cada uno es un tesoro precioso y el sentido de la vida es dar a los dem&aacute;s este tesoro. Esta es la misi&oacute;n: subir al monte a rezar por todos y bajar del monte para hacerse don a todos.</p> 
<p>Subir y bajar: el cristiano, por tanto, est&aacute; siempre en movimiento, en salida. De hecho, el imperativo de Jes&uacute;s en el Evangelio<i> </i>es<i> id</i>. Todos los d&iacute;as cruzamos a muchas personas, pero —podemos preguntarnos— &iquest;vamos al encuentro de esas personas? &iquest;Hacemos nuestra la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s o nos quedamos en nuestros propios asuntos? Todos esperan cosas de los dem&aacute;s, el cristiano <i>va</i> hacia los dem&aacute;s. El testigo de Jes&uacute;s jam&aacute;s busca ser destinatario de un reconocimiento de los dem&aacute;s, sino que es &eacute;l quien debe dar amor al que no conoce al Se&ntilde;or. El testigo de Jes&uacute;s va al encuentro de todos, no s&oacute;lo de los suyos, de su grupito. Jes&uacute;s tambi&eacute;n te dice: “Ve, &iexcl;no pierdas la ocasi&oacute;n de testimoniar!”. Hermano, hermana: El Se&ntilde;or espera de ti ese testimonio que nadie puede dar en tu lugar. &laquo;Ojal&aacute; puedas reconocer cu&aacute;l es esa palabra, ese mensaje de Jes&uacute;s que Dios quiere decir al mundo con tu vida. […] As&iacute; tu preciosa misi&oacute;n no se malograr&aacute;&raquo; (Exhort. apost. <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#24">Gaudete et exsultate</a></i>, 24).</p> 
<p>&iquest;Qu&eacute; instrucciones nos da el Se&ntilde;or para ir al encuentro de todos? Una sola, muy sencilla: <i>haced disc&iacute;pulos</i>. Pero, atenci&oacute;n: disc&iacute;pulos <i>suyos</i>, no nuestros. La Iglesia anuncia bien s&oacute;lo si vive como disc&iacute;pula. Y el disc&iacute;pulo sigue cada d&iacute;a al Maestro y comparte con los dem&aacute;s la alegr&iacute;a del discipulado. No conquistando, obligando, haciendo pros&eacute;litos, sino <i>testimoniando</i>, poni&eacute;ndose en el mismo nivel, disc&iacute;pulos con los disc&iacute;pulos, ofreciendo con amor ese amor que hemos recibido. Esta es la misi&oacute;n: dar aire puro, de gran altitud, a quien vive inmerso en la contaminaci&oacute;n del mundo; llevar a la tierra esa paz que nos llena de alegr&iacute;a cada vez que encontramos a Jes&uacute;s en el monte, en la oraci&oacute;n; mostrar con la vida e incluso con palabras que Dios ama a todos y no se cansa nunca de ninguno.</p> 
<p class="MsoNormal">Queridos hermanos y hermanas: Cada uno de nosotros tiene, cada uno de nosotros “<i>es</i> una misi&oacute;n en esta tierra” (cf. Exhort. apost. <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_gusto_espiritual_de_ser_pueblo">Evangelii gaudium</a></i>, 273). Estamos aqu&iacute; para testimoniar, bendecir, consolar, levantar, transmitir la belleza de Jes&uacute;s. &Aacute;nimo, &iexcl;&Eacute;l espera mucho de ti! El Se&ntilde;or tiene una especie de ansiedad por aquellos que a&uacute;n no saben que son hijos amados del Padre, hermanos por los que ha dado la vida y el Esp&iacute;ritu Santo. &iquest;Quieres calmar la ansiedad de Jes&uacute;s? Ve con amor hacia todos, porque tu vida es una misi&oacute;n preciosa: no es un peso que soportar, sino un don para ofrecer. &Aacute;nimo, sin miedo, &iexcl;vayamos al encuentro de todos!</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Inauguración del Museo etnológico <i>Anima mundi</i> y de la exposición sobre la Amazonía en los Museos Vaticanos (18 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Fri, 18 Oct 2019 16:00:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191018_inaugurazione-museo-animamundi.