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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS ORGANIZADORES Y PARTICIPANTES
EN LA 5.
a REUNIÓN DEL FORO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

 

Señoras y señores:

Deseo expresarles nuevamente mi cercanía y el compromiso de la Iglesia para seguir caminando juntos. Juntos para manifestar nuestro convencimiento de que la globalización no puede significar un uniformismo que ignore la diversidad e imponga un nuevo tipo de colonialismo.

El desafío consiste, más bien, en crear alternativas desde la solidaridad para que nadie se sienta ignorado, pero tampoco imponga avasalladoramente la propia dirección, considerándola como la única correcta. Por el contrario, sabemos bien que, cuando las diversidades se articulan y se enriquecen mutuamente, la comunión entre los pueblos florece y se vivifica. En realidad, se trata de promover un desarrollo que no lleve el consumo como medio y como fin, sino que verdaderamente vele por el entorno, escuche, aprenda y dignifique. En esto consiste la ecología integral, en la que la justicia social se conjuga con la protección del planeta. Sólo con esta humildad de espíritu podremos ver la derrota total del hambre y una sociedad basada en valores perdurables, que no son fruto de modas pasajeras y sesgadas, sino de la justicia y la bondad.

Confío en que vuestro trabajo de estos días esté lleno de frutos abundantes, de amor por el mundo que queremos construir entre todos y que deseamos entregar a los que vienen detrás de nosotros como un tesoro y no como un cúmulo de desechos y despojos. Prestemos para ello atención a lo que nos beneficia a todos y que precisamente será lo que nos permitirá pasar por este mundo dejando un surco de altruismo y generosidad, sin quedar heridos por la inmanencia terrena, desolados por el vacío espiritual, paralizados por la autorreferencialidad o entristecidos por el individualismo.

Con estos sentimientos, pido a Dios que bendiga vuestras comunidades y a quienes en el FIDA se empeñan por ayudar a cuantos viven en las zonas más deprimidas del planeta, pero agraciadas por la belleza que procede de respetar y convivir con la naturaleza, obra que salió de las manos del Señor.

Muchas gracias.

Vaticano, 2 de febrero de 2021

Francisco

 



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