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/october/documents/papa-francesco_20191018_inaugurazione-museo-animamundi.html</guid><description><![CDATA[<!-- Mon, 21 Oct 2019 13:26:35 +0200 --> <p align="center"><font color="#663300">INAUGURACI&Oacute;N DEL MUSEO ETNOL&Oacute;GICO <i>ANIMA MUNDI<br /> </i>Y DE LA EXPOSICI&Oacute;N SOBRE LA AMAZON&Iacute;A<i> </i>EN LOS MUSEOS VATICANOS</font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300"><b><font size="4">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO </font></b></font></i></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300">Viernes, 18 de octubre de 2019</font></i></p> 
<font color="#663300"><p align="center">[<b><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/18/museo-etnologico.html">Multimedia</a></b>]</p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos amigos:</i></p> 
<p>Saludo a todos cordialmente y agradezco al Cardenal Bertello sus palabras.</p> 
<p>Me gusta pensar que lo que hoy inauguramos no sea simplemente un Museo, en su concepci&oacute;n tradicional. Efectivamente, me ha parecido apropiado el nombre elegido para esta colecci&oacute;n tan evocadora: <i>Anima mundi.</i> El alma del mundo.</p> 
<p>Pienso que los Museos Vaticanos est&aacute;n llamados a convertirse cada vez m&aacute;s en una “casa” viva, habitada y abierta a todos, con las puertas abiertas de par en par a los pueblos de todo el mundo. Los Museos Vaticanos abiertos, a todos, sin cierres. Un lugar donde todos puedan sentirse representados; donde se pueda percibir concretamente que la mirada de la Iglesia no sabe de preclusiones.</p> 
<p>Quien entra aqu&iacute; deber&iacute;a sentir que en esta casa hay sitio tambi&eacute;n para &eacute;l, para su pueblo, su tradici&oacute;n, su cultura: el europeo como el indio, el chino como el nativo de la selva amaz&oacute;nica o congole&ntilde;a, de Alaska o de los desiertos australianos o de las islas del Pac&iacute;fico. Todos los pueblos est&aacute;n aqu&iacute;, a la sombra de la c&uacute;pula de San Pedro, cerca del coraz&oacute;n de la Iglesia y del Papa. Y esto porque el arte no es algo desenraizado: el arte nace del coraz&oacute;n de los pueblos. Es un mensaje: del coraz&oacute;n de los pueblos al coraz&oacute;n de los pueblos.</p> 
<p>Aqu&iacute; tambi&eacute;n tendr&aacute; que sentir que “su” arte tiene el mismo valor y es cuidado y conservado con la misma pasi&oacute;n que se reserva a las obras maestras del Renacimiento o a las inmortales esculturas griegas y romanas, que atraen a millones de personas cada a&ntilde;o. Aqu&iacute; encontrar&aacute; un espacio especial: el espacio del di&aacute;logo, de la apertura al otro, del encuentro.</p> 
<p>Aprecio que la instalaci&oacute;n, por la cual doy las gracias a todos los que han trabajado en ella &#x2015;curadores, arquitectos, ingenieros y trabajadores, &iexcl;todos! &#x2015; sea en el signo de la <i>transparencia</i>. La transparencia es un valor importante, especialmente en una instituci&oacute;n eclesial. &iexcl;La necesitamos siempre! En el curso del tiempo, miles de obras de todo el mundo encontrar&aacute;n espacio en estas vitrinas, y este tipo de instalaci&oacute;n pretende ponerlas casi en di&aacute;logo entre s&iacute;. Y como las obras de arte son la expresi&oacute;n del esp&iacute;ritu del pueblo, el mensaje que recibimos es que debemos mirar siempre a cada cultura, al otro, con apertura de esp&iacute;ritu y benevolencia.</p> 
<p>La belleza nos une. Nos invita a vivir la fraternidad humana, contrastando la cultura del resentimiento, del racismo, del nacionalismo, que siempre est&aacute; al acecho. Esas son culturas selectivas, culturas de los n&uacute;meros cerrados.</p> 
<p>Hace unos meses, desde este museo, salieron hacia Pek&iacute;n algunas obras de arte chino. Y antes de eso otras hab&iacute;an llegado a algunos pa&iacute;ses isl&aacute;micos... Cu&aacute;ntas buenas iniciativas se pueden hacer gracias al arte, logrando superar tambi&eacute;n las barreras y las distancias.</p> 
<p>Hoy quisiera dar las gracias a todos los que cuidan cada d&iacute;a de estas preciosas obras: el conservador del Museo <i>Anima Mundi,</i> el Padre Nicola Mapelli, que es un misionero del PIME &#x2015;&iexcl;y esto es muy coherente!&#x2015;, las restauradoras del Laboratorio Polimat&eacute;rico, y todos aquellos que colaboran en este trabajo. &iexcl;Gracias a todos!</p> 
<p>Y gracias tambi&eacute;n por haber inaugurado esta nueva instalaci&oacute;n con una exposici&oacute;n especial dedicada a la Amazon&iacute;a, precisamente durante los d&iacute;as en que vivimos el S&iacute;nodo dedicado a esta regi&oacute;n. Y por esto doy tambi&eacute;n las gracias a los Misioneros de la Consolata, a los Salesianos, a los Capuchinos, a los Javerianos: varios carismas que se han encontrado en nombre de la Amazon&iacute;a.</p> 
<p>&iexcl;Que este Museo Etnol&oacute;gico preserve su identidad espec&iacute;fica en el tiempo y recuerde a todos el valor de la armon&iacute;a y la paz entre los pueblos y las naciones! Y que el arte aqu&iacute; recogido haga resonar la voz de Dios en los que visiten esta colecci&oacute;n! Muchas gracias.</p> 
<hr align="left" width="35%" size="1" /> 
<p><i> <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/10/18/expos.html"> Bolet&iacute;n de la Oficina de Prensa de la Santa Sede</a></i>, 18 de octubre de 2019.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Mensaje para la Jornada Mundial de la Alimentación 2019 (16 de octubre de 2019)]]></title><pubDate>Wed, 16 Oct 2019 10:00:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/food/documents/papa-francesco_20191016_messaggio-giornata-alimentazione.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/food/documents/papa-francesco_20191016_messaggio-giornata-alimentazione.html</guid><description><![CDATA[<!-- Wed, 16 Oct 2019 09:51:11 +0200 --> <p align="center"><font size="4" color="#663300"><b><i>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br /> PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LA ALIMENTACI&Oacute;N 2019</i></b></font></p> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>A Su Excelencia<br /> el se&ntilde;or Qu Dongyu<b><br /> </b>Director General de la FAO</i></p> 
<p>La <i>Jornada Mundial de la Alimentaci&oacute;n</i> se hace eco cada a&ntilde;o del grito de tantos hermanos nuestros que siguen sufriendo las tragedias del hambre y la malnutrici&oacute;n. De hecho, a pesar de los esfuerzos realizados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la <i>Agenda 2030</i> <i>para el Desarrollo Sostenible </i>sigue siendo un programa por realizar en muchas partes del mundo. Para responder a este grito de la humanidad, el tema propuesto este a&ntilde;o por la FAO, “<i>Nuestras acciones son nuestro futuro. Una alimentaci&oacute;n sana para un mundo #HambreCero</i>”, pone de relieve la distorsi&oacute;n del binomio alimento/nutrici&oacute;n. </p> 
<p>Vemos c&oacute;mo la comida deja de ser medio de subsistencia para convertirse en cauce de destrucci&oacute;n personal. As&iacute;, frente a los 820 millones de personas hambrientas, tenemos al otro lado de la balanza casi 700 millones de personas con sobrepeso, v&iacute;ctimas de h&aacute;bitos alimenticios inadecuados. Estos ya no son simplemente emblemas de la dieta de los “<i>pueblos de opulencia</i>” (cf. Pablo VI, Enc. <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum.html">Populorum Progressio</a></i>, 3), sino que comienzan a habitar incluso en pa&iacute;ses de renta baja, donde se sigue comiendo poco y mal, copiando modelos alimenticios de las &aacute;reas desarrolladas. Por causa de la malnutrici&oacute;n, las patolog&iacute;as vinculadas a la opulencia pueden derivar tanto en un desequilibrio por “exceso”, cuyos resultados son a menudo la diabetes, enfermedades cardiovasculares y otras formas de enfermedades degenerativas, como en un desequilibrio por “defecto”, documentado por el creciente n&uacute;mero de muertes por anorexia y bulimia. </p> 
<p>Es necesaria, por tanto, una conversi&oacute;n de nuestro modo de actuar, y la nutrici&oacute;n es un punto de partida importante. Vivimos gracias a los frutos de la creaci&oacute;n (cf. <i>Sal</i> 65,10-14; 104,27-28) y estos no pueden reducirse a un simple objeto de uso y dominaci&oacute;n. Por esta raz&oacute;n, los trastornos alimentarios s&oacute;lo se pueden combatir cultivando estilos de vida inspirados en una visi&oacute;n agradecida de lo que se nos da, buscando la templanza, la moderaci&oacute;n, la abstinencia, el dominio de s&iacute; y la solidaridad: virtudes que han acompa&ntilde;ado la historia del hombre. Se trata de volver a la simplicidad y a la sobriedad, y vivir cada momento de la existencia con un esp&iacute;ritu atento a las necesidades del otro. As&iacute;, podremos cimentar nuestros v&iacute;nculos en una fraternidad que busque el bien com&uacute;n y evite el individualismo y el egocentrismo, que s&oacute;lo generan hambre y desigualdad social. Un estilo de vida que nos permitir&aacute; cultivar una relaci&oacute;n saludable con nosotros mismos, con nuestros hermanos y con el entorno en el que vivimos. </p> 
<p>Para asimilar esta forma de vida la familia tiene un lugar principal, y por eso la FAO ha dedicado una atenci&oacute;n especial a la tutela de la familia rural y a la promoci&oacute;n de la agricultura familiar. En el &aacute;mbito familiar, y gracias a la sensibilidad femenina y materna, se aprende a disfrutar el fruto de la tierra sin abusar de &eacute;l y se descubren las mejores herramientas para difundir estilos de vida respetuosos del bien personal y colectivo. </p> 
<p>Por otro lado, la interdependencia actual de las naciones puede ayudar a dejar de lado los intereses particulares y favorecer la confianza y la relaci&oacute;n de amistad entre los pueblos (cf. <i> <a href="http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html">Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia</a></i>, 482). Espero que el tema de este a&ntilde;o ayude a no olvidar que hay quienes todav&iacute;a se alimentan de una manera poco saludable. Resulta cruel, injusto y parad&oacute;jico que, hoy en d&iacute;a, haya alimentos para todos y, sin embargo, no todos tengan acceso a ellos, o que existan regiones del mundo en las que la comida se desperdicia, se desecha, se consume en exceso o se dedican alimentos a otros fines que no son alimenticios. Para salir de esa espiral, es necesario impulsar &laquo;instituciones econ&oacute;micas y cauces sociales que permitan a los m&aacute;s pobres acceder de manera regular a los recursos b&aacute;sicos&raquo; (Enc. <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#109">Laudato si’</a></i>, 109).</p> 
<p>La lucha contra el hambre y la desnutrici&oacute;n no cesar&aacute; mientras prevalezca exclusivamente la l&oacute;gica del mercado y se busque s&oacute;lo la ganancia a toda costa, relegando los alimentos a un mero producto de comercio, sujeto a la especulaci&oacute;n financiera y distorsionando su valor cultural, social y marcadamente simb&oacute;lico. La primera preocupaci&oacute;n ha de ser siempre la <i>persona humana</i>, especialmente quienes carecen de alimentos diarios y que a duras penas pueden ocuparse de las relaciones familiares y sociales (cf. Enc. <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato si’</a></i>, <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#112">112</a>-<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#113">113</a>). Cuando se ponga a la persona humana en el lugar que le corresponde entonces las operaciones de ayuda humanitaria y los programas destinados al desarrollo tendr&aacute;n una mayor incidencia y dar&aacute;n los resultados esperados. No podemos olvidar que lo que acumulamos y desperdiciamos es el pan de los pobres. &nbsp;</p> 
<p>&nbsp;Se&ntilde;or Director General: Estas son algunas reflexiones que deseo compartir con ustedes con motivo de esta Jornada, mientras pido a Dios que bendiga a cada uno de ustedes y que colme de frutos su trabajo, de modo que crezca constantemente la paz al servicio del progreso aut&eacute;ntico e integral de toda la familia humana.</p> 
<p><i>Vaticano, 16 de octubre de 2019</i></p> 
<p>&nbsp;</p> 
<p align="center"><b>Francisco</b></p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item><item><title><![CDATA[Audiencia general del 16 de octubre de 2019]]></title><pubDate>Wed, 16 Oct 2019 09:30:00 +0200</pubDate><link>http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20191016_udienza-generale.html</link><guid isPermaLink="true">http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20191016_udienza-generale.html</guid><description><![CDATA[<!-- Fri, 18 Oct 2019 11:13:13 +0200 --> <p align="center"><font color="#663300">PAPA FRANCISCO</font></p> 
<p align="center"><i><font color="#663300" size="4"><b>AUDIENCIA GENERAL</b></font></i></p> 
<p align="center"><font color="#663300"><i>Mi&eacute;rcoles, 16 de octubre de 2019</i></font></p> 
<font color="#663300"><p align="center"><b>[<a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/10/16/udienzagenerale.html">Multimedia</a>]</b></p> 
 <hr color="#C0C0C0" width="30%" size="1" /></font> 
<p>&nbsp;</p> 
<p><i>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!</i></p> 
<p>El viaje del Evangelio en el mundo, que San Lucas relata en los Hechos de los Ap&oacute;stoles, va acompa&ntilde;ado de la creatividad suprema de Dios que se manifiesta de manera sorprendente. Dios quiere que sus hijos superen todo particularismo para abrirse a la universalidad de la salvaci&oacute;n. Este es el objetivo: superar los particularismos y abrirse a la universalidad de la salvaci&oacute;n, porque Dios quiere salvar a todos. Los renacidos por el agua y el Esp&iacute;ritu —los bautizados— est&aacute;n llamados a salir de s&iacute; mismos y a abrirse a los dem&aacute;s, a vivir la cercan&iacute;a, el estilo de vivir juntos, que transforma toda relaci&oacute;n interpersonal en una experiencia de fraternidad (cf. Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#S&iacute;_a_las_relaciones_nuevas_que_genera_Jesucristo"> Evangelii Gaudium</a></i>, 87). </p> 
<p>Testigo de este proceso de “fraternizaci&oacute;n” que el Esp&iacute;ritu quiere desencadenar en la historia es Pedro, protagonista de los Hechos de los Ap&oacute;stoles junto con Pablo. Pedro vive un acontecimiento que marca un cambio decisivo para su existencia. Mientras reza, tiene una visi&oacute;n que act&uacute;a como una “provocaci&oacute;n” divina, para provocar un cambio de mentalidad en &eacute;l. Ve un gran lienzo que baja desde las alturas y que contiene varios animales: cuadr&uacute;pedos, reptiles y p&aacute;jaros, y oye una voz que le invita a comer esa carne. Como buen jud&iacute;o, reacciona diciendo que nunca hab&iacute;a comido nada impuro, como prescribe la Ley del Se&ntilde;or (cf. <i>Lev&iacute;tico</i> 11). Entonces la voz repite con fuerza: &laquo;Lo que Dios ha purificado, no lo llames tu profano&raquo; (<i>Hechos</i> 10, 15).</p> 
<p>Con este hecho el Se&ntilde;or quiere que Pedro ya no eval&uacute;e los acontecimientos y a las personas seg&uacute;n las categor&iacute;as de lo puro y lo impuro, sino que aprenda a ir m&aacute;s all&aacute;, a mirar a la persona y a las intenciones de su coraz&oacute;n. Lo que hace impuro al hombre, de hecho, no viene de fuera, sino s&oacute;lo de dentro, del coraz&oacute;n (cf. <i>Marcos </i>7, 21). Jes&uacute;s lo dice claramente.</p> 
<p>Despu&eacute;s de esa visi&oacute;n, Dios env&iacute;a a Pedro a la casa de un desconocido incircunciso, Cornelio, &laquo;centuri&oacute;n de la cohorte It&aacute;lica, piadoso y temeroso de Dios&raquo;, que da muchas limosnas al pueblo y continuamente ora a Dios (cf. <i>Hechos </i>10, 1-2), pero no era jud&iacute;o.</p> 
<p>En ese hogar de paganos, Pedro predica a Cristo crucificado y resucitado y el perd&oacute;n de los pecados a cualquiera que crea en &Eacute;l. Y mientras Pedro habla, el Esp&iacute;ritu Santo se derrama sobre Cornelio y su familia. Y Pedro los bautiza en el nombre de Jesucristo (<i>Hechos </i> 10, 48).</p> 
<p>Este hecho extraordinario —es la primera vez que sucede algo as&iacute;— se llega a saber en Jerusal&eacute;n, donde los hermanos, escandalizados por el comportamiento de Pedro, se lo reprochan duramente (cf. <i>Hechos </i> 11, 1-3). Pedro ha hecho algo que iba m&aacute;s all&aacute; de la costumbre, m&aacute;s all&aacute; de la ley, y por eso se lo reprochan. Pero despu&eacute;s de su encuentro con Cornelio, Pedro est&aacute; m&aacute;s libre de s&iacute; mismo y m&aacute;s en comuni&oacute;n con Dios y con los dem&aacute;s porque ha visto la voluntad de Dios en la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Puede comprender, pues, que la elecci&oacute;n de Israel no es una recompensa al m&eacute;rito, sino el signo de la llamada gratuita a ser mediaci&oacute;n de la bendici&oacute;n divina entre los pueblos paganos.</p> 
<p>Queridos hermanos, del Pr&iacute;ncipe de los Ap&oacute;stoles aprendemos que un evangelizador no puede ser un impedimento para la obra creadora de Dios, que &laquo;quiere que todos los hombres se salven&raquo; (<i>1 Timoteo</i> 2, 4), sino alguien que favorece el encuentro de los corazones con el Se&ntilde;or. Y nosotros &iquest;c&oacute;mo nos comportamos con nuestros hermanos y hermanas, especialmente con los que no son cristianos? &iquest;Somos un impedimento para el encuentro con Dios? &iquest;Obstaculizamos su encuentro con el Padre o lo facilitamos?</p> 
<p>Pidamos hoy la gracia de dejarnos maravillar por las sorpresas de Dios, de no obstaculizar su creatividad, sino de reconocer y favorecer las formas siempre nuevas en que el Resucitado derrama su Esp&iacute;ritu en el mundo y atrae los corazones, d&aacute;ndose a conocer como &laquo;el Se&ntilde;or de todos&raquo; (<i>Hechos </i>10, 36). Gracias.</p> 
<hr color="#C0C0C0" width="70%" size="1" align="center" /> 
<p></p> 
<p> <b>Saludos:</b></p> 
<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa&ntilde;ola. Pidamos hoy la gracia de dejarnos sorprender por Dios y de no ser obst&aacute;culos a su creatividad, reconociendo y favoreciendo los caminos siempre nuevos por los que Dios derrama su Esp&iacute;ritu en el mundo, para atraer a &Eacute;l a toda la gente. </p> 
<p>Que el Se&ntilde;or los bendiga.</p> 
<p>(<i>En polaco</i>)</p> 
<p>Hoy conmemoramos la elecci&oacute;n del cardenal Karol Wojty&#x142;a para la Sede de Pedro. Agradezcamos al se&ntilde;or por todos los bienes que se han dado en la Iglesia, en el mundo y en los corazones humanos a trav&eacute;s de las palabras de Juan Pablo II, sus obras y su santidad.</p> 
<p>&nbsp;</p>]]></description></item></channel></rss>